Enfermedades víricas

Paperas: qué es, síntomas, causas y tratamiento

Conocidas médicamente también bajo el nombre de parotiditis, cada año conocemos nuevos brotes -y casos- de paperas, una enfermedad vírica benigna pero muy contagiosa.

Hace apenas unas semanas conocíamos que la Consejería de Salud de Asturias se encontraba estudiando posibles casos de paperas (también conocida médicamente bajo el nombre de parotiditis) en adolescentes pertenecientes a varios centros escolares del Principado, después de haber recibido un total de tres notificaciones médicas de paperas, uno de los cuales se encontraba en edad escolar. 

Por otro lado, en la misma semana también sabíamos de la existencia de otros brotes de paperas, esta vez en dos localidades de la provincia de Huesca. En esta ocasión, de acuerdo al Boletín Epidemiológico Semanal de Aragón, hasta el momento el brote había afectado a trece personas, los cuales tenían entre 19 y 33 años de edad.

Debemos recordar que ya el pasado año, en torno al mes de abril, se emitió un aviso sanitario ante el registro de nuevos brotes de paperas desde hacía ya pocos años, aunque los expertos médicos fueron claros en este sentido, indicando que “no hay motivo de preocupación”, al tratarse efectivamente de una “enfermedad benigna sin consecuencia alguna”.

Y, como opinan los especialistas, desde hace alrededor de 7 u 8 años al principio de la primavera se registran nuevos brotes de parotiditis, los cuales tienden a producirse por una inmunización incompleta por parte de los adultos, puesto que en su momento recibieron vacunas con virus que en realidad no eran muy eficaces, o bien no recibieron las dos dosis recomendadas (e indicadas desde un punto de vista médico).

¿Qué son las paperas (parotiditis)?

Las glándulas salivales, también conocidas como glándulas parótidas, son unas glándulas responsables de la producción de saliva. A cada lado de la cara tenemos tres conjuntos de glándulas salivales, ubicadas tanto detrás como debajo de las orejas.

Cuando nos contagiamos de paperas (o parotiditis), las glándulas salivales se inflaman, convirtiéndose de hecho en uno de los síntomas más característicos de la enfermedad. Se trata de una enfermedad contagiosa causada por un virus, el cual tiende a pasar de una persona a otra a través de la saliva, las secreciones nasales y el contacto personal cercano.

¿Cuáles son los síntomas de las paperas?

Después de haber estado expuesto al virus, y sobre todo cuando no existe ningún tipo de inmunidad natural frente a él (por ejemplo, porque es la primera vez que estamos expuestos al mismo), los síntomas tienden a aparecer dentro de las dos semanas siguientes.

Suelen ser parecidos a los de una gripe, y los primeros en aparecer incluyen:

  • Cansancio, malestar y fatiga.
  • Fiebre baja.
  • Dolor de cabeza.
  • Pérdida de apetito.

Luego, la temperatura del cuerpo comienza a elevarse (fiebre alta), y pocos días después comienzan a hincharse o inflamarse las glándulas salivales. Lo más común es que se hinchen y se vuelvan dolorosas, pero de forma periódica. 

¿Cómo se trata? Algunos consejos útiles

Al tratarse de una infección vírica (causada, por tanto, por un virus), la enfermedad no responde a los antibióticos, y tampoco a ningún otro medicamento. Esto no significa que el médico no pueda prescribir determinados fármacos con el fin de aliviar y tratar los síntomas, como por ejemplo podría ser el caso de los analgésicos, útiles para bajar la fiebre.

Por otro lado, sí existen algunos consejos sencillos que pueden ser de mucha ayuda mientras se pasa la enfermedad:

  • Descanso, en especial cuando la persona afectada se siente cansada, fatigada o débil.
  • Para evitar la deshidratación como consecuencia de la fiebre es necesario tomar muchos líquidos.
  • Las glándulas inflamadas, en especial cuando son dolorosas, pueden ser aliviadas con la ayuda de compresas o paños fríos.
  • Seguir una dieta blanda, sobre todo optando por alimentos que sean sencillos de comer, dado que masticar puede volverse tremendamente doloroso cuando las glándulas salivales están inflamadas.
  • Evitar comidas y bebidas ácidas, ya que solo aumentarán el dolor en las glándulas parótidas.

¿Por qué se registran brotes de paperas cada año, y por qué los casos están en aumento?

Debemos tener en cuenta que la mayoría de los nuevos casos que se registran cada año son de adolescentes y adultos mayores, habitualmente con edades comprendidas entre los 19 y los 33 años de edad. Y, puntualmente, algún caso entre niños, particularmente entre aquellos que aún no se han vacunado, o que por edad no han podido llegar todavía a la administración de la segunda dosis.

Aunque es cierto que la mayoría de los adultos no sufren de parotiditis porque ya pasaron la enfermedad en la infancia (y, por tanto, están inmunizados naturalmente), en algunas situaciones han podido ocurrir tres circunstancias: que no pasaran la enfermedad en la infancia y sea la primera vez que se contagian; que fueran vacunados pero con virus que no eran muy eficaces; o bien que no recibieran las dosis indicadas.

Según la Asociación Española de Vacunología (AEV), se sabe que la vacuna de las paperas que se ponía en los años noventa, dentro de la vacuna triple vírica -paperas, rubéola y sarampión-, conocida técnicamente bajo el nombre de cepa Rubini, era en realidad menos inmunógena, lo que significa que producía una menor respuesta de inmunidad por parte del organismo. Sin embargo, se utilizaba de forma común porque no causaba prácticamente reacciones adversas. No obstante, desde el momento en el que se descubrió que su poder inmunógeno no era muy potente, se decidió retirarla por la actual.

La vacuna de las paperas

La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda la vacunación de todos los niños con 2 dosis de vacuna triple vírica, la cual incluye -de hecho- a las paperas entre sus componentes; además, proponen el comienzo de la vacunación a los 12 meses de edad, y luego administrar la segunda dosis entre los 3 y los 4 años de edad. Se trata de la pauta recomendada en todos los calendarios infantiles de nuestro país.

La conocida como vacuna triple vírica (SRP) es un tipo de vacuna asociada a los componentes tanto de la rubeola como de las paperas.

Aunque también existe la vacuna tetravírica (SRPV), que además contiene también el componente necesario frente a la varicela. No en vano, esta última vacuna se recomienda para la segunda dosis (es decir, la que se administra entre los 3-4 años), por lo que se evitaría un pinchazo.

Por tanto, la recomendación de la vacuna es “universal” entre niños. Mientras que la mayoría de los adultos suelen estar inmunizados frente al virus por haber pasado la enfermedad en algún momento de la infancia.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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