Anemia infantil

Tratamiento de la anemia ferropénica en niños y estreñimiento: consejos útiles

La anemia ferropénica tiende a ser muy común en los niños, debido principalmente a que no suelen comer muchos alimentos ricos en hierro. Aunque pueden no aparecer síntomas evidentes, cuando se realiza el diagnóstico el tratamiento más común consiste en la administración de suplementos de hierro, los cuales pueden causar estreñimiento.

Tratamiento de la anemia ferropénica en niños y estreñimiento: consejos útiles
Foto: Istock

Nuestro cuerpo precisa una cantidad determinada de hierro para que, la hemoglobina presente en las células sanguíneas, pueda transportar el oxígeno sin problemas a los diferentes tejidos del organismo. Además, el hierro igualmente forma parte de muchas enzimas, siendo también necesario para que estas puedan funcionar de forma correcta. 

Consisten, es cierto, en funciones menos comunes o conocidas, pero indispensables: ayudan a digerir los alimentos, a regular el crecimiento celular, y es de enorme utilidad a la hora de que nuestros músculos puedan ser del todo capaces de utilizar el oxígeno conveniente y adecuadamente.

La deficiencia de hierro continúa siendo, a día de hoy, una causa tremendamente común de anemia en los niños, especialmente entre los más pequeños. Y pueden desarrollarla principalmente porque no obtienen la suficiente cantidad de alimentos con hierro a través de la dieta. Esta es, de hecho, una de las causas más comunes, aunque en casos raros también podría deberse a pérdidas de sangre y de hierro de manera crónica.

Muchos niños no presentan ningún tipo de síntoma o señal cuando tienen anemia ferropénica, de tal forma que es común que los padres se sorprendan cuando el diagnóstico médico se produce después de detectar la deficiencia en una prueba de detección de rutina, como es el caso de una analítica sanguínea.

No obstante, en ocasiones pueden surgir algunos síntomas, como: palidez general, irritabilidad, dolores de cabeza, palpitaciones (latidos cardíacos acelerados o fuertes), sensación de debilidad constante, mareo, cansancio que surge fácilmente, bajo rendimiento escolar, problemas a la hora de mantener una temperatura del cuerpo normal, uñas delgadas y quebradizas, o mayor riesgo de infecciones, entre otros.

¿En qué consiste el tratamiento de la anemia ferropénica en los niños?

Dado que en un principio lo más habitual es que no se presenten síntomas, es fundamental el diagnóstico temprano, así como aplicar el tratamiento médico más adecuado, puesto que la anemia ferropénica podría afectar al desarrollo tanto motor como mental del niño.

De hecho, aún cuando no haya causado anemia, los expertos creen que la deficiencia de hierro podría afectar a la memoria y a las funciones mentales del niño, especialmente cuando se acerca a la adolescencia. Es más, se piensa que la deficiencia de hierro sin anemia también podría acabar afectando de manera negativa al desarrollo neurológico y el comportamiento -a largo plazo- del niño, cuyos efectos podrían ser irreversibles.

El tratamiento para la anemia ferropénica generalmente implica la administración al niño de un suplemento de hierro durante al menos 3 meses. En la mayoría de las ocasiones, esto es suficiente para revertir la causa que esté originando esa deficiencia (siempre y cuando la alimentación sea la única causa específica).

Mientras que, en el caso de los niños pequeños, también se tiende a recomendar no solo que aumenten la ingestión de más alimentos con hierro, sino que también beban menos de medio litro de leche al día.

¿Cómo afecta la leche a la absorción del hierro?

Como te mencionábamos anteriormente, además de la administración de un suplemento de hierro diario, generalmente en forma bebible (el cual es recomendable combinar con jugo de frutas rica en vitamina C, como por ejemplo es el caso del jugo de naranjas), otra recomendación básica consiste en la reducción en el consumo de leche de vaca, especialmente entre los niños más pequeños.

¿Por qué? Se ha encontrado que el consumo de leche de origen animal por parte de bebés y niños pequeños tiene efectos adversos en sus reservas de hierro, dado que se han identificado distintos mecanismos que podrían contribuir a la deficiencia de hierro en este grupo de edad, incluyendo la inhibición de la absorción de hierro no hemo por el calcio y la caseína, ambos presentes en cantidades elevadas, por ejemplo, en la leche de vaca.

¿Por qué los suplementos de hierro pueden causar estreñimiento?

El estreñimiento es considerado como uno de los efectos adversos más comunes cuando se sigue un tratamiento a base de suplementos de hierro. Aunque no es el único. También pueden surgir otros efectos secundarios igual de comunes, como náuseas y vómitos, diarrea, heces de color oscuro, dolor de estómago y manchas temporales en los dientes.

En lo que al estreñimiento se refiere, la causa principal es el alto contenido en hierro en sí, el cual suele llegar a ser muy duro para el tracto digestivo. No en vano, este efecto adverso suele aparecer especialmente con los suplementos de hierro porque la absorción del mismo aumenta de forma considerable, debido a su elevada concentración.

Algunos consejos útiles para reducir el estreñimiento debido a suplementos de hierro

Consejos para reducir el estreñimiento en los niños
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Si el niño tiene estreñimiento debido al suplemento del hierro, una buena idea es hablar con el pediatra y consultarse si existiría cualquier otra solución. Las formas líquidas de suplemento de hierro pueden ser de mucha ayuda, al igual que reducir gradualmente las dosis hasta llegar a un nivel óptimo en el que el estreñimiento no vuelva a aparecer. No obstante, esto debe siempre llevarse a cabo bajo la supervisión del médico.

También es habitual tener menos estreñimiento cuando el suplemento es ingerido conjuntamente con alimentos, aunque esto generalmente no se recomienda porque no se absorberá tanto hierro. Es más adecuado ingerir el suplemento de hierro acompañado de jugo de cítricos, como el zumo de naranja, ya que la vitamina C favorece la absorción del mismo.

Además, es conveniente que el niño beba muchos líquidos y que se mantenga físicamente activo. Es adecuado que ingiera más alimentos integrales, así como hortalizas y verduras como calabacines, apios, zanahorias y pepinos. No obstante, no es recomendable excederse en el consumo de fibra, puesto que añadir una gran cantidad de fibra a la dieta del pequeño podría acabar empeorando las cosas temporalmente.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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