Exceso de actividad física

Mi hijo hace demasiado ejercicio físico: ¿es perjudicial?

Hacer ejercicio físico es bueno, pero como en todo, no debe llevarse al extremo. Mira aquí los efectos que puede producir en los niños que se encuentran todavía creciendo.

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Fuente: iStock

El deporte es muy beneficioso para el cuerpo humano en cualquier etapa de la vida. Sin embargo, en las épocas de crecimiento es importante que la práctica del mismo se haga adecuadamente. ¿Crees que tu hijo hace demasiado deporte? ¿Lo hace de forma compulsiva? Veamos algunas señales para detectar esta situación, los problemas que puede ocasionar y cómo ayudar a tu hijo a superarlo.

Como decimos, hacer deporte es fundamental en cualquier momento de nuestras vidas. Por eso, una muy buena idea es inculcarles a los niños que se mantengan activos para que se intenten alejar del sedentarismo que poco bien les hace.

Eso sí, un exceso de entrenamiento puede tener efectos perjudiciales en los menores, sobre todo, porque se encuentran en crecimiento y esto podría ser un inconveniente para su correcto desarrollo.

Problemas del ejercicio físico compulsivo

Hacer ejercicio físico de manera compulsiva significa en la mayoría de casos que la persona que lo hace tiene adicción al mismo y no hay nada que pueda frenarla a la hora de hacerlo, ni el mal tiempo, ni un plan con sus amigos, ni siquiera una enfermedad.

Estos son los principales riesgos a los que se enfrentan los menores:

  • Padecer lesiones y fracturas (normalmente por una práctica incorrecta o incluso por una mala recuperación de una lesión anterior).
  • Tener conductas poco saludables para perder peso, como dietas muy estrictas para reducir calorías o ganar masa muscular, saltarse comidas y utilizar laxantes o píldoras, entre otras.
  • Aislarse socialmente o abandonar obligaciones. Por ejemplo, no ver a amigos por entrenar, no pasar tiempo en familia o incluso dejar de lado los estudios.
  • Tener baja autoestima o problemas de ansiedad o depresión. Pueden estar causados por una presión interna o por la presión autoimpuesta.
  • Sufrir la llamada tríada del atleta (en el caso de chicas) con la que se pierde mucho peso, se tienen reglas irregulares o incluso desaparece el período.

Señales de alerta para detectarlo

Toma nota de estos signos que podría estar teniendo tu hijo:

  • Siente que no puede saltarse ni una sola sesión de entrenamiento. Ni siquiera para ocio o tiempo libre y ni siquiera estando enfermo o lesionado.
  • Se preocupa en exceso por su peso y pierde una cantidad preocupante.
  • Después de comer mucho, hace ejercicio físico.
  • Si no puede hacer actividad física, come mucho menos.
  • Basa su autoestima en la cantidad de ejercicio que ha hecho y en el esfuerzo que ha puesto en ello.
  • Nunca se siente satisfecho con la cantidad de ejercicio que ha realizado, ni con sus logros físicos.
  • Deja de hacer otras actividades para poder hacer más ejercicio.

Consejos de ayuda

Si la situación es muy avanzada seguramente se necesite un tratamiento con un personal especializado, pero también los padres pueden intentar ayudar. Mira estos consejos:

  • Ser un buen ejemplo. Si no queremos que los más pequeños se obsesionen, los padres no deben obsesionarse con sus propias “imperfecciones físicas”.
  • Preparar comidas nutritivas en familia y pasar un tiempo juntos a la hora de comer.
  • Hacer ejercicio físico en familia y disfrutar con él.
  • No criticar el peso o algún defecto físico de otras personas.
  • Observar si los menores tienen algún problema y ofrecerles ayuda para que reduzcan su estrés.
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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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