Alimentación saludable

Trucos para que tus hijos solo quieran comer de forma sana

Si quieres que tus hijos se pasen a la alimentación saludable y dejen de pedirte golosinas, dulces y otras comidas sin apenas valor nutricional, tienes que estudiarte bien todos estos trucos ofrecidos por un profesional

Despedirnos del verano implica la vuelta al trabajo para todos, grandes y pequeños. Cambiamos de hábitos, de rutinas y de horarios. Necesitamos recuperar los ritmos de sueño y mantener una alimentación equilibrada para poder rendir. Las necesidades de nuestro cuerpo y el de nuestros hijos varían y es importante que sepamos escucharlas. “Curso nuevo, alimentación nueva”: la vuelta al cole supone muchos cambios, y nuestra dieta tiene que ajustarse.

En verano estamos mucho más relajados sin el estrés y la rutina del día a día, ni estamos sujetos a los horarios laborales y escolares. Con el calor y las actividades físicas, nuestro cuerpo ha necesitado alimentos que ayudaran a reponer líquidos y a recuperar nuestros músculos. Ahora, el nuevo curso, pasar a uno superior o cambiar de clase, es un momento ideal para probar con nuestros hijos nuevos hábitos, rutinas, alimentos y recetas que nos abran la mente y el paladar. Con una dieta adecuada podemos ayudar a nuestros hijos a rendir mejor, tener más energía y a tener una crianza sana.

Almuerzo a media mañana: una opción, no una obligación

Un primer cambio, muy sencillo pero que ya marca la diferencia, son los snacks de media mañana que los niños llevan al colegio. Lo mejor es que los metan en la mochila pero sin la obligación de tomarlos, es decir, enseñarles a que escuchen su cuerpo y comerlos en ese descanso sólo si tienen hambre. No pasa nada si vuelven a casa con ellos porque eso querrá decir que no lo han necesitado.

Por otra parte, las barritas energéticas son una opción rápida de comer  y cómoda de llevar. Pero no hay que despistarse a la hora de elegir el tipo de barrita que compramos: es bueno que contengan frutos secos, fruta y semillas, o lo que es lo mismo, todo lo que los niños necesitan para poder rendir al máximo durante todo el día. Es importante también que no contengan gluten, azúcares añadidos, aceite de palma, conservantes y colorantes, algo muy habitual en este tipo de producto y que, al contrario de proporcionarles energía, se la va a quitar.

Este pequeño paso se puede hacer 2 ó 3 días por semana, otro día ponerles fruta y uno a la semana que elijan ellos lo que quieren para ese momento de almuerzo entre horas, dándoles varias opciones lo más saludables posibles.

Creatividad saludable para las cenas

A esto se puede añadir una o dos cenas a la semana que puedan elaborar contigo y que sean tanto energéticas como equilibradas, además de sencillas para que se impliquen y les guste. Hay multitud de opciones, lo importante es elegir siempre alimentos naturales:

  • Huevos, con proteínas que cubren hasta el 30 por ciento de la cantidad diaria que necesita un niño, además de estar cargados de vitaminas y minerales (A, D, E, B12, selenio, calcio, hierro, magnesio…).
  • Fruta y verduras, también llena de vitaminas y cuya fructosa hace que la energía se mantenga durante más tiempo, aumentando el rendimiento. La mejor opción es elegir la que haya de temporada.
  • Quesos, aportan proteína y ácidos grasos nutritivos y tienen menos agua y por tanto mayores concentraciones de vitaminas y minerales que otros lácteos. La mejor opción en este caso: que sea natural y ecológico, los quesos de leche cruda, por ejemplo, ya que aportan más nutrientes.
  • Avena, el cereal que más proteínas aporta y que supone un chute de energía para nuestros hijos, además de la gran cantidad de fibra que contiene, tan beneficiosa para el tránsito intestinal.
  • Cacao, fuente de energía, nos levanta el ánimo y ayuda a la concentración; eso sí es importante elegir un producto natural, sin azúcares ni edulcorantes añadidos y no comer demasiado, ya que tiene sustancias parecidas a la cafeína, que pueden dificultar el sueño.

Al fin y al cabo, la alimentación saludable también se aprende -aunque no sea una asignatura que se enseña en el colegio-. Es preferible que expliques a tu hijo los principios de una nutrición adecuada a que intentes prohibirle determinados alimentos. Mi consejo es que procures inculcarle cuatro pilares básicos: nada de azúcares, ni de carbohidratos ni de ultraprocesados y sí a las grasas.

Ahora que empezamos un curso, es el momento ideal de tomar más conciencia de nuestra alimentación y de disfrutar más de verduras y frutas de temporada, explicar a los más pequeños la importancia de las proteínas y grasas, y no olvidar que hay multitud de recetas fáciles y saludables. Los beneficios que todo esto aporta a nuestro cuerpo y mente -y al de nuestros hijos- se harán visibles rápidamente: un mayor nivel de energía y rendimiento, además de un mejor descanso y un mejor humor.

 

Artículo elaborado por Niklas Gustafson, experto en nutrición y Chairman de Natruly

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