Sueño infantil

Los principales retos del sueño infantil hasta los seis años

Desde que un bebé nace hasta los seis años de edad el sueño cambia muchísimo. El sueño madura a medida que crece y nos podemos encontrar con diferentes retos relacionados con el descanso.

Durante los primeros meses de vida, es cuando más cambios se notan: los ritmos circadianos se van desarrollando, las fases del sueño se van organizando y se observa cómo, mes a mes, los periodos de vigilia van aumentando pasando a través de las diferentes transiciones de siestas, hasta ya no necesitar dormir durante el día.

La regresión de sueño de los 4 meses

El primer bache lo solemos encontrar con la llegada de la regresión de sueño de los 4 meses. Representa un antes y un después en el sueño del bebé. Para los padres, suele ser una época muy frustrante porque, de repente, todo cambia. Aumentan los despertares nocturnos, cuesta más ayudarle a dormir otra vez, más llanto, más irritabilidad y las siestas son más cortas e irregulares. La pregunta del millón suele ser “¿cómo sobrevivir a la regresión de los 4 meses?”. La buena noticia es que es algo temporal y la mala es que a veces es muy duro porque suele coincidir con la reincorporación al trabajo de mamá. La realidad es que durante este periodo, el bebé necesita dormir mucho y aunque parezca misión imposible, se puede.

Entender lo que está pasando es un gran punto a favor. Un buen consejo que podemos darles a los padres que están en este momento es que prioricen el sueño de sus bebés ayudándoles a conciliar y a mantener el sueño. Por ejemplo, si un bebé mantiene mejor el sueño durante el día en el carrito dando un paseo, es una buena opción para asegurarnos de que duerma unas buenas siestas.

Entre los 5 y los 6 meses

Entre los 5 y los 6 meses de edad se empieza a establecer un ritmo de sueño caracterizado por las siestas durante el día y un período más largo de sueño nocturno. Es un buen momento para estructurar el día y empezar a establecer ciertos horarios y rutinas para el momento de ir a dormir, tanto por la noche como durante el día.

A partir de los 8-10 meses

A partir de los 8-10 meses, la organización y los ciclos del sueño comienzan a ser muy parecidos a los del adulto. En este momento, el bebé puede pasar por otra regresión muy ligada a un gran desarrollo cerebral y físico y la conocida ansiedad por separación.

A partir del año

A partir del año de edad, los cambios madurativos son más lentos y su sueño se suele mantener más estable. Uno de los cambios más significativos relacionados con el sueño suele suceder a entre los 12 y los 18 meses: pasan a hacer una sola siesta y su periodo de vigilia aumenta significativamente. Es importante hacer la transición a una sola siesta en el momento en el que veamos que está preparado para evitar un desequilibrio en su descanso.

Hasta los 4-6 años

Hasta los 4-6 años, los cambios en su sueño son muy graduales hasta que finalmente no necesitan dormir durante el día y se consolida un único periodo de sueño nocturno de entre 10h y 12h. La siesta suele desaparecer por completo en algún momento entre los 3 y los 4 años, dependiendo del caso y de la calidad del sueño nocturno.

Principales retos relacionados con el sueño

Los principales retos relacionados con el sueño a los que se enfrentan los padres durante los primeros 6 años de vida de sus peques suelen ser el aumento de despertares nocturnos y el aumento de la latencia de sueño durante las regresiones o las transiciones importantes: siestas, cambio de habitación, cambio de cuna a cama…

No nos gusta hablar de regresiones, dado que son cambios que están muy relacionados con el desarrollo. Son más bien, “avances”. No es que el bebé vaya hacia atrás en su desarrollo. Todo lo contrario, es un cambio positivo en su crecimiento: empieza a girarse y a darse la vuelta, se sienta, aprende a ponerse en pie, los primeros pasos y las primeras palabras…

La mejor herramienta que pueden tener unos padres para afrontar estos momentos es el conocimiento. Es lo que les va a permitir actuar con seguridad. Es importante entender los cambios por los que está pasando su bebé, conocer las necesidades de descanso y entender cómo funciona el sueño infantil es un gran primer paso que permite a los padres estar preparados para estas situaciones.

También es clave conocer las diferentes técnicas que pueden ayudar a un peque a dormir de una manera tranquila según su edad y tener en cuenta los elementos para mantener una buena higiene del sueño durante toda la infancia y crear hábitos que procuren un buen descanso. En caso de necesitar ayuda profesional, recomendamos recurrir a un especialista en sueño infantil que pueda evaluar bien la situación y proponer un plan para mejorar la calidad de sueño de los peques.

En último lugar, y no por ello menos importante: escuchar a nuestros peques es primordial. Los bebés se comunican desde las primeras semanas de vida y prestar atención a sus señales ayuda a los padres a detectar sus necesidades en cada momento.

Artículo elaborado por Amelia Hunter, Asesora de sueño infantil certificada y cofundadora de Baby Sleep Solutions

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