Lateralización de los niños

¿Qué es la lateralidad cruzada en niños y qué efectos tiene?

Todos solemos tener preferencia por utilizar más un lado del cuerpo, por eso somos zurdos o diestros. Sin embargo, hay niños que pueden tener lateralidad cruzada. Conoce aquí más.

niña
Fuente: iStock

Normalmente, todos utilizamos más un lado de nuestro cuerpo para hacer cosas, como escribir o comer con la mano derecha, por ejemplo. Sin embargo, hay niños que pueden tener lo que se conoce como lateralidad cruzada y ser zurdos de mano, pero tener más habilidad con la oreja del lado derecho. ¿Qué consecuencias puede tener esta condición?

Esa preferencia que todos tenemos por usar más un lado de nuestro cuerpo se denomina lateralidad.  El cerebro está dividido en dos hemisferios, y según cómo estén distribuidas las funciones en este órgano va a depender tal lateralidad. Teniendo esto en cuenta, según esa prevalencia, hay personas diestras o zurdas, las que, por tanto, tienen una lateralidad homogénea.

No obstante, también hay niños que tienen lo que se conoce como lateralidad cruzada, y si bien pueden escribir mejor con la mano derecha, luego prefieren el ojo izquierdo para mirar por un microscopio, por poner un ejemplo.

Por norma general, la lateralización acaba a los 5 años aproximadamente, pero a veces, por causas genéticas, aparece esa lateralidad cruzada. Veamos cómo podemos detectar esta condición en los niños.

¿Qué efectos o síntomas pueden aparecer?

Cuando un niño no tiene una preferencia clara por uno de los lados de su cuerpo, su lateralidad no es homogénea, y puede observarse en varios signos que puede presentar:

  • Puede tener problemas para la adquisición del lenguaje oral: para hablar con fluidez o para retener información y comprenderla al leer.
  • Puede tener dificultades para la lectura y la escritura, así como para el cálculo. De hecho, puede que invierta los caracteres de los números y letras cuando lee y escribe. Puede también sustituir unas letras por otras.
  • Puede tener dificultades para relacionarse, por sus problemas de comunicación.
  • Puede tener menor habilidad para ciertos movimientos, por lo que puede afectar a su psicomotricidad.
  • Puede sufrir desorientación espaciotemporal, falta de equilibrio y problemas para concentrarse.

Unidos a estos signos, puede que observes en el niño una falta de motivación y un estado de ánimo bajo. Esto es porque puede tener muchas complicaciones para mantener el mismo ritmo de aprendizaje que los demás y sentir que existen muchos obstáculos.

No obstante, aunque estos síntomas son los más habituales no quiere decir que todos los niños los padezcan.

¿Puede ser un problema?

Como acabamos de ver, pueden aparecer dificultades para coordinar las funciones motrices, visuales y auditivas y, por tanto, que el peque no alcance sus hitos del aprendizaje como debería hacerlo, es decir, de manera natural y sin dificultades.

Los niños que tienen lateralidad cruzada, y no la detectan ni la tratan, pueden tener problemas relevantes en su aprendizaje, no poder mantener la atención, sufrir de fatiga y desmotivación, tener baja autoestima y acabar teniendo fracaso escolar, entre otros.

Por eso es muy importante que los menores construyan bien su lateralidad. El objetivo principal es que tengan una buena referencia espaciotemporal y que entonces puedan relacionarse de manera adecuada con su entorno.

La forma de valorar si la lateralidad no se ha establecido como debería es haciéndole al niño un test completo de lateralidad de brazo, ojo, mano, piernas y oído. Este análisis servirá de mucha utilidad para tratar la condición, ya que un estudio previo es esencial para iniciar la terapia que mejor corresponda.

foto claudia

Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

Continúa leyendo