Lateralidad cruzada

Lateralidad cruzada: qué es y cómo afecta a su aprendizaje

La lateralidad cruzada es un problema que afecta a una pequeña porción de la población, pero que aun así es bastante importante ya que acarrea diversos problemas. Aquí te explicamos cómo se manifiesta y cuáles son sus síntomas más comunes.

Nuestro cerebro es el órgano más complejo del cuerpo humano, y del que menos sabemos a día de hoy. Su manera de funcionar sigue siendo un misterio para los científicos, quienes conocen una porción demasiado pequeña para la importancia que tiene en nuestro organismo. Algo que sí sabemos es que está dividido en dos, hemisferio derecho y hemisferio izquierdo, y cada uno se encarga de diferentes misiones, además de la parte contraria del cuerpo, es decir, el hemisferio izquierdo se encarga de dar órdenes a la parte derecha de nuestro cuerpo, y viceversa. Esta función la denominamos lateralidad, y de ella proviene que nos denominemos zurdos o diestros: según el lado que mejor dominemos, seremos uno u otro, pero siendo uno u otro, esta funcionalidad debe ser homogénea, es decir, la misma para la mano, pierna y pie, ojos, oídos y cervicales. Cuando esto no se produce, hablamos de lateralidad cruzada.

Aunque es importante que los niños tenga destreza con ambos manos y pies, los niños deben construir bien su lateralidad para no crecer con impedimentos. Un ejemplo de este problema sería un niño que escribe y camina con sus extremidades diestras, pero ojo y oído dominante zurdo. Esto causará en el niño unas ciertas dificultades motrices, y del aprendizaje, ya que será el doble de difícil que para quien tenga una lateralidad definida.

Son varios los contratiempos que la lateralidad cruzada acarrea:

  • Dificultad para leer, escribir y en el cálculo
  • Errores al leer
  • No distinguen bien las letras, sustituyéndolas entre ellas.
  • Desorientación en el tiempo y espacio.
  • Torpeza y lentitud psicomotriz.
  • Dificultad para resolver operaciones de matemáticas.
  • Inversiones en la lectura y escritura tanto con números como con letras.
  • Problemas para tomar decisiones.
  • Poco equilibrio.
  • No tienen buena orientación.
  • Mejor comprensión de la información oída que escrita.
  • También encontramos algún síntoma psicológico: desmotivación por la dificultad para diferentes ejercicios, irritabilidad, desesperanza, dificultades de atención

Además, la lateralidad cruzada puede manifestarse en diferentes formas: encontramos a los ambidiestros (pueden usar por igual las dos partes del cuerpo), y a zurdos/diestros disarmónicos, quienes  diferencian las tareas según con el lado de preferencia para realizarlas.

Muchos padres creen que sus hijos simplemente tienen la aptitud de utilizar indistintamente una mano u otra, o que ser ambidiestros es un rasgo de su carácter, sin embargo hay que educar al niño desde pequeño a que realice las actividades con una preferencia de lateralidad totalmente clara.

Tiene tratamiento

El proceso de lateralización en nuestro cuerpo finaliza a los cinco años, por lo que se recomienda realizar las pruebas a partir de los cuatro años ya que antes no sería fiable. También es aconsejable tratarlo cuanto antes, pues cuanto más pase el tiempo, más se agravarán los síntomas. Aun así, no debemos preocuparnos si nos diagnostican en edad adulta, se cura a cualquier edad con un porcentaje de recuperación del 100% en la mayoría de los casos. Lo que no se debe hacer de ningún modo es esperar a que el niño “madure” y que se le pase, ya que no ocurrirá. Tampoco debemos alarmarnos ante su diagnóstico. No es una afectación grave y hay personas que viven con ello de por vida, pero es aconsejable que un médico estudie el caso ya que puede ser perjudicial corregir la tendencia natural de esta persona

Carolina Laguna, psicóloga de Psicólogos Pozuelo, nos da unas pautas para poder tratar al niño jugando en casa:

  • Podemos jugar al juego de los piratas si el problema es en la vista, en el que se realiza alguna actividad (el pilla-pilla, o un puzzle) con un "parche pirata" en el ojo izquierdo, luego en el ojo derecho y luego sin parche
  • Para el índice auditivo, sería escuchar música o un cuento a un volumen bajo por un oído e intentar descifrar el mensaje, luego por el otro y finalmente por los dos.
  • A nivel manual, podemos realizar actividades artísticas, como pintar con pincel o ceras, siempre primero una mano, luego la otra y luego las dos.
  • Para el índice podal, podemos hacer una carrera a la pata coja, un ratito con la izquierda, otro con la derecha y luego saltando con los pies juntos.

 

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