La quinta enfermedad

Qué es el parvovirus B19, causas, síntomas y tratamiento

Conocida bajo el nombre de "quinta enfermedad", se trata de una infección vírica que origina una erupción cutánea tremendamente particular entre los más pequeños, y que cursa -además- con otros síntomas similares a los de un resfriado común o una gripe.

Conocida habitualmente como la “quinta enfermedad”, se trata de una enfermedad muy común que, con mayor frecuencia, se observa principalmente en los niños, aunque es cierto que también los jóvenes y los adultos pueden igualmente contraerla. Como veremos, se trata básicamente de una condición que puede originar la aparición de una erupción cutánea junto con síntomas de gripe o resfriado. Y, médicamente, es también denominada parvovirus B19.

Consiste en una enfermedad de origen vírico, que a menudo cursa con una erupción roja en las mejillas, en los brazos y en las piernas. En la mayoría de los niños es bastante habitual, además de cursar en muchas ocasiones de forma leve. Tanto en embarazadas como en cualquier persona con un sistema inmunitario comprometido, puede volverse más preocupante y grave.

Dado que en la actualidad no existen medicamentos que puedan acortar el curso normal de la enfermedad, la mayoría de los médicos aconsejan esperar a que los síntomas -y a que la infección en sí- tienda a remitir y a desaparecer por sí sola.

No obstante, cuando se tiene un sistema inmunitario comprometido o debilitado, o se está embarazada, es bastante posible que el médico deba controlar la infección hasta que los síntomas hayan desaparecido por completo.

¿Qué es y en qué consiste el parvovirus B19 o la quinta enfermedad?

Bajo el nombre de quinta enfermedad, o médicamente conocida como eritema infeccioso, es una enfermedad vírica similar a un resfriado común. Y el virus que la causa es el parvovirus B19

De hecho, recibe este peculiar nombre porque los médicos la identificaron como la quinta enfermedad infantil clásica que origina la aparición de una erupción cutánea. Los otros cuatro son: sarampión, escarlatina, rubéola y la enfermedad de Dukes (o cuarta enfermedad). Eso sí, también existe una sexta erupción cutánea, conocida bajo el nombre de roséola

Se trata de una infección viral tremendamente común entre niños de 4 a 10 años de edad, aunque es cierto que también puede aparecer en niños mayores y adultos, aunque la erupción cutánea que habitualmente acompaña a la enfermedad se caracteriza en estos casos por no ser tan evidente o notable.

¿Cuáles son sus síntomas?

Si bien algunas personas no tienden a mostrar signos de la enfermedad, es cierto que la mayoría de las personas que contraen este virus sí suelen presentar síntomas, aunque por lo general se caracterizan por ser bastante leves

No en vano, en muchas ocasiones los síntomas que aparecen suelen ser los mismos a los que surgen con una gripe o un resfriado común, tales como: fiebre, rinorrea, congestión nasal, dolor de cabeza, dolor de garganta, náuseas, vómitos, diarrea, fatiga y cansancio, ganglios linfáticos inflamados y dolores musculares.

En cualquier caso, no hay duda que si existen dos síntomas clarificadores que pueden ayudar al médico a diagnosticarla fácilmente, y que lo diferencian de otros virus, son la erupción cutánea y el dolor en las articulaciones.

Esta erupción generalmente suele comenzar en la cara, haciendo que las mejillas adquieran una tonalidad rojo brillante. Luego, al poco, puede pasar a cubrir parte del cuerpo, los brazos y las piernas.

Esta erupción cutánea puede causar picazón, y tener una especie de patrón de telaraña a medida que comienza a desvanecerse. Cuando surge, puede llegar a durar algunas semanas, sobre todo cuando existe exposición al sol o hay demasiado calor en el ambiente.

Respecto al dolor en las articulares, estas molestias suelen sentirse principalmente en las articulaciones de las muñecas, manos, pies, rodillas y tobillos. Además, también puede surgir hinchazón, y durar entre una a dos semanas, aunque puede continuar durante algunos meses más.

¿Cómo se contagia y cuáles son sus causas?

Entre los niños, esta infección vírica se propaga más comúnmente a través de la saliva y la mucosidad, a través de las gotitas respiratorias que respira cuando algún otro niño o adulto cerca de él -con la enfermedad-, tose o estornuda. 

Evidentemente, también por compartir cualquier utensilio con alguien que tenga el virus (como cucharadas, tenedores o pajitas), o tras tocar una superficie que alguien con la enfermedad ha tocado recientemente.

¿Por qué durante el embarazo puede ser más peligroso?

Durante el embarazo, la conocida como quinta enfermedad sí se caracteriza por ser una de esas enfermedades preocupantes, especialmente por las complicaciones graves que podrían afectar tanto al bebé como a la propia gestación en sí. Aunque es raro, puede causar anemia severa en el bebé, afectar a su corazón y / o a su hígado, y en casos aún más graves, conducir a la pérdida del embarazo.

Se sabe que la exposición al virus tiende a ser considerada como más peligrosa durante las primeras 20 semanas del embarazo

A pesar de ello, las posibilidades -reales- de tener complicaciones de embarazo peligrosas por el parvovirus B19 son realmente bajas. Aparte de la incomodidad común causada por la enfermedad viral, en la mayoría de las ocasiones no suele causar problemas. Por otro lado, la mitad de las mujeres embarazadas tienden a ser inmunes al parvovirus humano, lo que las protege de contraer la infección, y por tanto transmitirla al bebé.

Por otro lado, para las futuras mamás que no sean inmunes, y contraigan el parvovirus durante la gestación, la enfermedad generalmente suele ser leve, por lo que no es tan probable que cause algún problema, mientras que la mayoría de los bebés nacen sanos.

¿Cómo se trata?

Dado que se trata de una enfermedad viral, de la misma manera que ocurre con un resfriado común, la quinta enfermedad seguirá su curso y acabará desapareciendo por sí sola. Puesto que se trata de una enfermedad causada por un virus, el médico no recetará un antibiótico, y no existen medicamentos o fármacos que ayuden a acortarla.

No obstante, además de restringir la actividad física hasta que nos sintamos mejor, y descansar lo máximo posible, algunos medicamentos pueden ayudar a reducir los síntomas, como por ejemplo podría ser el caso de un antihistamínico con el que disminuir la erupción, y algún otro que ayude a disminuir la fiebre y el malestar articular.

También es recomendable beber mucho líquido, manteniendo el cuerpo debidamente hidratado, así como dormir y descansar más, mientras permitimos que el organismo descanse lo suficiente para que pueda utilizar su energía para combatir la enfermedad.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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