Alimentación infantil

Los mejores alimentos que nutren el cerebro de los niños

¿Sabías que hoy, 22 de julio, se celebra el Día Mundial del Cerebro? Para celebrarlo con salud te descubrimos cuáles son algunos de los mejores alimentos que pueden ser de mucha utilidad a la hora de nutrir el cerebro de los más pequeños. Son deliciosos, además de nutritivos.

Los mejores alimentos que nutren el cerebro de los niños
Foto: Istock

Antes del nacimiento, y también a lo largo de la infancia, el cerebro se encuentra en un período de intenso y constante crecimiento, porque el niño tiene aún todo por aprender. Es durante este largo período cuando se establecen la mayoría de las conexiones entre neuronas.

El cerebro del niño empieza a formarse durante el embarazo. A continuación, cada segundo se crean unos pocos miles de neuronas. Y, cuando nace el bebé, el cerebro del recién nacido cuenta con alrededor de 100 mil millones de neuronas, todo lo que necesitará (y aún más) a lo largo de su vida.

Para que el cerebro funcione adecuadamente, es necesario que las neuronas se conecten entre sí. Y, precisamente, las primeras conexiones entre neuronas se producen cuando el bebé aún se encuentra en el útero de su mamá. Durante la gestación, el bebé escucha voces y ruidos, se mueve y siente la sensación que le proporciona el líquido amniótico. Así, todos estos estímulos ayudan a mejorar las conexiones neuronales.

En el momento del nacimiento, el cerebro del recién nacido pesa alrededor de una cuarta parte de lo que pesa el cerebro de un adulto. Pero, durante el primer año de vida, el cerebro duplica su tamaño. Y hacia los 3 y 4 años de edad, ese tamaño se habrá triplicado. 

Por todo ello, proporcionar al cerebro todos los nutrientes que tanto necesita cada día es fundamental, dado que el progreso, el crecimiento y el aprendizaje que sigue el niño cada día no es sino un testimonio de su propio desarrollo cerebral: balbucear, sonreír, sostener un tenedor o una cuchara, caminar y jugar. Todo está ligado al desarrollo de su cerebro.

Huevos

Los huevos son, tal y como coinciden en señalar muchos nutricionistas, de los mejores alimentos que se podrían comer, gracias al hecho de que son altamente nutritivos, destacando especialmente por su elevado contenido en proteínas de alto valor biológico, lo que significa que es una buena fuente de aminoácidos esenciales.

Pero, además de las proteínas, también están cargados de otros nutrientes imprescindibles para el buen desarrollo tanto del cerebro como de la función cognitiva de los más pequeños (y también de los adultos). Es el caso de la colina, fundamental para el desarrollo cerebral, la vitamina B12 y el selenio.

¿Cuándo empezar a consumirlo? La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) recomienda la introducción del huevo a partir de los 8-9 meses de edad, empezando con la yema cocina, un máximo de tres veces por semana. Así, una vez aceptada, aconseja la introducción de la clara, también cocida.

Pescados grasos y mariscos

Tanto los mariscos como los pescados grasos son fuentes excelentes de muchos nutrientes importantes para la función cerebral, incluso los ácidos grasos omega-3, el zinc y el yodo.

El zinc, por ejemplo, es fundamental para la producción y el desarrollo de las diferentes células nerviosas. Mientras que las grasas omega-3 son imprescindibles para el funcionamiento normal del cerebro (de hecho, durante la gestación el omega-3 es esencial en el desarrollo del cerebro del feto).

¿Y el yodo? Es un nutriente que nuestro organismo necesita para la producción de hormonas tiroideas, que juegan una función importante en el desarrollo del cerebro. 

Beneficios del salmón para el cerebro
Foto: Istock

Eso sí, a la hora de consumir pescado, hay que tener especial cuidado con tomar pescados de gran tamaño, debido a la presencia de contaminantes, como el mercurio, que puede incluso afectar negativamente la función cognitiva. Es el caso del atún rojo, lucio, tiburones y pez espada. Especialmente en embarazadas y niños menores de 10 años.

Por ello, lo mejor es optar por pescados y mariscos bajos en mercurio, como es el caso del salmón, la trucha, el arenque, las gambas y las almejas. Por otro lado, dado que las cabezas de algunos crustáceos (como las gambas) acumulan cadmio, se desaconseja consumir las cabezas a lo largo de toda la infancia.

¿Cuándo empezar a consumirlo? Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), el pescado blanco se puede ofrecer al bebé a partir de los 9 meses de edad. En cambio, a la hora de introducir los pescados grasos (azules), lo ideal es esperar hasta los 18 meses.

Vegetales de hoja verde

Aunque es cierto que conseguir que los niños consuman vegetales de hoja verde puede acabar convirtiéndose en un auténtico desafío, distintas investigaciones sugieren que muchos de los nutrientes que encontramos en estos alimentos son esenciales para la salud cerebral de los más pequeños.

Es lo que ocurre, por ejemplo, con la lechuga, acelgas, col rizada o la espinaca, que contienen flavonoides, carotenoides, ácido fólico y vitaminas E y K1, compuestos que ayudan a proteger el cerebro.

¿Cuándo empezar a consumirlo? La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda introducir las verduras, en forma de puré, a partir de los 6 meses de edad, aunque se deben evitar la remolacha, la col y las espinacas por su contenido en nitratos. En estos casos, aconseja introducirlas a partir de los 12 meses de edad. En el caso de las borrajas, sin embargo, la ECOSAN recomienda no dársela a niños menores de 3 años.

Yogur

Un yogur sin azúcar, en el desayuno o en la merienda, puede convertirse en una opción excelente, repleta de proteínas y de calcio, para apoyar la salud del cerebro de los más pequeños. 

Curiosamente, aunque los productos lácteos como el yogur sean muy conocidos por su contenido en calcio, pocas personas saben que, además, también son una buena fuente de yodo, que nuestro organismo necesita para el desarrollo tanto de la función cognitiva como del cerebro.

Además, también contiene otros nutrientes igual de importantes para el desarrollo y la propia función del cerebro, como selenio, vitamina B12 y zinc.

Eso sí, debemos optar siempre por yogures naturales, sin azúcar ni sabores artificiales

¿Cuándo empezar a consumirlo? Los pediatras indican que es posible que los bebés comiencen a comer yogur a partir de los 6 meses de edad, aunque lo recomendable es esperar a los 9-10 meses.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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