Alimentación infantil

Sí, los niños deben comer grasa, pero siempre sana

Efectivamente, la grasa es muy importante en la dieta de los niños. Pero no cualquier tipo de grasas: hay que cerciorarse de que las que ingieren sean sana y provenientes de alimentos naturales.

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El tema de las grasas en nuestra alimentación es un debate que siempre está sobre la mesa. Hay muchos mensajes que nos hacen pensar que pueden ser dañinas para la salud, como el hecho de que los productos que compramos sean “sin grasa” o con “bajo contenido en grasas”. Y, sin embargo, no todo el mundo sabe que se trata de una parte saludable en nuestra dieta, nos da energía y nos ayuda a sentirnos satisfechos para no comer en exceso, y benefician incluso órganos vitales como el cerebro, la formación de las células, la circulación y la regulación de los niveles de azúcar en la sangre.

A lo largo de los años, estudios científicos han demostrado que la grasa no sólo no es perjudicial para la salud (como venían haciéndonos creer) sino que se trata de un micronutriente esencial, que necesitamos para absorber vitaminas como la A, D, E y K y que promueve el crecimiento de las células y la absorción de nutrientes, además de producir hormonas importantes.

En busca del equilibrio

No hay que mirar a las grasas como un enemigo pero sí hay que elegir la cantidad y el tipo adecuado. Hay que incluirla en la dieta, de adultos y niños, pero sin abusar, como en todo. Por ejemplo, es fácil comer de más ciertos alimentos como los frutos secos o los aceites que lo único que hacen es aumentar las calorías por día, pero no podemos estar comiéndolos a todas horas. La clave es dar con el equilibrio en nuestra rutina alimenticia correcta y equilibrada.

En el caso de los niños, las grasas ayudan a su cuerpo a crecer de forma correcta. Les aportan combustible y lo ayudan a absorber algunas vitaminas. También son los componentes básicos de las hormonas y las encargadas de aislar los tejidos del cuerpo. Las necesitan para su desarrollo neurológico, cognitivo y visual. Forman parte importante de las membranas celulares (colesterol y fosfolípidos) y son  imprescindibles para muchas funciones celulares y metabólicas. El colesterol, por ejemplo, es el precursor de la vitamina D y de algunas hormonas. O los ácidos grasos omega-3, que cumplen una importante función en la regulación de la inflamación.

Cerca del 50% de la energía que consume su cuerpo a diario en reposo o realizando actividades ligeras proviene de las grasas. De ahí la importancia de conocer cuáles son más aconsejables para ellos. A grandes rasgos, podemos hablar de aceites vegetales (como el aceite de oliva o el huevo), las grasas de los frutos secos (almendras, nueces…), las de los pescados azules/grasos (sardinas, salmón, bonito...), las carnes (ecológica y orgánica mejor) y los lácteos o derivados (yogur, leche, queso, mantequilla...).

Una buena forma de incluirlas en nuestra dieta sería planificar un menú semanal en el que cocinemos siempre con aceites y mantequilla de calidad y  con aceite de oliva virgen extra para aderezar las ensaladas. Incluir frutos secos en meriendas o comidas para asegurar el aporte diario de grasas también sería una buena alternativa. Esto también puede conseguirse con alimentos que ya hemos citado como el aguacate o el pescado azul (2-3 veces por semana). Siempre aconsejo eliminar las frituras y elegir otros métodos de cocción más saludables (horno, plancha, salteados, etc). Evitar los productos procesados fritos u horneados a muy altas temperaturas.

Las grasas saludables aumentan la concentración

Todos sabemos que durante la infancia se produce el crecimiento y maduración del cerebro, por lo que es básico cubrir sus necesidades. Concretamente, el ácido graso DHA forma parte de la corteza cerebral, y la cantidad es determinante sobre el coeficiente intelectual y el rendimiento académico. Los estudios científicos demuestran que una ingesta suficiente del mismo mejora la memoria, la velocidad de realizar tareas cognitivas, el aprendizaje y el desempeño cognitivo.

Hay investigaciones que aseguran incluso que este tipo de alimentos puede ayudar a controlar los síntomas de niños con TDAH. Por ejemplo, los huevos, gran fuente de proteínas, esenciales para mantener una dieta equilibrada y que mejoran la concentración. Los huevos  son una buena opción para el desayuno, recordando además que los de gallinas en libertad están mucho más sabrosos y son más saludables. Frutos secos como las nueces, gran fuente de ácidos grasos omega-3, han demostrado que tienen el mayor impacto en la gestión de los síntomas de esta enfermedad, pero otros tipos de frutos secos como las almendras también son una gran alternativa a tener en cuenta.

Además, el consumo de estas grasas se ha relacionado con la prevención y el tratamiento del Párkinson, el déficit de atención e hiperactividad, la esquizofrenia y la depresión.

La mejor forma de enseñar a los niños a tener hábitos de alimentación saludables es darle un buen ejemplo con nuestra actitud frente a la comida. Y tan importante es consumir suficiente grasa para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo como mantenerla bajo control. Y en este punto nos puede ayudar el hecho de tener algunas recomendaciones:

  • Escoger grasas insaturadas más saludables al preparar los alimentos y reducir la cantidad que se usa (con cucharas medidoras más pequeñas, por ejemplo)
  • Tener cuidado con los alimentos que dicen que tienen contenido reducido de grasa o bajo contenido de grasa. Con frecuencia, estos productos tienen más azúcar agregado y la misma cantidad de calorías.
  • Preparar en casa los almuerzos escolares y las comidas para las salidas en familia.
  • Si se cena fuera de casa, ayudar a los niños a escoger platos equilibrados.

No debemos olvidar que en los niños el aporte de grasa es fundamental para un buen crecimiento, una buena actividad física y un óptimo desarrollo intelectual. Es necesaria una buena concienciación sobre el tema y para ello es importante generar hábitos que incluyan fuentes saludables desde edades tempranas consumiendo la cantidad adecuada de grasas de buena calidad.

 

Artículo elaborado por Niklas Gustafson, cofundador y Chairman de Natruly

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