Repelentes

Pulseras antimosquitos, ¿funcionan de verdad?

Muchos hemos caído ante la llamada de las pulseras antimosquitos: son prácticas, bonitas y nos han parecido buena idea para proteger a nuestros hijos, pero ¿funcionan de verdad?

Los mosquitos nos hacen la vida imposible, tanto a nosotros como a los niños. En verano, con las altas temperaturas, salen al mundo exterior y se llevan por delante la sangre de todo el que pase. Ante esta situación, nuestra primera reacción es proteger a toda la familia de estos ataques, pero con la cantidad de productos que existen llegar a la farmacia y decidirnos por uno es una tarea bastante difícil. Uno de los productos más demandados en los últimos años son las pulseras antimosquitos. Son prácticas, no huelen mucho y algunas tienen diseños bonitos, por lo que para los niños es hasta divertido ponérselas. El problema con estos artículos es su eficacia, porque, ¿sabemos realmente si protegen?

En la composición de estas pulseras a veces encontramos repelentes de alta eficacia como el DEET o citronela. El problema descansa en cómo se aplican: para una correcta protección, el repelente debe esparcirse sobre la piel, cosa que las pulseras no hacen. De este modo, al funcionar a tan solo 4 centímetros de donde se encuentra, una pulsera a penas protegería la muñeca. La OCU advierte sobre el bajo nivel de protección que nos ofrecen, aunque tengan componentes que repelen los mosquitos, son simplemente un complemento a añadir a nuestro repelente de cabecera o general. Además, funcionan una media de 1,5 horas en total y si el niño las mete al agua serán inservibles, aunque existen algunas que siguen teniendo efecto aunque se mojen.

La OCU, además, da una serie de pautas para evitar las picaduras:

  • Deben leerse atentamente las etiquetas y los componentes de los repelentes para saber qué estamos comprando y si es uno de los permitidos por el pediatra. Recordamos que no todos los niños pueden usar todos los repelentes, tampoco embarazadas.
  • Los bebés menores de dos meses no pueden recibir repelentes. Para protegerlos recomendamos que se les vista con ropa que les cubra la piel, pero fresquita.
  • Cuando vayamos a echarles repelente, debemos evitar que se echen en las manos o en la cara para que no lo ingieran de manera accidental. También evita echar el producto directamente sobre su piel.
  • No debemos mezclar la protección solar y los repelentes, pues esta combinación puede irritarnos la piel.
  • Evita echar insecticidas en el interior de la vivienda. Se disuelven en el aire para acabar con los mosquitos, pero pueden ser perjudiciales para la salud en grandes cantidades.
  • Para que no entren en casa, se recomienda usar mosquiteras en las ventanas.

Aun así, la utilización de las pulseras tiene sentido cuando los niños están lejos de sus padres y no pueden echarse repelente líquido ellos mismos. Es mejor que le aportemos una o dos pulseras y recemos porque no le piquen en situaciones como, por ejemplo, el campamento. Ellos solos no pueden expandirse el repelente porque podrían acabar rociándoselo en la cara o a algún amigo, e incluso es difícil que se laven las manos después de usarlo, al fin y al cabo, son niños. 

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