Educación en valores

¿Por qué el fútbol ayuda a educar en valores?

Sin duda es uno de los deportes favoritos de muchos niños. Aunque la mecánica es sencilla: dar patadas a un balón con cualquier parte del cuerpo que no sean los brazos ni las manos, lo cierto es que el fútbol tiene muchos beneficios físicos y psicológicos que conviene analizar.

Es bien sabido por todos la importancia de la actividad física para desarrollar una buena salud física y también emocional. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda, al menos, media hora de ejercicio diario para mantenerse sano. A esto, por supuesto, hay que sumarle la importancia de una correcta alimentación.

Pues bien, esta recomendación se extiende a toda la población; sí, también a los niños. Son muchos los deportes entre los que podemos elegir las familias para que nuestros pequeños se muevan el mínimo diario aunque, sin duda, cuando les preguntamos a ellos, un alto porcentaje coincide: ‘fútbol’. ¿Qué tendrá? Su mecánica es bastante sencilla: consiste en intentar meter un balón en la portería moviéndole con cualquier parte del cuerpo que no sean las manos ni los brazos e intentando esquivar a diferentes jugadores contrincantes. Pero, más allá de ella, este deporte esconde diferentes beneficios de los que pueden sacar mucho partido los niños para su desarrollo emocional futuro.

Al menos, en ello ha hecho especial hincapié el proyecto Campus Experience de la Fundación Real Madrid, que ha elaborado una lista de ventajas que ofrece este deporte a nivel de educación en valores y que se suman a la larga lista de beneficios físicos. Ellos creen que “unir ocio y diversión con el aprendizaje es una fórmula eficaz”.

¿Quieres conocer los cinco valores que transmite y que pueden ayudar a los niños en los retos de su vida cotidiana? Son estos:

La importancia de trabajar en equipo

Sin duda, una de las cosas a las que muy probablemente se tengan que enfrentar cuando entren en el mundo laboral será al trabajo en equipo. Por eso, es importante que aprendan a trabajarlo desde la infancia. Al jugar en equipo, los niños desarrollan la función de colocarse en cada una de las posiciones para apoyar a los demás. De esta manera, si un compañero pierde la posición, el otro sabe que deberá cubrirlo, confiando uno en el otro para ayudarse mutuamente.

Establecer rutinas

Una de las principales ventajas de cualquier deporte es que ayuda a instalar rutinas. En el fútbol en concreto, sin son ordenados en los vestuarios, si ordenan la ropa para ir a entrenar y aprenden que deben ducharse después de un partido, lo tomarán como algo sencillo cuando tengan que trasladarlo al hogar. El ejercicio constante que brinda el fútbol les ayuda también a conocer qué alimentos son fundamentales para una dieta equilibrada y rica en nutrientes.

La importancia del respeto

Al enfrentarse a un equipo rival y tener que obedecer las órdenes de un árbitro, los pequeños se dan cuenta de la importancia de respetar al prójimo. Así, aprenderán a evitar las malas costumbres que pueden alterar este bienestar.

Tolerar la frustración

Cuando ganan, perfecto. Pero, ¿qué pasa cuando pierden un partido? O aprenden a gestionar la frustración, o se verán envueltos en un pequeño problema emocional. A través del fútbol conseguirán enfrentar la derrota, perder con deportividad y mejorar para alcanzar los objetivos. Además, consiguen entender que no siempre se puede ganar aunque hayan puesto todos sus esfuerzos y que, por supuesto, jamás pueden interactuar en los partidos de manera violenta: deben hacerlo alentando a la comunicación sin agresión.

Responsabilidad

Por último, el fútbol también es un buen aliado para enseñar a los más pequeños que deben ser responsables. Por ejemplo, si a alguien le toca ser capitán del equipo, adoptará el rol del líder tanto en el campo como en el hogar. Tener un horario y rutina de entrenamiento será bueno también para adquirir una responsabilidad y buena noción de trabajo en equipo y para comprender lo importante de su figura para el resto del grupo.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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