Prevención y cuidados

¿Pueden aparecer piojos en verano?

Estos insectos no se toman vacaciones ni siquiera cuando el curso escolar acaba, así que es recomendable seguir revisando el pelo de los niños al menos una vez a la semana en busca de ellos, sobre todo si van a campamentos de verano.

Las vacaciones no significa que también se las tomen los piojos también. Es verdad que suele haber menos incidencia en la población infantil de contagios de este insecto que necesita chupar sangre para sobrevivir, pero es así por el simple hecho de que los niños pasan menos tiempo juntos en grupos grandes que durante el curso. 

Como ya te contamos largo y tendido, los piojos no pueden volar pero sí saltan por lo que se contagian con relativa facilidad al compartir peines, accesorios para la cabeza, disfraces y todas las demás cosas que los niños suelen compartir a discreción, sin limitaciones -el ser humano se puede contagiar también de piojos del cuerpo y del pubis, pero los más comunes con diferencia, y más en los niños, son los de la cabeza-.

Lo que ocurre durante el verano es que la ausencia de actividad escolar es un cortafuegos muy eficaz para que las plagas habituales que se dan en las clases durante el curso no existan. Sin embargo, como los piojos siguen vivos y coleando en verano, hay un matiz importante a tener en cuenta durante el estío: los campamentos de verano. Si bien es cierto que los peques no se juntan en clase, sí suelen hacerlo, sobre todo durante todo junio, en actividades de día o incluso campamentos donde se quedan a dormir en el caso de los más mayores. 

En estos ambientes, se dan muchas similitudes con lo que ocurre en una clase de un centro escolar durante el curso, por lo que es factible que un niño o niña se contagie de piojos. No es ni mucho menos descartable. Al fin y al cabo, los niños juegan de manera colectiva en cuanto tienen ocasión y un campamento de este tipo lo es, como también lo son, por ejemplo, las piscinas comunitarias, donde a menudo se juntan grupos grandes también.

Revisión y prevención

Por lo tanto, no hay que confiarse en verano con los piojos y los niños. Es menor la probabilidad de contagio, por supuesto, pero no es nula, especialmente en el caso de los peques que durante las vacaciones convivan a menudo con otros niños y niñas. De ser así en el caso de tus hijos, después de la ducha, de forma periódica -una vez a la semana al menos- revisa si hay piojos o liendres en su cabello

Ya sabes, porque lo hemos explicado al detalle con anterioridad, que la mejor forma de revisar el cabello en busca de piojos es hacerlo con el pelo húmedo, después de la ducha, por ejemplo. Una buena iluminación y mucha paciencia, además de una lendrera, el peine más indicado para retirar piojos y liendres, son los elementos esenciales para que las revisiones sean efectivas antes de usar lociones específicas.

Además, no te olvides de insistirles a tus hijos en las pautas básicas más efectivas para evitar los piojos: no compartir sus respectivos peines con nadie, ni gomas para el pelo, ni toallas, ni tampoco gorras o demás accesorios para la cabeza.

 Y no os olvidéis nunca de que tener piojos no es un síntoma de mala higiene, ni siquiera tiene por qué serlo de que los niños no sean cuidadosos con ella. Esta no es una barrera contra los piojos. Es mejor aclararlo siempre que se trate este tema por los prejuicios que siempre genera a nivel sociocultural que un niño tenga piojos. 

Si quieres profundizar más en la materia, además de nuestras piezas ya recomendadas, puedes consultar este artículo científico de carácter divulgativo que se titula Pediculosis en la cabeza

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