Protección solar

Tomar el sol: los mitos más extendidos

Muchas falsas creencias acerca del sol pueden afectar a nuestra salud con hábitos nada recomendables. Los expertos refutan los pensamientos generalizados erróneos y aclaran cuál es la mejor manera de defenderse de la radiación solar.

¿Sabemos realmente cómo debemos protegernos del sol? La sociedad está expuesta a bastante desinformación acerca de este tema, dando lugar a erróneas creencias que forman parte ya del imaginario público. Lo más alarmante son los hábitos que se derivan del desconocimiento generalizado y que pueden afectar de forma peligrosa a la salud.

El doctor Ricardo Ruiz, director de la Clínica Dermatológica Internacional, y Pedro Rodríguez, dermatólogo experto en cáncer de piel, desmienten algunas de las cuestiones más importantes sobre tomar el sol y explican los posibles daños que pueden provocar a nuestra piel con el fin de evitarlos.

  • Creer que la exposición solar solo es perjudicial cuando nos tumbamos para tomar el sol mientras que es saludable al realizar otro tipo de actividades, como pasear o hacer deporte, es un pensamiento muy consolidado y erróneo. Los expertos sostienen que la actividad que se esté realizando da igual: el daño es exactamente el mismo.
  • Por otra parte, al contrario de lo que mucha gente considera, los días nublados también nos obligan a protegernos del sol, pues la radiación ultravioleta que nos llega es el 80% de la que existe en un día soleado. Asimismo, los doctores aclaran que el viento o la brisa no hacen que nuestra piel se ponga más morena, sino que al haber una sensación de calor menor la posibilidad de quemarnos es mayor.
  • Una parte importante de la sociedad supone que el sol no quema antes de las 12, premisa totalmente falsa. Si hay radiación solar, el daño se produce igualmente.
  • Hay personas reacias a utilizar cremas solares porque temen que estos productos se absorban y lleguen a la sangre produciéndose efectos dañinos para su salud. Aunque parece ser que algunos de los filtros de los fotoprotectores se pueden encontrar en sangre cuando se aplican cantidades altas, aún no hay pruebas contundentes para contraindicarlos, según lo establecido por la Academia Americana de Dermatología. Las cremas solares reducen notablemente el riesgo de padecer cáncer de piel.
  • ¿Hay alguna diferencia entre water proof y water resistant? Sí que la hay. Aunque ambos tipos de protectores resguardan de los rayos solares en el agua, hay que tener en cuenta el tiempo de duración de esta protección. Mientras que las cremas solares water proof (a prueba de agua) mantienen su eficacia por un tiempo igual o superior a los 80 minutos, los productos water resistant (resistentes al agua) salvaguardan nuestra piel solo unos 40 minutos.
  • Hay estudios que confirman la creencia generalizada de que los fotoprotectores son dañinos porque reducen la vitamina D. Sin embargo, esta disminución no es significativa. Además, prevalece el hecho de evitar un posible cáncer de piel mediante la aplicación de crema solar.
  • "Estar moreno es saludable porque la melanina es nuestra pantalla de protección frente al sol". Al menos, eso es lo que considera mucha gente. Pensamiento completamente erróneo, ¿por qué? Cuando la piel se expone a la radiación UV-B, se estimula el melanocito, una célula que produce la melanina y la encargada de dar color a la piel. Por tanto, el bronceado significa que ya ha habido daño solar por radiación ultravioleta.
  • Entonces, ¿no debemos exponernos nunca al sol? Es una consideración que comparte buena parte de la sociedad. La respuesta, según los médicos, está clara: la exposición solar de forma moderada y evitando la quemadura hará que nuestro cuerpo nos lo agradezca. Tomar el sol, la fuente más sana de vitamina D, 10 minutos al día sin protección en zonas del cuerpo que no han tenido mucha exposición a lo largo de la vida es recomendable.
  • Creer que con una protección del 50 estamos completamente protegidos de los rayos solares también es erróneo. No existe una protección total frente a esta radiación. Es por esta razón que, además de cremas solares, debemos exponernos al sol siempre con moderación.
  • Aunque no lo parezca, algunos fotoprotectores pueden ser tóxicos y tener repercursión ecológica en el mar. Eso sí, en el mercado ya hay disponibles cremas solares en las que está certificada su inocuidad con el fondo marino.
  • La suposición generalizada de que una protección del 30 broncea más porque protege menos que una de 50 es falsa. La diferencia entre los índices de protección es mínima a partir de 15. De esta forma, una crema solar del 30 protege hasta un 96,7% de la radiación, mientras que una del 50 lo hace hasta un 98%.
  • Al contrario de lo que puede creer un gran número de personas, es más importante volver a emplear el protector solar cada 2-4 horas, antes que utilizar una crema de factor 50 pero aplicarla menos veces.
  • ¡Ojo! Hay que saber que los fotoprotectores tardan unos 20 minutos en hacer efecto sobre nuestra piel. Por ello, es aconsejable que nos pongamos la crema antes de salir de casa y no una vez que lleguemos a la playa o piscina.
  • Si bien puede pensarse que el índice de protección 100 es el mejor del mercado, en realidad apenas se distingue un 1% del factor 50+. De esta manera, no merece la pena adquirir un factor de protección del 100 porque la diferencia es insignificante y también por cuestiones de precio.
  • ¿Cuál es la cantidad correcta de crema solar que debemos aplicarnos? No basta con un poquito creyendo que ya estaremos protegidos durante el resto del día. Atentos: una persona adulta necesitaría 25 mililitros para cubrir el 75% de su cuerpo. Si hay que renovar la aplicación cada 2 horas, serían unos 50 mililitros al día mínimo. Gran parte de los envases donde se encuentran las cremas solares son de 200 mililitros. Por tanto, una persona debería gastar 1 envase cada 4 días.

¡Ahora ya sabes! Haz caso de los expertos y aplica todas estas recomendaciones para protegerte bien de los rayos solares este verano.

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Alicia Cruz Acal

Alicia Cruz Acal

Soy periodista, ¿por qué? Quizás por mi curiosidad, la pasión que pongo al escribir o por mis ganas de comunicar algo que llegue al público. Me encanta el teatro, una buena charla entre amigos o hacer un viaje en el que pueda conocer y disfrutar de una cultura diferente. La riqueza está en la diversidad, por eso espero contaros a través de Ser Padres muchas historias diferentes.

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