Alimentación infantil

Los alimentos ecológicos mejoran el desarrollo cognitivo de los niños

Un estudio demuestra que las dietas saludables son más ricas en nutrientes y ayudan al desarrollo cognitivo más que las comidas llenas de calorías y grasas.

La ingesta de alimentos ecológicos se relaciona con mejores puntuaciones en pruebas de inteligencia fluida y de memoria de trabajo, permitiendo retener nueva información que se necesite a corto plazo, en edades comprendidas entre los 6 y 11 años. Así lo demuestra un estudio publicado en la revista Environmental Pollution y dirigido por El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), impulsado por la Fundación La Caixa y el Institut d' Investigació Sanitària Pere Virgili. La investigación ha analizado la asociación de las exposiciones prenatales infantiles y el desarrollo neuropsicológico en edad escolar.

El estudio ha encontrado la asociación de dietas saludables, como la ecológica o la mediterránea que son más ricas en nutrientes que las dietas basadas en comida "fast food" llena de ácidos grasos. El desarrollo de las funciones cognitivas en la infancia puede favorecerse con estas dietas llenas de verduras y frutas, desarrollando la inteligencia de los niños más pequeños.

Además, los investigadores han descubierto que los humos del tabaco recibido en la infancia se relacionan con resultados más bajos en los test de inteligencia fluida. La ingesta de comida rápida y el sedentarismo, también se relacionan con puntuaciones bajas de memoria funcional.

Estudio pionero en la materia

Este estudio se ha enfrentado a la gran influencia de exposiciones que pueden tener los niños en el desarrollo y la maduración del cerebro humano. La etapa de la infancia no es capaz de defenderse de las sustancias químicas del ambiente, como el tabaco, y es muy sensible a la toxicidad, incluso los niveles más bajos pueden convertirse en un grave riesgo para los cerebros sanos y completamente maduros.

La investigación ha realizado pruebas con 1.298 niños y niñas de entre 6-11 años de seis países europeos (Reino Unido, Francia, Grecia, España, Noruega y Lituania). La originalidad de la investigación se encuentra en que adopta un enfoque de “exposoma”, es decir que no se centra en una exposición si no que se centra en un conjunto de exposiciones y el efecto que tienen en el neurodesarrollo de los niños y niñas.

Las únicas investigaciones que ha habido hasta ahora se han basado más bien, en la dieta y la función cognitiva, pero nunca se habían asociado con puntuaciones en la inteligencia o la memoria funcional cuando hay una mayor ingesta de alimentos ecológicos y una menor de alimentos basados en comida rápida.

El estudio concluye que por el contrario, el humo del tabaco y las partículas PM2.5 en el interior del hogar que respiran los niños desde su infancia pueden afectar negativamente a la función cognitiva, promoviendo reacciones inflamatorias en el cerebro.

Según un estudio de la Universidad Pontificia de Comillas sobre La Alimentación ecológica actual y su impacto en la sociedad, considera que “La alimentación en general es considerada la primera medicina ya que es el factor más importante para prevenir las enfermedades. Actualmente, no solo el planeta se encuentra enfermo y necesitado de respeto. El cuerpo humano también requiere de un cuidado especial, es decir, de una alimentación sana, un aire libre de polución y de una actividad física e intelectual adecuada”.

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