Cuidados

Llagas en la lengua en niños: qué son y cómo tratarlas

Las úlceras o heridas en el interior de la boca son molestas lesiones que pueden estar provocadas por distintos motivos: te explicamos cuáles son los más comunes y qué se puede hacer para prevenirlas.

Foto: iStock
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El español, idioma rico donde los haya, tiene un término popular para todo, hasta para muchas lesiones corporales. Por ejemplo, calentura para el herpes labial o llaga para esas úlceras o heridas que aparecen en las encías, el interior de los labios o de las mejillas y en la lengua. Siempre por dentro, no se ven, como sí ocurre precisamente con el herpes labial.

Las causas de las llagas son más variadas de lo que mucha gente no experta en medicina se cree. Por ello, su tipología e incluso nomenclatura varía en ocasiones. El Children’s Hospital Colorado da varios tipos o motivos distintos por los que pueden aparecer llagas en los niños y niñas: las denominadas aftas, que son la causa más frecuente a partir de los cinco años; el exantema vírico provocado por el virus boca mano pie, común del año a los cinco; el virus del herpes, mismo que provoca las citadas calenturas; las lesiones en la boca producidas por mordeduras de la lengua o interior de la mejilla; y las quemaduras, que ocurren sobre todo al tomar ingredientes muy calientes.

A estos hay que sumar la candidiasis, una infección provocada por el hongo Candida que crece naturalmente en la boca que también puede provocar este tipo de lesiones en la interior de esta, como advierten desde Colgate

Cómo tratarlas

Las llagas, que no son graves pero sí muy molestas, no requieren tratamiento específico, pero hay casos en los que puede ser recomendable ponerse en manos de los expertos, sobre todo si la causa es una infección grave. No por las llagas, sino por el problema mayor que indican.

En el caso de las aftas, cuando son recurrentes, el odontopediatra puede valorar algún tipo de acción médica sino para ponerles remedio al menos para aliviar los síntomas, que en los niños y niñas resultan todavía más incómodos porque en muchos casos les cuesta entender qué les ocurre.

Además, tal y como advierten desde la Clínica Dental Doctoras García, aunque no sean peligrosas por sí mismas, sí pueden tener consecuencias que preocupantes. “Si un bebé tiene un afta y, por la molestia que ésta le causa, no come adecuadamente, o no bebe adecuadamente, puede acarrear problemas secundarios de consecuencias más graves”. Por ello, si aparecen a menudo en vuestro peque, es recomendable que consultéis a su pediatra y su odontólogo para que os guíen con su conocimiento y experiencia.

Cómo evitarlas

Si no son recurrentes, todas las fuentes médicas consultadas coinciden en lo que explican desde Adeslas al respecto: “el dolor y la molestia provocada por una llaga disminuye a los pocos días y se acaban curando sin necesidad de tratamiento en una o dos semanas, como mucho”. 

Lo que sí se puede y se debe hacer es inculcar a los peques de la casa hábitos adecuados de higiene bucal porque el cepillado tras cada comida puede ayudar “al proceso de curación y proteger el equilibrio bacteriano natural de la boca”, concluyen desde Colgate. Eso sí, hay que enseñar a los niños y niñas muy bien la técnica correcta de cepillado para que no dañen la mucosa de la cavidad si imprimen demasiada fuerza y así no fomenten la aparición de llagas.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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