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Tripanofobia o miedo a las agujas: cómo ayudar a tu hijo

Si a tu hijo le dan miedo las agujas es probable que padezca tripanofobia, conoce más acerca de esta fobia y algunos consejos para ayudarlo.

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Fuente: iStock

¿A tu hijo le dan miedo las agujas? ¿No le gusta nada el momento de ir a vacunarse? Quizá padece tripanofobia. Conoce de qué se trata, sus causas y cómo puedes ayudarlo a superar esta fobia extrema.

Lo más habitual es que se desarrolle durante la infancia, aunque puede ser una condición que se mantenga a lo largo de toda la vida.

La tripanofobia se basa en tener un miedo irracional hacia las agujas y provoca síntomas muy diversos. Puede darse cuando va a recibirse la inyección de una vacuna, por ejemplo. No obstante, es importante no confundirla con otros miedos que puedan estar relacionados como la hematofobia (miedo a la sangre) o la aicmofobia (miedo a los objetos punzantes).

Normalmente, suele afectar más intensamente a niños y a adolescentes porque a esas edades generalmente puede que todavía no sepan controlar y gestionar bien sus emociones. Lo malo es que precisamente a edades tempranas es cuando más planes de vacunación hay, lo que supone un reto para los padres. Veamos más al respecto.

¿Por qué puede producirse?

Generalmente, los expertos consideran que uno de sus orígenes puede ser genético. De hecho, en algunos casos puede que otros miembros de la familia padezcan la misma fobia.

Por otra parte, también puede estar causada por experiencias traumáticas que tengan alguna relación las inyecciones o las agujas. Por ejemplo, si el niño ha sufrido en algún momento alguna molestia fuerte o si se ha visto de manera directa la extracción de sangre en un análisis. Estos hechos pueden crear una asociación negativa entre la situación vivida y los objetos que hayan estado implicados.

Síntomas de la tripanofobia

Este miedo intenso puede desencadenar síntomas variados:

  • Los cognitivos, como ansiedad, angustia, falta de concentración, tener pensamientos irracionales…
  • Los físicos, como aumento de pulsaciones, dolores abdominales, sequedad bucal, náuseas…
  • Los que tienen que ver con la conducta, como la incapacidad de afrontar cualquier situación que implique una inyección.

Así puedes ayudar a tu hijo a superar su temor

Si tu hijo padece esta condición, toma nota de estas recomendaciones para ayudarlo. Lo primero que debes hacer es identificar el origen de su miedo:

  • Si su temor surge por el dolor que piensa que va a sentir, tranquilízalo. Explícale que solo va a sentir una pequeña molestia que casi ni apreciará. Le puedes decir que tú ya has pasado por ello y que sabes que no le dolerá.
  • Si lo que le asusta es la sangre en sí porque es muy aprensivo, dile que no tiene que preocuparse porque no va a tener ninguna hemorragia, simplemente le van a pinchar (en el caso de vacunas). Si tiene que hacerse un análisis de sangre, recuérdale que mire hacia otro lado y que casi no se va a enterar.
  • Si tiene un miedo muy irracional, lo mejor es recurrir a un especialista en asistencia psicológica para que lo ayude a relajarse cuando pase por esos estados de ansiedad.
  • En cualquiera de los casos, lo más recomendable es nunca utilizar las inyecciones como una amenaza, no mentirles cuando tengan que ir a vacunarse y, por supuesto, no menospreciar sus miedos. Es muy importante la comprensión y la empatía.
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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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