COVID-19 y niños

¿Por qué los niños suelen sufrir la COVID-19 con menos gravedad que los adultos?

Aunque cada vez tenemos más datos, el papel de los niños en la pandemia por COVID-19 sigue siendo la gran incógnita. ¿Por qué sus contagios no afectan mucho a las estadísticas y no cursan la enfermedad grave pese a no estar vacunados?

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Fuente: iStock

Con una de las campañas de vacunación más adelantadas del mundo, España se sitúa a la cabeza de países con inmunidad de grupo prácticamente conseguida. Algo que incluso han admirado altos cargos de países de fuera de nuestras fronteras.

Sin embargo, igual que pasa en la mayoría de los territorios mundiales, todavía hay un grupo de población para el que la vacuna no está aprobada: los niños. Justo cuando daba comienzo la campaña de vacunación, eran muchos los expertos que aseguraban que, si queríamos conseguir esa ansiada inmunidad de rebaño, también tendríamos que pensar en su vacunación. Pero en la práctica, hemos conseguido alcanzarla sin necesidad de inmunizar a los más pequeños (o, al menos, de momento).

Hace apenas dos semanas os contábamos que los menores de cinco a nueve años lideraban los nuevos contagios por coronavirus en las estadísticas nacionales. Y es que, los niños se infectan en las mismas tasas que la población adulta, de acuerdo a diferentes estudios científicos llevados a cabo desde el inicio de la pandemia.

Sin embargo, su papel es el menos relevante de todos: desde que diese comienzo la pandemia en marzo de 2020 tan solo han muerto por coronavirus 16 niños, del total de 85.000 fallecidos.

En el sistema inmune podría estar la respuesta

La comunidad científica lleva desde que comenzó la pandemia preguntándose por qué los niños cursan un papel tan diferente a los adultos en los contagios. Son muchas las teorías que se han publicado al respecto, aunque ninguna es más válida que la anterior.

Según el Murdoch Children’s Research Institute y su investigación publicada en la revista Nature, la causa estaría en el sistema inmune infantil. “El sistema inmune de los niños, simplemente, genera una respuesta inmune realmente rápida y efectiva que lo apaga antes de que tenga la oportunidad de replicarse hasta el punto de que dé positivo en la prueba de diagnóstico”, aseguraba Melanie Neeland, una de las autoras de la investigación.

¿Producción más alta de anticuerpos?

Este no es, sin embargo, el único estudio que encuentra relación entre la inmunidad infantil y los contagios. Uno llevado a cabo por la Escuela de Medicina Albert Einstein, de Nueva York, y publicado en el mismo medio que el anterior habla de la inmunidad innata de los más pequeños de la casa, en contraposición a la inmunidad adquirida de los adultos. En otras palabras, llegaron a la conclusión de que los niños producen más anticuerpos dirigidos a las proteínas Spike características del coronavirus, que son las que permiten la infección, en comparación a los producidos por los adultos.

En relación a esta última investigación cabe señalar también la publicada en CMAJ y llevada a cabo por el Programa Canadiense de Vigilancia Pediátrica que concluía que los niños y adolescentes tienen menos posibilidades de desarrollar coronavirus en su forma grave. “Recientemente se ha demostrado que los niños tienen la mayor seroprevalencia de anticuerpos, entre todos los grupos de edad en Canadá y el número relativamente pequeño de ingresos hospitalarios pone de manifiesto que los niños tienen una infección menos grave que los adultos, aunque puedan infectarse con más frecuenta”, explicaba una de las autoras de la investigación.

Hay otros expertos que también hablan de su relación con otros patógenos similares (como el VRS o la gripe típicas de épocas frías). Los peques producirían inmunidad cruzada gracias a la infección con estos virus menos graves aunque, de todas, es la menos probable.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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