¿Se recomiendan?

Probióticos en los niños: ¿son beneficiosos?

Es posible que hayas oído hablar de que los probióticos ayudar a mantener la flora intestinal. Si quieres conocer más acerca de ellos, sobre sus funciones y dónde y cómo puedes encontrarlos, toma nota de las siguientes líneas.

Tener una flora intestinal saludable es beneficioso e importante para los mayores, pero también para los pequeños de la casa. Y una forma de mantenerla sana es con el consumo de probióticos. Veamos a continuación qué son, qué beneficios aportan y dónde podemos encontrarlos.

Es posible que cuando oímos “probióticos” pensemos directamente en yogures, pero no son exactamente lo mismo.

Los yogures tienen fermentos lácticos que son leches fermentadas con bacterias, pero de estas, muy pocas llegan de manera activa al intestino. Aparecen en él como enzimas lácticas que, aunque sí son buenas, no tienen la capacidad para interactuar con la flora intestinal, cosa que sí tienen los probióticos.

Según la Organización Mundial de la Salud, los probióticos son definidos como aquellos microorganismos vivos que, administrados en una cantidad adecuada, pueden aportar beneficios a la salud y el bienestar del huésped.

Estos probióticos de los que hablamos son cepas bacterianas que -por así decirlo- pasan todos los filtros de nuestro sistema digestivo (como los ácidos y la bilis, por ejemplo) y coexisten con las bacterias que ya hay en nuestro intestino. Pero además de ello, también les ayudan a llevar a cabo sus funciones de una mejor forma. Así les ayudan a acabar con las bacterias dañinas y evitar que estas proliferen, a producir enzimas buenas y a estimular el sistema inmunológico del intestino.

¿Para qué sirven?

Teniendo esto en cuenta, por lo general los probióticos son siempre aconsejables para evitar trastornos intestinales, ya sea hinchazón, diarrea, estreñimiento o dificultades con la digestión, entre otros.

Ingerir probióticos tiene beneficios, principalmente a nivel intestinal porque, como decimos, ayudar a mantener el equilibrio adecuado de la microflora que existe en el intestino. Esta tiene funciones muy importantes, como la digestión, absorción, potenciación del sistema inmune y la eliminación de sustancias nocivas.

Además, tomarlos también puede ser relevante después de haber consumido antibióticos, ya que esto puede debilitar mucho a los más pequeños. Algunos estudios aseguran que, tras tomar antibióticos, nuestro intestino tarda en recuperar su flora bacteriana entre dos semanas y un mes, dependiendo del tipo consumido y el tiempo. Por ello se recomiendan los probióticos durante al menos dos o cuatro semanas desde que se inicia el tratamiento para así restaurar la flora cuanto antes y evitar la diarrea, que puede ser uno de los síntomas derivados.  

¿Dónde podemos encontrarlos?

Los probióticos pueden encontrarse en forma de suplementos tanto en farmacias, como en supermercados. Sea como sea, debes fijarte en que se trata del producto que estás buscando, para ello asegúrate de que aparece la palabra “probiótico”, de que deben conservarse en la nevera y de que también tengan una fecha de consumo cercana en el tiempo. De hecho, guardarlos mucho puede hacerles perder su efecto.

No obstante, una buena noticia es que muchos alimentos tienen probióticos de los que beneficiarnos. Lo que debemos tener en cuenta es que los alimentos fermentados y los probióticos no son lo mismo.

Esto es porque no todos los alimentos fermentados contienen organismos vivos. Pero no solo eso, no todos los fermentados con organismos vivos pueden considerarse probióticos, y la principal razón es que para considerarse así deben aportar un beneficio a la salud.

Algunos alimentos que sí cuentan con todas estas cualidades son los siguientes: los yogures con probióticos (asegurarse de su contenido), el kéfir, el chucrut, el kimchi, el queso crudo, el vinagre de manzana, las aceitunas sin pasteurizar, el miso y el pan de masa madre.

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