Atragantamientos

¿Por qué los niños NO deben comer uvas?

Las uvas son dulces y su forma en racimo llama mucho la atención de los niños, sin embargo no es la mejor fruta para ellos y aún menos cuando son muy pequeños.

Si tienes un hijo menor de cinco años, lo que vamos a contar a continuación te interesa (y mucho).

Y es que, un artículo publicado hace algunos años en la revista médica BMJ, titulado Archives of Disease in Childhood y realizado por expertos en medicina de urgencias, sigue llamando la atención por su contenido: advierten del peligro que supone que los niños menores de cinco años se lleven uvas enteras a la boca.

Quizás el motivo ya te haya venido a la cabeza o, al menos, lo hayas sospechado. Sí, es lo que piensas: son una de las frutas que más atragantamientos provocan.

Los médicos británicos a cargo de esta publicación afirman que la mayor parte de la población no es consciente del riesgo que suponen algunos productos alimenticios entre los que se encuentra la uva por el riesgo de asfixia mortal a edades tempranas. Las uvas son la tercera causa más común en incidentes de ahogamiento por comida, después de los perritos calientes y los caramelos.

¿Qué hace que los niños sean más proclives a los atragantamientos?

Jamie G. Cooper en declaraciones a SINC asegura que el peligro que entrañan las uvas es compartido con las salchichas de los perritos por tener una forma ovalada, envuelta en piel suave y algo flexible. En cuanto a las chucherías el peligro sería el hecho de que su dureza podría impedir su extracción en caso de ahogamiento.

El hecho de que sus vías respiratorias sean aún pequeñas, no tengan todos sus dientes o no estén todos desarrollados para masticar bien los alimentos y que su reflejo de deglución sea aún inmaduro, por no olvidarnos del hecho de que se suelen distraer a menudo y eso hace que ahogarse sea un riesgo mayor que en niños de más edad.

En el caso que tratamos, las uvas pueden llegar a bloquear por completo las vías respiratorias y su superficie suave dificulta la extracción si no se tienen herramientas especiales.

¿Qué es lo más importante?

Los expertos aconsejan cortar en trocitos aptos para su boca los alimentos antes de dárselos a niños menores de cinco años además de, por supuesto, la constante supervisión adulta de los pequeños mientras están comiendo. En el caso de las uvas, también deberíamos quitarles las pepitas y, si queremos, también la piel para dársela al menor lo más limpia posible.

Fuente: SINC

El riesgo añadido de la Nochevieja

Como ya hemos explicado, las uvas son uno de los alimentos que más atragantamientos provocan en niños por su forma y el tamaño de las vías respiratorias de los más pequeños pero, además, en España son muy típicas la última noche del año. De hecho, es el producto que no falta en la mano de ninguna persona durante las doce campanadas.

Si las uvas de por sí tienen riesgo de atragantamiento, que los niños las coman a la velocidad estipulada por el reloj de la Puerta del Sol (que no es lenta ni permite la correcta deglución) aumenta el riesgo de que se atraganten o se asfixien con ellas.

Existen algunas uvas en el mercado libres de pepitas y de piel, pero tampoco son recomendables dárselas enteras porque el riesgo puede ser el mismo. Lo mejor, como comentábamos arriba, es dárselas cortadas en trocitos y con vigilancia.

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