Cuida su salud

Razones por las que tus hijos no deberían llevar zapatos que les queden grandes

Te explicamos por qué este hábito tan extendido puede influir de manera negativa en la salud de los pies de tus peques y cómo puedes saber cual es su talla real en cada momento.

Foto: iStock
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¿Has comprado alguna vez zapatos o deportivas más grandes de la talla adecuada para tus hijos? Este hábito no es nuevo, seguramente lo hacían tus padres contigo y alguna vez lo abras tú con los tuyos, “para que les dure más”. Pues bien, esto es un error que puede tener consecuencias importantes. Vemos por qué.

El pie de los niños es más delicado que el de los adultos; nos necesita más incluso que este. “Debemos tener presente que los pies de nuestros hijos no son una versión reducida de los pies de un adulto, todo lo contrario, requieren unos cuidados y atención especiales para asegurar a nuestros hijos un crecimiento y desarrollo sano”, explican desde el Instituto valenciano del Pie. Es fundamental que el tipo de calzado y la talla sean las adecuadas para que el pie se desarrolle con normalidad. “Si el calzado elegido no cumple estas premisas puede que esté poniendo en riesgo el normal desarrollo físico y motor de nuestros hijos”, añaden desde el instituto especializado valenciano. 

Por este motivo los peques no deben compartir zapatos, tampoco heredarlos, ni siquiera utilizarlos de una temporada a otra salvo que una comprobación previa demuestre que no están deformados. Y, por supuesto, la talla ha de ser la correcta, ni muy ajustados ni holgados. “En el caso de los bebés debe quedar una distancia de 10 mm entre el dedo gordo y la puntera del zapato y de 15mm en niños más mayores”, explican desde el Instituto Valenciano del Pie.

Cómo saber la talla correcta

Hay detalles que evidencian que un zapato le está pequeño a un niño, que no siempre avisa de ello: las rojeces en dedos y talón al retirarlos y los bultos que aparecen en la parte delantera si sus dedos no van estirados. A veces sí que están estirados pero tocan la puntera: esto quiere decir que les están muy justos.

Cuando están holgados, ocurre lo contrario: los zapatos “chanclean” por mucho que les apretáis y también suelen quedar muy lejos de la puntera los dedos de los pies. Esto indica que les están grandes, lo cual es tan negativo como que les estén pequeños porque su pie no estará seguro. Es probable, incluso, que para corregir que el zapato vaya suelto, los peques acaban cambiando su pisada o naturalizando algún gesto extraño que a la larga solo puede ser contraproducente. 

Por todo ello, el calzado debe ser de la talla adecuada y si el pie crece rápido, debemos aceptarlo y cambiar de calzado. Es una cuestión de salud para los pies del niño o niña. Y en este sentido, la recomendación no es hacer caso al número de talla porque cambian en función del fabricante; los expertos advierten de que la talla correcta se encuentra midiendo la silueta del pie del niño y encontrando un calzado cuya longitud sea “7 mm mayor que el pie en el caso de los niños”, concluyen desde el Instituto Valenciano del Pie.  

¿Cómo se mide la silueta del pie?

En este interesante post divulgativo, el equipo de Podoactiva explica cómo es la manera ideal de saber la talla real de calzado de un niño en caso de que tengáis que medirlo en casa. Hay dos formas.

La primera consiste en extraer la plantilla del zapato o deportiva cuando sea posible y medirla con el pie del niño encima. Y la segunda, si esto no es posible, es algo más compleja ya que consiste en dibujar el contorno del pie del niño. “Es importante que se realice con el niño de pie, ya que las partes blandas y el peso hacen que los pies se ensanchen y hacerlo sin apoyarlos en el suelo nos daría un falso contorno”, advierte el equipo de Podoactiva. 

En cuatro pasos se puede hacer: 

  1. Dibuja las siluetas de ambos pies en un folio
  2. Una vez dibujadas, recórtalas
  3. Introduce el papel en el calzado (ambos zapatos) que quieras comprar
  4. Comprueba que el zapato y el modelo de silueta de los dos pies dibujados se adaptan bien. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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