Problemas visuales

Ojo vago: qué es, causas y cómo tratar este problema

Aunque puede confundirse con el estrabismo, el conocido como ojo vago (o ambliopía) curiosamente sí puede constituirse como una causa del "ojo bizco". Suele aparecer en la infancia, y su tratamiento en una edad temprana asegura el éxito.

Ojo vago
Foto: Istock

Conocido médicamente con el nombre de ambliopía, el popularmente conocido como ojo vago consiste originalmente en un problema ocular bastante cómo en los niños, aunque no es tan fácil de reconocer. 

Es más, aún cuando la mayoría de los padres han escuchado en algún momento el término “ojo vago”, es posible que no sepan a qué se refiere realmente. Y, más concretamente, a que se trata de una afección ocular que origina la visión deficiente en un ojo, el cual, por lo demás, es prácticamente normal. Es decir, aunque el ojo está sano, simplemente no ve correctamente.

Se estima que el “ojo vago” afecta a entre un dos y un tres por ciento de las personas. Mientras que, en los niños, se caracteriza por ser una de las causas más comunes de discapacidad visual.

Incluso se estima que es tan común que es responsable de más pérdida de visión en los niños que todas las causas combinadas. Pero, ¿qué es exactamente y en qué consiste? ¿Cuáles son sus síntomas y cómo se trata?

¿Qué es y en qué consiste la ambliopía (ojo vago)?

Aunque el término médico es ambliopía, se trata de una afección conocida popularmente bajo el nombre de ojo vago. Ocurre cuando el cerebro favorece la visión de un ojo, a menudo como consecuencia de una visión originalmente deficiente en el otro ojo.

Con el paso del tiempo, el cerebro podría acabar ignorando las señales del ojo vago o débil, originando poco a poco el deterioro de la visión y la pérdida relacionada con la percepción de la profundidad.

Aún cuando es común que el ojo afectado por la ambliopía no necesariamente tiene por qué verse distinto, es posible que “divague” en distintas direcciones. De ahí, precisamente, el término “vago” o “débil”.

Por lo general, lo más habitual es que esta afección generalmente afecte a uno de los ojos. Pero, en determinadas circunstancias, es posible que la visión de ambos ojos pueda verse igualmente afectada.

Tratamiento del ojo vago
Foto: Istock

En cualquier caso, es cierto que es considerado como una afección visual muy común entre los niños, convirtiéndose incluso en la principal causa de disminución de la visión entre los más pequeños.

No obstante, no debe confundirse con un ojo bizco, que médicamente es conocido bajo el término de estrabismo. Pero sí debe tenerse en cuenta que el estrabismo podría acabar conduciendo a la ambliopía, sobre todo cuando el ojo afectado se utiliza bastante menos que el otro.

¿Cuáles son las causas?

Por lo general se han identificado tres causas principales del ojo vago. Una de las más comunes, como te hemos comentado, es el estrabismo, también conocido como desalineación de los ojos, en la que uno de los dos ojos parece “deambular”, o gira hacia adentro, hacia afuera, hacia abajo o hacia arriba.

La existencia de una enfermedad ocular, como podría ser el caso de una catarata, la cual origina visión nublada en el ojo afectado, también se relaciona con la aparición de la ambliopía. Lo mismo que con la ptosis, consistente en la existencia de un párpado caído.

También podría deberse a la existencia de una mayor miopía o hipermetropía en un determinado ojo, en comparación con el otro, por lo que el cerebro tenderá a utilizar aquel que mejor visión tiene, ignorando el otro.

¿Cómo se trata?

Dado que el ojo vago tiende a aparecer en la infancia, el tratamiento temprano puede ser de muchísima ayuda a la hora de conseguir el desarrollo de una visión normal. Es más, de acuerdo a los especialistas, el mejor momento para abordar esta afección es durante la infancia.

Cuando se aplica, el tratamiento persigue dos objetivos básicos: tratar el problema existente con el ojo más débil, y fortalecerlo “obligando” al niño a usarlo. Esto último, por ejemplo, se logra a menudo colocando un parche en el ojo dominante, o mediante el uso de gotas o gafas.

Este tratamiento, por lo general, puede llevar de semanas a meses, pero no hay duda que cuanto antes se aborte y se trate mayores serán las posibilidades de que el propio tratamiento médico en sí acabe siendo un éxito.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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