Enfermedades respiratorias en niños

Neumonía en niños: todo lo que debes saber

Aunque en los niños la neumonía no suele requerir hospitalización en muchas ocasiones, en algunos casos sí puede ser necesaria. Por tanto, conocer qué síntomas pueden surgir es esencial para identificar la enfermedad respiratoria y evitar que vaya a más.

El COVID-19 es una enfermedad producida tras el contagio por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, el cual es habitualmente conocido simplemente bajo el nombre de coronavirus, aún cuando, en realidad, consisten en un grupo o familia de diferentes virus que, originalmente, fueron descubiertos en la década de 1960, pero cuyo origen real por el momento continúa siendo aún desconocido.

Originado supuestamente en un mercado de Wuhan (en China) a mediados del mes de noviembre del pasado año, a los pocos meses pasó a convertirse en una pandemia, tras producir cientos de miles de casos en una amplia diversidad de países, entre los que se encontró finalmente España. Se cree que el virus llegó a través de distintas vías a mediados del mes de febrero. Desde entonces, a día 27 de abril de 2020, ha causado 209.465 positivos, 23.521 fallecidos y 100.875 recuperados (solo en nuestro país).

Una de las principales preocupaciones de los diferentes médicos y de las distintas autoridades sanitarias es su capacidad para convertirse, en algunos casos, en una enfermedad vírica mucho más grave, de manera que aunque los primeros síntomas suelen ser tos seca, dolor de garganta, dolor de cabeza, fiebre, malestar general, escalofríos y pérdida del sentido tanto del olfato como del gusto, también puede cursar con neumonía.

No obstante, en el caso de los niños se sabe que los síntomas más graves no suelen presentarse, en comparación con las personas mayores, presentando enfermedades menos graves, asociadas con tasas de mortalidad muchísimo más bajas. Además, aunque se cree que los niños presentan las mismas posibilidades que la población adulta de infectarse con el nuevo SARS-CoV-2, aunque las probabilidades de que presenten síntomas, o que al menos no desarrollen síntomas más graves, es muchísimo mayor. De manera que la neumonía por coronavirus precisamente no tiende a ser una de las consecuencias más graves de la enfermedad entre los más pequeños, aunque es cierto que no se trata de la única causa de neumonía en niños.

¿Qué es la neumonía y cuáles son sus causas en niños?

Se calcula que, cada año, la neumonía afecta a entre 150 y 156 millones de niños menores de 5 años. Se trata, por tanto, de una afección infantil bastante común, que ya no es tan peligrosa -como sí lo era antes- debido a los tratamientos médicos modernos que se aplican, y a la existencia de antibióticos.

Básicamente consiste en una infección en los pulmones, la cual puede cursa con inflamación, y que puede ser leve, moderada o grave, siendo más común en niños menores de 5 años de edad. 

Con mayor frecuencia, es causada por virus y bacterias, que se pueden transmitir, en ocasiones con mucha facilidad, por contacto directo con una persona infectada. Entre las bacterias y virus comunes que pueden acabar cursando con neumonía encontramos: Steococos neumonia, Neumonía por micoplasma (Mycoplasma pneumoniae), estreptococo del grupo B, staphylococcus aureus, virus sincitial respiratorio (VSR), virus de la gripe, virus de la parainfluenza y adenovirus. Además, en ocasiones la neumonía también puede ser causada por hongos.

En cualquier caso, todos los tipos de neumonía se deben a una infección en los pulmones.

¿Qué síntomas se producen?

La realidad es que existen diferentes tipos de neumonía, que pueden hacer que sus síntomas varíen enormemente en función no solo de cuál sea la causa, sino de si se trata de un tipo de neumonía leve, severa o grave.

Por ejemplo, una de las neumonías más comunes en los niños es la neumonía atípica, también conocida habitualmente como neumonía errante, que se caracteriza en realidad por ser una neumonía muy leve, que también puede observarse en adultos. Generalmente no conduce a la necesidad de hospitalización, sus síntomas suelen ser menos graves, y es habitualmente producida por una infección con la bacteria Mycoplasma pneumoniae.

Algunos de los síntomas más comunes de este tipo de neumonía común en niños suelen ser: dolor de cabeza, tos que dura más de siete días, fiebre baja, escalofríos y dolores corporales, dolor en el pecho o en las costillas, sensación de malestar, disminución del apetito en niños mayores, y respiración dificultosa y sibilancias en casos severos, o en infecciones virales graves.

De hecho, cuando la neumonía es leve lo más común es que surja únicamente con tos seca, fiebre baja, cansancio y dolor de cabeza.

¿Qué niños presentan un riesgo mayor de cursar con neumonía?

Se sabe que los niños menores de 1 año de edad, que además se encuentran cerca del humo del tabaco ajeno, suelen tener un riesgo mayor de neumonía. 

También es una complicación que suele ser más probable en niños que tengan un sistema inmunitario debilitado, problemas o afecciones de salud crónicos (como asma o fibrosis quística), o problemas relacionados con los pulmones, o con las vías respiratorias.

La neumonía en recién nacidos y lactantes

Aunque pueden padecer la enfermedad, al ser tan pequeños los recién nacidos y lactantes pueden no mostrar los síntomas típicos de infección por neumonía. Además, su diagnóstico puede ser mucho más difícil y complicado puesto que los pequeños no pueden comunicar cómo se sienten, al menos tan bien como sí lo haría un niño algo más mayor.

Aún así, existen una serie de síntomas o de señales que pueden alertar de que un bebé, o un niño pequeño, pueda estar sufriendo de neumonía: piel pálida, fatiga o letargo, se alimenta mal, llora más de lo habitual, está irritable o inquieto y vómitos.

¿Cómo se trata?

En algunos casos, una infección leve causada por la neumonía atípica puede no necesitar ningún otro tratamiento médico, salvo la recomendación de descansar hasta que los síntomas mejoren. No obstante, ante el riesgo de que se trate de una neumonía bacteriana, que sí suele acabar cursando de forma más grave, los pediatras suelen recetar un antibiótico oral.

Este medicamento se administra durante un período de hasta 14 días, aunque la recuperación total puede tardar de 4 a 6 semanas. De ahí que sea fundamental que el pequeño descanse mucho, y se hidrate debidamente, ya que mantenerlo hidratado es también importantísimo.

Por otro lado, dado que las vacunas ayudan a prevenir otras infecciones que suelen ocurrir al mismo tiempo que la neumonía, es recomendable que si el pequeño no está al día con el plan de vacunas, es una buena idea asegurarse de que se encuentra completamente vacunado, entre las que se encuentran las vacunas contra el neumococo, la varicela o el sarampión, entre otras.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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