Niños celiacos

Los dientes y la piel, claves para reconocer a un niño celíaco

La celiaquía es una enfermedad que pese a ser bastante conocida, está muy poco diagnosticada cuando la probabilidad de padecerla es más alta de lo que pensamos. Detectarla de manera precoz es esencial y los dientes y la piel pueden ser clave en este aspecto.

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Fuente: iStock

Aunque todos hemos oído hablar de la  celiaquía, una patología inmune que afecta a las personas que son susceptibles genéticamente al gluten, lo cierto es que es una enfermedad que afecta a más personas de las que se diagnostica.  Por eso, saber detectarla (y en especial en edades tempranas) puede mejorar mucho la calidad de vida de los que la padecen.

A pesar de la apariencia de que solo afecta al sistema digestivo, la realidad es que la celiaquía puede influir de forma negativa en cualquier zona del organismo. Más allá de los vómitos, la fatiga o la diarrea, es de suma importancia que también se conozcan los demás síntomas porque pueden ser señales de alerta que permitan lograr un diagnóstico precoz.

Y es que, se trata de una enfermedad bastante infradiagnosticada: mientras solamente una de cada 100 personas es diagnosticada, aproximadamente una de cada 10 es celiaca.

¿Qué otras señales pueden dar la voz de alarma?

Cambios en la piel

La celiaquía también puede manifestarse en la piel, de hecho, su manifestación recibe el nombre de dermatitis herpetiforme (DH) y su diagnostico a veces es difícil.

Produce lesiones que forman brotes en el cuero cabelludo, codos, rodillas y sacro, y estas provocan un picor intenso. Decimos que es difícil de detectar porque en muchas ocasiones los pacientes tienen la tendencia de rascarse las pequeñas ampollitas que se forman en su piel y cuando llegan al especialista a este le es complicado distinguir las marcas del rascado de las provocadas por otras enfermedades.

Alteraciones en los dientes

Una de las señales de alerta que también llama la atención al respecto son los cambios que pueden producirse en los dientes, en especial, en el esmalte dental.

Se trata de un síntoma que puede aparecer desde la niñez a pesar de llevar una higiene adecuada. Para detectarlo hay que fijarse en si el niño tiene muchas caries o si hay decoloraciones en sus piezas dentales, como manchas amarillas, blancas o marrones. Así como si hay fracturas en los dientes o si presentan un aspecto como “transparente o traslúcido”.

Esto significa que su esmalte dental no está lo suficientemente saludable y es debido a que los pequeños que tienen intolerancia al gluten no absorben todos los nutrientes que necesitan. Y una consecuencia de ello es que se refleja en su boca: su esmalte es mucho más débil, lo que da pie a que puedan sufrir mayor sensibilidad dental y tengan una predisposición mayor a sufrir enfermedades gingivales.

No obstante, en el caso de los adultos, aunque la posible decoloración no sea tan llamativa, sí que tendrán mayores probabilidades de tener caries y problemas en las encías. Y no solo eso, también pueden tener la lengua inflamada o llagas (algo que también podrán experimentar los más pequeños). Asimismo, la enfermedad celiaca también provoca que el organismo produzca menos saliva, lo que lleva a sentir sequedad bucal o incluso mal aliento

Pero además de estas dos señales relevantes otros signos que pueden aparecer son: migrañas, anemia, alteraciones neurológicas, infertilidad, incremento de las transaminasas, entre otros.

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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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