Salud del niño

Trasplante de médula ósea en niños: todo lo que deben saber los padres

Un trasplante de médula ósea es un procedimiento médico esencial para reemplazar la médula ósea dañada o destruida por una enfermedad o infección, la cual puede ayudar a curar a la persona afectada. En los niños, puede convertirse en una opción básica en el tratamiento de distintos tipos de cáncer.

Trasplante de médula ósea en niños
Foto: Istock

El trasplante de médula ósea se caracteriza por ser un procedimiento que, muy a menudo, ayuda a salvar vidas, en el que las células madre son extraídas de la médula ósea, se filtran y se devuelven a la misma persona, o al receptor de la donación.

Se trata de un procedimiento que puede ser utilizado para tratar y / o curar ciertas enfermedades relacionadas con células madre no saludables en el cuerpo, como la leucemia, o con la producción insuficiente de células madre, como en la anemia aplásica.

En los niños, el trasplante de médula ósea es un tratamiento útil en ciertos tipos de cáncer u otras enfermedades, persiguiendo el objetivo de reemplazar la médula ósea enferma con una médula ósea sana

¿Qué es la médula ósea?

La médula ósea consiste en el material esponjoso que encontramos en el centro de los huesos, la cual se encarga de producir todos los tipos de células sanguíneas, incluyendo las conocidas como células madre (células sanguíneas jóvenes).

Para darnos cuenta de lo importante que es, debemos indicar que es capaz de producir, diariamente, alrededor de 200 mil millones de nuevos glóbulos rojos, junto con glóbulos blancos y plaquetas (además de las células madre hematopoyéticas y mesenquimales).

Debido a ello, se necesita médula ósea y células sanguíneas saludables para poder vivir.

Sin embargo, cuando una determinada enfermedad afecta a la médula ósea, no pudiendo funcionar de forma eficaz, un trasplante tanto de médula ósea como de sangre del cordón umbilical podrían convertirse en las mejores opciones de tratamiento. Y, para algunos pacientes, se constituiría incluso como la única cura potencial.

¿En qué consiste el trasplante de médula ósea?

Existen distintos tipos de trasplante de médula ósea, lo que dependerá de cómo se obtengan y recolecten las células madre sanas. 

Trasplante autólogo de médula ósea

En este caso el niño es su propio donante. Para la obtención de las células madre sanas, es posible la obtención de células madre procedente de sangre periférica, en la que son extraídas por aféresis (siendo devueltas posteriormente tras un tratamiento intensivo).

O, bien, a través de una cosecha de médula ósea, en la que las células son extraídas directamente desde el interior de la médula (habitualmente en el área de la cadera, ya que es la zona con mayor cantidad de células madre).

Cómo se hace el trasplante de médula ósea en niños
Foto: Istock

Trasplante alogénico de médula ósea

En esta ocasión el donante es otra persona compatible, ya que comparte el mismo tipo genético, o similar al del niño. Por ello en la mayoría de las ocasiones suele ser un hermano o hermana, aunque cuando esto no es posible, puede acabar siendo un proceso largo.

Trasplante de sangre de cordón umbilical

Las células madre son extraídas del cordón umbilical inmediatamente después del nacimiento del bebé. Luego, son convertidas en células sanguíneas maduras, y son analizadas, tipificadas, contadas y congeladas hasta que sean necesarias para un trasplante.

¿Cómo se hace?

Cuando el especialista encuentra las células madre adecuadas, el niño recibirá dosis elevadas de radiación o quimioterapia (en ocasiones, ambas) con la finalidad de destruir la médula ósea existente. Esto permite que las células madre nuevas dispongan de un mayor espacio para crecer, impidiendo la producción de nuevas células sanguíneas.

Una vez la médula ósea es vaciada, se administran células madre por vía intravenosa a través de una vena grande, a menudo en el área del pecho (catéter venoso central). Sería un procedimiento similar a recibir una transfusión sanguínea. Finalmente, las células madre llegan a la médula ósea, donde empiezan a crecer y a producir células sanguíneas saludables y nuevas.

Después del procedimiento es posible que el niño pueda presentar algo de sangrado, náuseas, vómitos, diarrea, debilidad extrema, llagas en la boca y / o un riesgo mayor de infección. Debido a ello, es común que, durante este tiempo, el pequeño deba pasar varias semanas en el hospital, o bien confinado en un ambiente muy limpio con el que disminuir al máximo las posibilidades de infección.

¿Por qué el trasplante de médula ósea es tan importante?

El objetivo principal del trasplante de médula ósea es el de curar ciertos tipos de cáncer y muchas otras enfermedades, por lo que podría ser útil para:

  • Reemplazar una médula ósea enferma con médula ósea sana. Es adecuado en caso de anemia aplásica, anemia de células falciformes y leucemia.
  • Reemplazar la médula ósea después de la administración de dosis elevadas de radiación o quimioterapia con la finalidad de tratar el cáncer. En esta ocasión, este procedimiento no se conoce como trasplante, sino como “rescate”. Es útil en caso de neuroblastoma o linfomas.
  • Reemplazar la médula ósea con médula ósea sana con la finalidad de prevenir más daños causados por una enfermedad genética.
Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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