¿Qué pueden indicar?

Ojeras en niños: ¿qué pueden decirnos sobre su salud?

Si percibes que el peque tiene más ojeras de lo normal, mira aquí algunas posibles causas que las pueden estar generando.

Las ojeras son un signo común en las personas. Se caracteriza por el oscurecimiento de la piel que está justo debajo de los párpados inferiores de los ojos y pese a que no se trate de una afección que provoque un problema de salud, sí que puede ser una señal de alarma cuando alguna patología ha aparecido. Si ves que tu hijo presenta ojeras, considera las siguientes líneas.

Las ojeras en los niños son un signo habitual y aunque no supone un problema grave de salud sí que conviene examinarlas porque pueden ser el indicio de una enfermedad.

Son también conocidas como hiperpigmentación periocular, aunque existen otros nombres para denominarlas. Se reconocen cuando se ven una especie de manchas oscuras debajo de los ojos, aunque también pueden rodearlo completamente. Por lógica, en las personas de piel clarita son más llamativas, por lo que conviene tenerlo en cuenta antes de alarmarse de más. Y pese a que resaltan más, tampoco quiere decir que aparezcan con más frecuencia en las pieles claras que en las pieles oscuras.

Aparecen por que el tejido cutáneo de los párpados es más fino que en las demás partes de nuestro rostro y por eso, a través de esa piel más delgada, se pueden ver los vasos sanguíneos y otras estructuras que se encuentran en capas más profundas.

Tipos de ojeras

Según la coloración y la causa que las provoque existen varias clases de hiperpigmentación:

  • Vascular, tiene un color que va del rojizo, al púrpura y al azulado.
  • Pigmentado, es de color marrón oscuro.
  • Estructural, tiene un tono parecido al de la propia piel.
  • Mixto, surge de combinar dos o tres de los tipos anteriores.

¿Qué puede indicar su aparición?

Cuando un niño tiene ojeras, tiene un aspecto cansado en general, aunque no lo esté. Puede tener los ojos más irritados y la piel de los párpados más seca. Las causas más comunes que provocan su aparición son las siguientes.

La falta de sueño

Es una de las causas más frecuentes, el sueño o el cansancio, aunque en los niños no suele ser la razón mayoritaria. Cuando un menor no descansa lo conveniente, se produce un envejecimiento precoz de su piel. Además de que puede acumularse líquido alrededor de los ojos y adoptar un tono azulado.

El factor genético

Dejando de lado la edad o la salud, en muchas ocasiones se aprecia cómo familias enteras presentan este rasgo de manera común. Por lo que podría existir un factor hereditario para el desarrollo de las ojeras.

La congestión nasal

En ocasiones, la congestión nasal debida a resfriados o alergias respiratorias, puede provocar ojeras de tipo vascular. Además de que si es peque tiene dificultad para mantener un buen descanso por la noche, puede sumar otro factor para que sus ojeras se pronuncien más.

La mala circulación

Debido a una mala circulación de las venas que se encuentran bajo los ojos y que se comunican con las fosas nasales, también puede acabar generando esta hiperpigmentación.

Las rozaduras o traumatismos

Si se recibe algún golpe en la zona, puede aparecer desde una inflamación hasta una lesión de los tejidos. Esto hace que haya una mayor congestión de sangre y que pueda surgir un hematoma o edema.

La sombra del lagrimal

Aunque suene un poco tontería, también conviene recordar que es importante evaluar las ojeras del niño en unas condiciones de buena luz. Algunas personas, tienen el conducto del lagrimal más elevado y puede que si la luz impacta en su cara de una manera particular, se genere una sombra del ojo que pueda simular una ojera.

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