Alternativa a las gafas

Lentillas: cuándo pueden empezar a utilizarlas los niños

Aunque no hay una edad mínima concreta, los especialistas ópticos consideran que es entre los seis y ocho años cuando un niño puede ser lo suficientemente responsable para llevarlas y cuando sus ojos pueden empezar a tolerarlas.

Lentillas (Foto: iStock)
Lentillas (Foto: iStock)

De un tiempo a esta parte los colegios se han llenado de niños con gafas. Especialmente llamativa es, a simple vista, la proliferación de lentes en los módulos de educación infantil y primaria. Pero sobre todo entre los niños de 3 y 6 años es una muy buena noticia que ya no sea raro que varios peques las lleven en cada clase. 

No es bueno porque tengan un problema en su vista, lógicamente, pero sí porque este se esté tratando y corrigiendo, cosa que antes no se hacía hasta mucho más tarde. La conclusión es evidente: nos preocupamos más por la salud ocular de nuestros pequeños. 

Pero el uso de gafas en más niños hace también que aumente el interés de los padres por las lentillas. ¿Cuándo pueden llevarlas por primera vez? Esta es la pregunta del millón que se hacen muchos progenitores, sobre todo los que tienen dificultades para que sus hijos sean constantes con el uso de las gafas.

¿A qué edad pueden probar?

Después de documentarnos al respecto para poder dar respuesta a una pregunta que también nosotros nos hacíamos, hemos comprobado que el consenso es amplio entre los especialistas. Es el caso de los oftalmólogos y de las ópticas, que no fijan una edad concreta como la óptima para empezar a usar lentillas. Según Óptica 2000 no se puede generalizar ya que depende mucho “de las características de cada ojo y del tipo de ametropía”, y desde Allain Afflelou añaden que “no es cuestión de edad, sino de disciplina y carácter”. Según esta última fuente, hay niños que a partir de los 6 u 8 años están preparados para llevarlas a diario y sin embargo hay adolescentes que no deben llevarlas nunca. 

En cualquier caso, los 6 años es la edad en la que se indica que los niños pueden empezar a tolerarlas, aunque esto dependerá también de las características de cada ojo, no solo de la madurez del pequeño y su habilidad. Hay veces que por mucho que quieran hacerlo, sus ojos no le permiten tolerarlas. 

Pero si cumplidos los 6 años se quiere probar el uso de lentes de contacto y su vista las acepta, entonces todo dependerá de su actitud ante ello. “Es importante tener en cuenta la responsabilidad y madurez de cada niño ya que llevar lentillas implica ser cuidadoso y vigilar la higiene que es absolutamente necesaria para poder manipularlas con seguridad”, advierten desde Óptica 2000, en la línea de lo que cualquier especialista oftalmológico dirá a los padres que acudan al médico a consultar o incluso si lo hacen en la óptica directamente para recabar una opinión formada al respecto.

Vigila sus ojos

Una vez deis el paso y el niño las use por primera vez, además de educarle para que aprenda a ser responsable, es conveniente observar de cerca qué ocurre después. Por supuesto, a nivel clínico, ya que sus ojos pueden reaccionar de forma negativa a las lentes oculares, como ya hemos dicho antes. Pero también hay que vigilar cómo el niño se comporta con ellas: si asume su responsabilidad, si sigue las instrucciones de uso y limpieza poco a poco, si las manipula bien, si no se toca la zona de los ojos con sus dedos, y también, como no puede ser de otro, sus sensaciones al llevarlas. Su opinión importa y mucho, así que escuchar al pequeño es fundamental. 

De todos modos, dentro de lo posible, es preferible que utilice sus gafas en la medida de lo posible. Las lentillas son delicadas y es una tarea complicada que un niño pequeño, a partir de 6 años, sea capaz de gestionar bien su uso. Además, como bien recuerdan desde Alain Afflelou a modo de conclusión, el cambio de gafas a lentillas no es una decisión permanente porque, entre otras cosas, “las lentes de contacto siempre necesitan una gafa de apoyo para los momentos que hay que descansar del uso de ellas a diario y para mantener de forma adecuada nuestra salud visual”.

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