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¿Tu hijo tiene tos? ¿Sabes cómo tratarla? ¿Y cómo evitarla?

Hay diferentes tipos de toses y diferentes formas de combatirlas. Lo primero de todo es acudir a un especialista para que una vez tengamos el diagnóstico en mano sepamos qué hacer y cómo para cuidarla y, en la medida de lo posible, evitarla. Te lo contamos.

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La tos es un síntoma muy común que en la mayoría de los casos está relacionado con problemas leves de salud como infecciones virales autolimitadas o procesos irritativos. Podemos considerar la tos como un mecanismo de defensa de nuestro organismo, pero en algunas ocasiones puede acompañar a otros síntomas y estar en el contexto de problemas de salud que requieren un diagnóstico y tratamiento apropiado.

Patologías frecuentes en la infancia como la bronquiolitis, bronquitis espástica o el asma bronquial cursan con tos y precisan un tratamiento específico.

Un problema cada vez más habitual es la tos recurrente en muchos niños en edad preescolar y escolar. Sobre todo en época otoñal e invernal, por la climatología y la asistencia a la guardería o el colegio, estos niños presentan cuadros catarrales frecuentes (incluso ocho o más al año) que se repiten y ocasionan múltiples consultas al pediatra y absentismo escolar, de modo que los padres buscan  ayuda para encontrar tratamientos que disminuyan está tendencia.

 El doctor José Ignacio Torres, médico de Atención Primaria, nos aclara algunas de las dudas más frecuentes sobre la tos.

¿Qué es la tos?

La tos es un mecanismo reflejo de nuestro organismo que se defiende de una agresión externa, que puede ser viral, bacteriana, alérgica o tóxica. Su característico sonido es la forma que tiene nuestro cuerpo de evitar o reducir la congestión de las vías respiratorias o de liberarlas de las fuentes de agresión.

Como médicos, es importante que sepamos escuchar al niño, a sus padres y su tos y valorar su presencia en el contexto del cuadro clínico para pautar el mejor tratamiento.

Puede hablarse de toses en plural porque la tos se presenta con manifestaciones clínicas muy variadas. De hecho, podemos hablar de diferentes tipos de tos en función del tiempo de evolución, características y modalidades.

  • Aguda, si dura menos de tres semanas.
  • Seca, si es irritante y sin mucosidad.
  • Productiva, cuando se acompaña de secreciones cuyo color puede ser variable.
  • Permanente, presente durante el día y la noche, incluso durante el sueño.
  • Provocada, causada por estrés, el esfuerzo, la risa o en reposo.
  • Crónica, si se prolonga durante más de tres semanas.
  • Asociada, cuando se acompaña de otros síntomas.

¿Es necesario ir al médico?

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Depende de la edad del paciente, de las enfermedades previas y la presencia de fiebre y otros síntomas.

Es especialmente importante acudir a la consulta si la persona tiene enfermedades cardíacas o respiratorias, estado inmune alterado y en el caso de niños y personas ancianas.

Debe ser un profesional sanitario quien proponga el tratamiento adecuado en función del diagnóstico considerando para ello el origen de la tos, su intensidad, la edad del paciente y la presencia de otros síntomas.

La exploración física es imprescindible en todo paciente que consulta por tos y en algunas ocasiones exploraciones complementarias como estudios radiológicos, bacteriológicos o funcionales deben tenerse en cuenta, pero en más del 95% de los casos la historia clínica y la exploración física serán suficientes para un correcto diagnóstico y tratamiento.

Los jarabes antitusivos, aconsejados en la oficina de farmacia o prescritos por el médico inicialmente para tratar la tos seca en un niño, tienen una utilidad limitada y como cualquier medicamento deben usarse con prudencia, ya que están desaconsejados en diferentes circunstancias en función de la edad o patología que ocasiona la tos.

Es importante, por lo tanto, dejar en manos del profesional sanitario la elección del medicamento más oportuno para tratar los distintos tipos de toses.

¿Qué medicamentos son los más utilizados?

En función del diagnóstico puede tratarse a un niño con tos con medicamentos sintomáticos, etiológicos o específicos. Así, por ejemplo el tratamiento fundamental en un niño con tos causada por una infección bacteriana será un antibiótico, y si el diagnóstico es asma necesitará broncodilatadores y corticoides inhalados.

Como tratamientos sintomáticos se emplean antitusivos, mucolíticos, expectorantes, antihistamínicos y descongestivos nasales, pero no siempre su utilización resulta eficaz o es apropiada.

De hecho, la Asociación Española de Pediatría recuerda que, en el caso de niños menores de 6 años con tos aguda, no está recomendado emplear estos medicamentos porque no se ha demostrado su eficacia y es posible que los riesgos superen a los beneficios.

¿Qué aportan los medicamentos homeopáticos?

Los medicamentos homeopáticos pueden ser utilizados solos o en combinación con otros tratamientos, por sus buenos resultados y seguridad con respecto a los tratamientos sintomáticos habituales.

Estos medicamentos están recomendados para los diferentes tipos de tos, tanto productiva como seca, ya que es bastante habitual que en un mismo proceso la tos evolucione de una forma a otra. Se presentan habitualmente en jarabe y tubos de gránulos.

Los medicamentos homeopáticos se dispensan exclusivamente en farmacias y pueden ser prescritos por médicos después del correcto diagnóstico o recomendados por farmacéuticos.

Son los medicamentos más seguros que existen en las farmacias, por ello los profesionales sanitarios los aconsejan para el tratamiento de pacientes de todas las edades: niños, adolescentes, mujeres embarazadas, adultos y ancianos.

Pueden ser utilizados como tratamiento sintomático, etiológico y específico y son de gran ayuda en los problemas de salud que cursan tos de repetición por enfermedades infecciosas o de otro tipo.

Para su empleo adecuado es imprescindible consultar con los profesionales sanitarios siendo prescritos tras un correcto diagnóstico y valoración del estado de salud del niño.

¿Cómo podemos evitar la tos?

Existen unas pautas muy sencillas para evitar que la tos se propague.

  • Una hidratación adecuada: el agua es uno de los mejores remedios mucolíticos que existen y debemos recordar que, cuando no nos encontramos bien, es importante hidratarse correctamente.
  • La humidificación del ambiente: un ambiente con un grado de humedad adecuado facilita la respiración, que suele verse perjudicada en el caso de tos. El grado de humedad ideal debería situarse en torno al 40%.
  • En la tos nocturna puede ser de ayuda levantar la cabecera de la cama al ir a dormir.
  • Para evitar contagios innecesarios al toser, es necesario taparse la boca con un pañuelo desechable y tirarlo después del uso.
  • Y no olvidar que en todo proceso infeccioso el lavado de manos es el modo más eficaz de disminuir su propagación entre las personas convivientes.

En conclusión, para el correcto tratamiento de los problemas de salud que cursan con tos en los niños es necesario un diagnóstico previo que se realizará con una apropiada historia clínica y exploración física.

En función de la causa de la tos, el médico valorará la necesidad de emplear un tratamiento sintomático, etiológico o causal o específico.

Los tratamientos sintomáticos deben valorarse con prudencia siguiendo los consejos de los profesionales sanitarios.

Los medicamentos homeopáticos por su eficacia y seguridad pueden ser una buena opción como tratamiento sintomático y en la prevención de las enfermedades que cursan con tos.

 

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