Salud en verano

Verano 2020: Cómo proteger la piel de tus hijos del sol de forma correcta

Para disfrutar de unas vacaciones de verano felices, sin riesgos innecesarios, es imprescindible mantener una adecuada protección de la piel. En los niños es más delgada y fina, por lo que el riesgo de quemaduras es mayor.

Desde hace ya muchísimo tiempo se sabe que la exposición excesiva al sol en la infancia, así como las quemaduras solares, se convierten en dos factores de riesgo significativos para desarrollar cáncer de piel y envejecimiento prematuro, en especial arrugas y manchas solares en los años posteriores (esto es, en la etapa adulta).

En los niños una correcta protección solar es de vital importancia. Y no solo eso, sino que también es imprescindible evitar la exposición excesiva y durante mucho tiempo, puesto que su piel tiende a ser más delicada y delgada, de forma que son mucho más susceptibles a las quemaduras solares, en comparación con los adultos.

De ahí que tanto la moderación como la prevención sean dos de las claves fundamentales a la hora de proteger a los más pequeños de la casa. Y, en realidad, hay muchas maneras de protegerlos de la acción no tan positiva de los rayos ultravioleta. Y, efectivamente, el uso del protector solar es en primer lugar fundamental, pero no el único.

La prevención es la clave

La mejor protección contra los rayos ultravioletas es limitar la exposición directa, en particular durante las horas consideradas como de mayor intensidad, entre las 10 horas de la mañana y las 16 horas de la tarde. Pero es evidente que este período suele ser, además, la hora en la que los niños probablemente deseen salir a jugar al aire libre en un hermoso día de verano. Y es posible que tampoco desees desalentarlos a jugar al aire libre. Por tanto, solo es necesario estar bien preparado/a.

Es conveniente aplicar protector solar en cualquier parte de la piel que esté -o vaya a estar- expuesta al sol. Y también es fundamental que el niño utilice ropa protectora contra el sol. Aunque pueda parecer complicado, es muy fácil: solo tienes que buscar ropa con un factor de protección ultravioleta (UPF) de al menos 30, lo cual será suficiente para bloquear los rayos más dañinos.

También es útil que el pequeño lleve una gorra de ala ancha y gafas de sol debidamente homologadas (sobre todo para evitar riesgos innecesarios).

Buscar la sombra a menudo es también de mucha utilidad, especialmente en las horas más peligrosas del día. Así, si vas a la playa en compañía de tus hijos, lo ideal es llevar sombrilla, y además, tener mucho cuidado con el agua y con la arena (o incluso con la nieve, si fuera el caso), puesto que son conocidos por reflejar los rayos ultravioleta, aumentando el riesgo de quemaduras solares.

Aún cuando el cielo esté nublado y no exista el más mínimo rayo de sol a la vista, la protección en días así es también imprescindible, dado que los rayos UV pueden penetrar en las nubes y quemar la piel igualmente.

El uso del protector solar

Encontrar un buen protector solar puede ser enormemente difícil, sobre todo si tenemos en cuenta que al acudir a la farmacia será sencillo encontrarnos en las estanterías con una amplísima diversidad de cremas, aerosoles, lociones… que actúan bloqueando el sol, en mayor o menor medida. Pero escoger uno adecuado no tiene por qué ser complicado. A continuación te exponemos algunas pautas que te serán de mucha ayuda:

  • Amplio espectro. Es de vital importancia buscar un protector solar de amplio espectro, capaz de proteger contra la luz UVA y UVB, dado que ambos tipos de rayos ultravioleta pueden provocar cáncer de piel.
  • El factor de protección. Hay que tener cierto cuidado a la hora de escoger un protector solar con un factor de protección solar o SPF de 50 o más, puesto que podemos correr el riesgo de que nos ofrezca una falsa sensación de seguridad, y nos olvidemos de volver a ponerlo en los momentos oportunos. En realidad, la diferencia entre un SPF 30 y un SPF 100 es minúscula, por que lo más recomendable es escoger un protector solar de al menos SPF 30 o más, y nunca olvidarse de renovarlo cuando sea preciso.
  • Elígelo bien. Se deben evitar los protectores solares a base de químicos, y sustituirlos por aquellos que contengan dióxido de titanio y/o óxido de zinc, puesto que son más hipoalergénicos y, además, no tienden a picar en los ojos. También deben evitarse los protectores solares con vitamina A (conocida también como retinol), colorantes, fragancias, parabenos y otros conservantes poco saludables -o irritantes- para las pieles más jóvenes.
  • Cuándo aplicarlo. Aplica el protector solar de forma generosa sobre cualquier piel expuesta entre 15 a 30 minutos antes de salir. Y no se debe escatimar en absoluto: es recomendable aplicarlo generosamente por todas partes, no olvidándonos especialmente de la parte superior de los pies, las orejas, el cuero cabelludo y la parte posterior del cuello.
  • Vuelve a aplicarlo de nuevo. La renovación del protector solar es imprescindible, dado que de nada sirve aplicarlo en un primer momento antes de salir de casa, y no volverlo a poner cada cierto tiempo. Por tanto, la clave está en volverlo a aplicar con frecuencia, al menos cada dos horas (o incluso antes si el niño ha estado sudando o nadando en el agua). 

Y, sobre todo, no te fíes de los protectores solares resistentes al agua. Todos deben volver a aplicarse nuevamente con frecuencia cada 40 a 80 minutos, cuando el niño está en el agua. Solo deberás seguir las instrucciones que encontrarás en la etiqueta del producto.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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