Síntomas de alarma

Miopía en niños: cómo detectarla

Este problema de la vista que afecta desde edades muy tempranas da síntomas claros de vida, pero pueden pasar desapercibidos si no se conoce su relación directa con el problema en cuestión.

Niño con gafas (Foto: iStock)
Niño con gafas (Foto: iStock)

La miopía es un trastorno de la vista que puede afectar desde edades muy tempranas, de ahí que la detección precoz sea un factor clave para tratarla cuanto antes y que no suponga un problema a largo plazo para el pequeño. Esto es algo que se está consiguiendo poco a poco pero sin pausa, como demuestra el hecho de que cada vez es más habitual ver a niños en las clases de educación infantil con gafas.

En este interesante artículo de la web de divulgación del hospital Sant Joan de Déu de Barcelona se utilizan palabras precisas y comprensibles para describir el proceso por el cuál se produce lo que conocemos como miopía: “Las personas ven gracias a que el cristalino (en la parte frontal del ojo) refracta los rayos de luz y los proyecta sobre la retina, en la parte posterior del globo ocular, empieza explicando el texto antes de definir de la siguiente manera el motivo que desencadena esta patología en la vista. “Si la longitud física del ojo es mayor a la longitud óptica, los rayos de luz más lejanos en el campo visual no convergen, y por lo tanto la imagen que se proyecta en la retina no está enfocada. Cuando esto ocurre, el cerebro recibe la impresión de que la imagen es borrosa”, expone.

El principal problema que provoca la miopía en las personas que la sufren es que condiciona una peor visión en distancia lejana que cercana, y de no tratarse, puede generar numerosos problemas en el día a día, con consecuencias que pueden ser muy graves, como por ejemplo el fracaso escolar.

Síntomas de alarma

Aunque la mayoría de los niños que desarrollan miopía lo hacen a partir de los seis años, los síntomas de que el niño no ve bien pueden aparecer en edades anteriores. Existe la creencia de que ver muy cerca la tele o leer en demasía la provoca, pero no son estos dos motivos para detectarla porque no hay, al menos demostrada, una relación directa entre ambos factores y la miopía. En cambio, sí hay consenso en la relación directa que tienen los ojos alargados con la aparición de miopía, si bien es el hereditario el factor más decisivo en que un niño desarrolle este problema en su vista. La ambliopía (ojo vago), factores ambientales o algún otro problema que esté provocando al ojo no ver con nitidez son otras posibles causas de la miopía. 

A la hora de detectarlo en casa, más allá de las revisiones generales que el pediatra haga al niño, hay bastantes opciones porque es una patología que suele dar muchas señales de vida. Los más evidentes son que en el colegio se queja de que no puede ver la pizarra o que en casa tiende a colocarse muy cerca de la televisión o del papel a la hora de escribir, leer o dibujar. 

El parpadeo excesivo, el picor o la sequedad ocular también suelen ser detonante. como explica Mariano González, responsable del Área de Salud Visual de Alain Afflelou, "ante algunos problemas oculares o visuales, los niños se frotan los ojos con frecuencia. Es un mecanismo reflejo que, al igual que el parpadeo, estimula el lagrimeo y mitiga la sensación de picor y/o sequedad". 

Cuando el niño es muy pequeño, uno de los primeros síntomas que puede estar relacionado con este problema visual es que desvíe un ojo, ya sea de forma leve o más exagerada. Suele ocurrirles más a los niños cuando están muy cansados, a última hora de la tarde, y es algo que se le debe transmitir al pediatra en la siguiente visita, aunque no presente el crío otros síntomas compatibles con la miopía. 

También es conveniente "estar atentos si el niño tuerce la cabeza al leer o escribir, tienen excesiva sensibilidad a la luz, mala coordinación o al final del día sufre molestias y dolores de cabeza" por si pudiera estar detrñas de esto la miopía, tal y como recomiendan desde el Área de Salud Visual de Alain Afflelou. 

Ante la duda con cualquiera de estos síntomas, es conveniente acudir al especialista para que sea él en una revisión rutinaria quien detecte si hay o no un problema de visión. 

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