Salud visual

Por qué es bueno hacer una revisión de la vista a tus hijos antes de la vuelta al cole

Uno de cada tres casos de fracaso escolar está relacionado con un problema visual no detectado o mal tratado, argumento que justifica por sí solo una visita al oftalmólogo antes de la vuelta a las aulas.

La vuelta al cole es un espacio del calendario marcado en rojo por las familias con hijos, la hora de volver a la rutina después de más dos meses de vacaciones para los peques de la casa. Toca poner a punto el armario y la mochila, adaptar el horario al inicio del curso y dejar listo todo aquello que sea necesario para el primer día de clase. El ajetreo propio de estos días hace que a veces prestemos menos atención de la que debemos a un detalle tan importante como los mencionados para la vida educativa: la salud visual de nuestros hijos.

Todos los especialistas coinciden en que la vuelta al cole es el momento ideal para revisar la vista de los niños. De los que ya sufrían alguna patología antes del verano, por descontado, pero también de los menores con la vista sana. “En los niños hay que hacer revisiones periódicas de la vista en todas las edades, al menos una al año, y un momento clave, ideal para ello, es la vuelta al cole, para que su visión y su vista estén preparadas al 100%, igual que lo están el estuche o la mochila, por ejemplo”, explica Mari Ángeles Muñoz Rodríguez, optometrista y directora del centro óptico Atenea Optometría de Rivas Vaciamadrid.

Para  Zoraida Marqués, experta en salud visual de Essilor, el inicio del curso “Es un momento perfecto para hacer una revisión de la vista a los niños, ya que llegan de un período de tiempo en el que han pasado más horas al aire libre descansando su vista”, afirma. Al mismo tiempo, alerta Mari Ángeles Muñoz, los niños y niñas también abusan más de las pantallas en esta época, lo cual puede afectar de forma negativa a su visión.

Además, teniendo en cuenta que “las revisiones visuales en los niños son sumamente importantes para la detección precoz de cualquier anomalía visual que le pueda estar influyendo en su rendimiento académico, ya que el 80% de la información que recibimos es a través del sentido de la vista”, como explica la optometrista y directora del centro óptico Atenea Optometría, es altamente recomendable llevar al menor al especialista para que se someta a una revisión en profundidad coincidiendo con la vuelta a las aulas. 

Periodicidad de las revisiones oftalmológicas

Esta no debe ser ni mucho menos la primera revisión oftalmológica de su vida porque, según apunta Zoraida Marqués, “Lo ideal es hacer una primera revisión para poder detectar posibles malformaciones, desviaciones o enfermedades congénitas a los seis meses de edad y, a partir de ahí, la recomendación es la de realizar una revisión anualmente”, pero más vale tarde que nunca.  

En concreto, Mari Ángeles Muñoz recomienda hacer la primera a los 6 meses, la segunda a los dos años, la tercera a los 4 años, momento en el cual el niño colabora más por lo que se pueden comprobar más parámetros, y a partir de los seis meses, anuales. “Coincidiendo con el paso a primaria donde la exigencia visual y lectora pasa a tener un peso mayor y donde suelen aparecer problemas visuales de índole funcional, como problemas de enfoque o de binocularidad (el equipo que forman los dos ojos trabajando de manera coordinada y eficaz)”, indica.

La optometrista considera que “Muchas veces los padres no acuden a una revisión visual si el niño no tiene síntomas (visión borrosa)”, pero advierte de que “los niños muchas veces piensan que como ellos ven es como ve todo el mundo y en la mayoría de las ocasiones no se quejan de sus síntomas que pueden tales como dolor de cabeza, visión doble, le bailan las letras…”. Por ello, no debemos esperar a que muestren síntomas evidentes de sufrir un problema en la vista para llevarles al oftalmólogo.

Síntomas a tener en cuenta

A modo de pistas para los padres de niños pequeños, Mari Ángeles Muñoz cita algunos de los síntomas más habituales que nos pueden hacer sospechar de la existencia de un problema visual: visión borrosa, dolor de cabeza, cansancio o somnolencia al leer, acompaña la lectura con el dedo, desvía un ojo, le cuesta copiar de la pizarra, dificultad para coger una pelota cuando se la lanzan, guiña los ojos, se frota los ojos y evita las tareas de cerca.

Teniendo en cuenta el enorme impacto que la vista tiene en la vida de las personas desde edades muy tempranas, es importante elegir bien a qué centro oftalmológico llevar al menor para sus revisiones periódicas de la vista porque especialmente en la revisión de los 6 años hay que profundizar en detalles relacionados con el fondo del ojo, no solo con la agudeza visual, que son muy concretos en los que no se detienen todas las revisiones. “Hay que prestar especial atención a cuestiones sutiles: atender a si el niño se frota los ojos constantemente, tiene dificultad para seguir objetos con los ojos o vemos que desvía un ojo. Además, también habría que revisar si existe un parpadeo excesivo o si inclina o ladea la cabeza al intentar mirar hacia algún objeto”, enumera como ejemplos de algunos de los factores analizados en estas revisiones rutinarias Zoraida Marqués. 

El objetivo final es detectar de forma preventiva y poner remedio a patologías que pueden afectar al niño en su vida diaria y también en el colegio como es el caso de la hipermetropía, la miopía, la ambliopía (ojo vago) y el estrabismo (ojos no alineados). No en vano, uno de cada tres casos de fracaso escolar está relacionado con un problema visual no detectado o mal tratado. 

María Aguirre

María Aguirre Álvarez

Periodista y mamá de dos niñas con las que aprendo cada día. ¿Conoces esa frase que dice “nada te prepara para ser madre pero ser madre te prepara para lo que sea”? Real como la vida misma.

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