Heridas en niños

Si tu hijo tiene una herida con costra, no dejes bajo ningún concepto que se la arranque

Las cicatrices no se pueden eliminar completamente y el proceso de curación juega un papel fundamental. ¿Qué hay que hacer cuando los niños se hacen heridas? Te lo explicamos aquí.

Los niños, a lo largo de su infancia tendrán heridas en más de una y en más de dos ocasiones.  Heridas sin importancia que, generalmente, cicatrizarán por sí solas. Pero, sin embargo, nosotros nos preocupamos por cómo se las curamos, ya que ese proceso es muy importante porque la cicatrización depende de ello.

Un beso de mamá y papá y con algunos mimos demás suelen ser todo lo que necesitan, pero también tenemos que saber cómo ayudar a que las heridas estén bien curadas. La doctora Andrea Combalia, miembro a la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) afirma a Infosalus que cuando se produce una herida: "la sangre se coagula, seca y crea una superficie dura sobre la herida: la costra. Estas no son otra cosa más que restos secos de sangre que se adhieren a la superficie de nuestra piel. Son muy importantes puesto que protegen la herida mientras la piel lesionada se repara", apunta esta profesional.

Andrea Combalia explica que "cuando hay una herida, una inflamación, o la posibilidad de infección y se forma un tejido de reparación, la piel no será como antes" por eso no hay una solución que elimine las cicatrices en su totalidad. La curación juega un papel importante porque depende de cómo se haga la cicatriz dejará o no la 'marca de guerra'. Desde la revista médica Healthychildren también insisten en esta idea: "Las cicatrices no se pueden eliminar totalmente y ningún tratamiento puede lograr que la piel de su hijo luzca exactamente igual a como era antes de la lesión", relatan en su página web.

¿Cómo curamos las heridas?

No hay que manipular las heridas y, por supuesto, bajo ningún concepto arrancar la costra, según comenta la doctora Andrea Combalia, porque las costras son mezclas de glóbulos rojos con plaquetas que hacen este tapón para que no sigan sangrando y protege a la herida del exterior. "Al arrancar la costra inflamamos la herida y el proceso de reparación aún se altera más, por lo que si manipulamos las costras de una herida nos quedará una peor cicatriz, con un peor aspecto estético, que aparte podremos infectarla con los microorganismos que tenemos en nuestras manos", detalla la doctora Combalia.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Dejamos las heridas que se curen al aire libre o las lavamos y tapamos bien? La doctora comenta que eso depende de cada caso: “no todas [las heridas] son iguales, depende de si ha sido fruto de un traumatismo con un objeto más o menos sucio, o bien de una herida quirúrgica. Siempre que aparezca una herida, tras una intervención quirúrgica, será el profesional quien orientará las curas adecuadas para tratarlas", apostilla. 

Cuando no son heridas quirúrgicas se debe consultar a un dermatólogo, ya que hay algunas heridas que sí se pueden lavar con agua y jabón, pero hay otras que tenemos que llevarlas tapadas y otras, en cambio mejor llevarlas al aire. "En el caso de raspazos lo idóneo es lavarlas con agua y jabón, y dependiendo del caso taparlas o no. Siempre en caso de duda consultarlas", detalla la doctora.

La zona de los codos y de las rodillas, al ser una zona de movimiento donde la piel se estira mucho, una herida tardará más en cicatrizar, pero cuando es una lesión limpia y poco profunda cicatrizará mejor. Por tanto, dependerá de la persona, en los niños, por ejemplo, las heridas cicatrizan más rápido; y con la edad disminuye el tiempo de curación.

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