¿Qué es y qué produce?

¿Qué es la llamada fiebre del heno y qué síntomas provoca en los niños?

¿Tu hijo estornuda repetidamente, moquea, está congestionado y con los ojos rojos? Es probable que tenga la fiebre del heno, especialmente si solo padece estos signos con el cambio de estación. Realmente se trata de un tipo de alergia temporal que puede desencadenar síntomas similares a los del catarro. Descubre aquí más información.

niño
Fuente: iStock

La fiebre del heno, también es llamada ritinis alérgica estacional o polinosis, y es, a grandes rasgos, una alergia que como bien dice su nombre se da de manera estacional. Si observas que tu hijo tiene de los mismos signos “catarrales” durante ciertas épocas del año, es posible que el peque sea alérgico. Y es que, a pesar de que en sus inicios era considerada como una patología extraña, hoy en día se trata de uno de los problemas alérgicos más comunes y gran parte de la población pasa por ella.

No obstante, aunque los síntomas puedan ser parecidos a los de un catarro o resfriado, a diferencia de estos, la fiebre del heno no se produce por un virus, sino por una respuesta alérgica de la persona hacia los alérgenos de los interiores o en el aire libre, como el polen, los ácaros de polvo o pequeñas manchas de piel y saliva de algunos animales.

Por lo general, el sistema inmunitario de las personas alérgicas percibe tales partículas (los agentes alérgenos) como “invasoras” y en su defensa, libera en el torrente sanguíneo sustancias químicas como la histamina. Y es ese proceso de liberación de sustancias el que acaba generando los síntomas de alergia.

Lo cierto es que cualquier niño, incluso uno que nunca ha pasado por una alergia estacional, puede desarrollar una. De hecho, puede aparecer a cualquier edad. Sin embargo, lo más habitual es que estas alergias se desarrollen en la infancia, tengan su máxima expresión en la segunda década de vida y poco a poco vayan desapareciendo en etapas adultas posteriores.

¿Qué síntomas provoca?

Este tipo de afección produce unos síntomas parecidos a los que se sienten cuando uno está acatarrado. Suelen aparecer de forma repentina y duran mientras la persona que es alérgica está expuesta al alérgeno en cuestión. Normalmente estos son los más habituales:

  • Estornudos repetidos
  • Picor en el paladar, en la garganta y en la nariz
  • Congestión nasal
  • Mucosidad y secreción nasal acuosa
  • Tos y oídos taponados
  • Piel hinchada y de color azulado bajo los ojos
  • Problemas en el sentido del olfato
  • Fatiga

Estas señales también pueden ir de la mano de picor en los ojos y enrojecimiento, lo que se conoce como conjuntivitis alérgica. En el caso de que el niño a su vez presente una sensación de ahogo o una respiración sibilante, puede ser que padezca también asma.

Tales signos pueden comenzar a darse en distintos momentos del año y los desencadenantes principales son los siguientes:

  • El polen de los árboles (frecuente en los inicios de la primavera), el polen del césped (a finales de la primavera y en verano) y el polen de la ambrosía (común en otoño).
  • Los ácaros del polvo, la caspa de las mascotas (piel, saliva, pelo o plumas) y las cucarachas (todo el año).
  • Los rastros de hongos y moho del interior y del exterior (también todo el año).

Si percibes que el peque presenta tales síntomas, consulta a un especialista y sigue algunos consejos de prevención como mantener alejado a tu hijo de zonas en las que mayormente se encuentre su agente alérgeno e intentar reducir el tiempo al aire libre.

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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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