Salud del niño

Los primeros análisis de sangre del niño: ¿a partir de qué edad se hacen?

Las agujas aterran a muchos, no solo a los más pequeños de la casa. Por este motivo, cuando el niño/a se enfrenta a su primer análisis de sangre es muy común que ocasione ansiedad y temor también a los padres. Pero, ¿a partir de qué edad se suelen comenzar a hacer?

Las primeras palabras, los primeros pasos, el primer diente, el primer día de guardería… Estos son solo algunos de los muchos hitos importantes que ocurrirán a lo largo de la infancia del pequeño, sobre todo cuando todavía es muy pequeño. Pero existe también un hito en particular en el que muchos padres tendemos probablemente a no pensar nunca: el primer análisis de sangre del niño.

Si bien se trata de un método de diagnóstico útil al que todos nosotros estamos acostumbrados (lo aconsejable es realizarnos al menos una analítica sanguínea cada uno o dos años, si no existe ningún tipo de problema, afección o condición de salud en la que se recomiende reducirlo a 6 meses), llega un momento en el que nuestro hijo/a también debe enfrentarse a él, lo que puede causar ansiedad al pequeño, y también al papá y a la mamá.

El primer análisis del bebé: el cribado neonatal

Aún cuando el conocido como cribado neonatal se convierte básicamente en el primer análisis de sangre al que se somete el niño con apenas unos días de vida. Básicamente consiste en la denominada popularmente como prueba del talón, que se realiza a las 48 horas de vida y que incluye la detección de determinadas enfermedades metabólicas.

Entre las diferentes enfermedades que detecta, dentro de todas las enfermedades metabólicas identificadas hasta el momento, se buscan fundamentalmente aquellas que tienden a ser más frecuentes, y que disponen de un tratamiento que, cuando se aplica de manera precoz, ayuda a mejorar de forma considerable el pronóstico de la enfermedad.

Estas enfermedades se caracterizan básicamente por un mal funcionamiento del metabolismo (química interna del organismo), lo que daría lugar a una falta o a un aumento de determinadas sustancias que provocan un mal funcionamiento de diferentes órganos, trastornos del crecimiento y del desarrollo, y/o retraso mental.

El objetivo de la prueba básicamente es la detección las siguientes entidades: fibrosis quística (FQ), hipotiroidismo congénito (HC), deficiencia de acil CoA deshidrogenasa de ácidos grasos de cadena media (MACDD), fenilcetonuria (PKU), deficiencia de 3-hidroxi acil CoA deshidrogenasa de ácidos grasos de cadena larga (LCHADD), deficiencia de biotinidasa (BTD), aciduria glutárica tipo I (AG-1) y anemia de células falciformes (AF).

La prueba se realiza de forma sencilla mediante una punción del talón del bebé con la ayuda de una lanceta. Posteriormente, se comprime un poco y se deja que la sangre gotee un poco, impregnándose con ello un papel especial que, luego, es remitido al laboratorio para su análisis.

En caso de que la prueba saliera positiva, es necesario tener en cuenta que no implica necesariamente que se padezca la enfermedad. En los niños que tengan un resultado positivo suele ser necesario la repetición de una nueva determinación para poder confirmarlo. Es más, a menudo suelen llevarse a cabo otras pruebas para confirmar -o no- el diagnóstico.

El primer análisis de sangre del niño: ¿en qué consiste y a qué edad se hace?

Como te comentábamos al principio, como adultos estamos concienciados de la necesidad, y la importancia, de someternos cada cierto tiempo a un análisis básico de sangre, con el fin de controlar determinados parámetros y niveles, y conocer, en definitiva, cómo se encuentra el organismo. A pesar de ello, a muchas mamás y papás les surgen dudas acerca de cuándo deberían los niños realizarse también un análisis de sangre.

Lo cierto es que en la actualidad no existe una pauta concreta o una recomendación acerca de la edad en la que los niños deban realizarse su primer análisis de sangre. Por lo general, la mayoría de los pediatras coinciden en señalar que, si el pequeño está sano, no tiene enfermedades crónicas, o éstas pueden ser diagnosticadas a través de una prueba mucho menos invasiva, no estaría indicada la realización de un análisis de sangre con el único fin de comprobar su estado de salud.

No obstante, cuando existen determinados antecedentes familiares de enfermedades genéticas, como por ejemplo podría ser el caso de la hipercolesterolemia familiar, entonces sí se aconseja la realización de un análisis de sangre de control alrededor de los 8 a 10 años de edad. Además, en el caso de las enfermedades genéticas en sí, el estudio del gen se convierte en la única forma posible de realizar el diagnóstico médico, y la muestra se obtiene mediante un analítica sanguínea.

Por otro lado, en caso de que el niño tenga alguna enfermedad crónica ya diagnosticada, como diabetes, enfermedades renales o enfermedad celíaca, entre otras, sí es necesario llevar a cabo un análisis de sangre periódico o rutinario para diagnosticar la posible existencia de complicaciones, los efectos de los medicamentos, o la propia evolución de la enfermedad. 

¿Cómo se realiza el análisis de sangre en un niño?

Aunque no siempre será necesario (todo dependerá del tipo de análisis sanguíneo que se vaya a realizar), el menor deberá acudir al centro médico en ayunas. Dado que su brazo es aún pequeño, para evitar que el pequeño tenga una mala experiencia en el momento de obtener la muestra, el análisis se suele llevar a cabo con una aguja muy fina en las venas de flexura del codo.

Para facilitar la extracción, al igual que ocurre con los análisis sanguíneos de los adultos, una tira de goma se coloca en el brazo, con el fin de conseguir que las venas se llenen de sangre. Luego, la zona donde se va a realizar la punción se desinfecta con alcohol, y se avisa al pequeño para que esté preparado.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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