Niños

Verdades y mentiras sobre la exposición solar en la infancia

Durante muchos años se ha hablado de que tomar el sol no es sano porque produce daños irreparables en la piel. Esta vez hemos hablado con la doctora Elena de las Heras Alonso, dermatóloga en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid para destapar los mitos y verdades de los efectos del sol en la piel.

Aproximadamente, el 80% de la exposición solar a la que estaremos expuestos durante nuestra vida se da en los primeros 20 años. “Por eso, es en la infancia cuando más debemos cuidarnos porque, de no hacerlo, incluso podríamos llegar a desarrollar un cáncer de piel”, de esta forma explica la importancia de la fotoprotección la doctora Elena de las Heras Alonso, dermatóloga en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, experta en melanomas de la piel y miembro de las Sociedades de Dermatología de España, Alemania, Europa y de la Sociedad Internacional de Dermatoscopia.


Nadie mejor que ella para resolver nuestras dudas sobre qué medidas tomar para protegernos. Estas son sus respuestas.

El sol es dañino. FALSO (con matices)

El sol es beneficioso para su salud, pero no hay que confundir exposición con sobreexposición. Según la dermatóloga, hay que evitar la exposición de forma prolongada siempre, sobre todo en caso de embarazo o niños pequeños. Aunque el sol es una fuente de energía irreemplazable, la exposición excesiva es un factor desencadenante de lesiones como la quemadura solar, la pigmentación, las cataratas, el fotoenvejecimiento y el cáncer. Además, según datos de la empresa en tecnología óptica Zeiss, el sol también afecta a los ojos de nuestros hijos. Los niños son especialmente vulnerables a los efectos dañinos de la radiación UV debido a la cantidad de tiempo que pasan al aire libre y a la naturaleza inmadura de su cristalino, el cual transmite hasta 7,5 veces más radiación UV cuando son menores de 10 años.

Los bebés no pueden estar al sol. VERDADERO

Los bebés menores de seis meses no deben exponerse nunca al sol, ya que se queman y deshidratan con facilidad. Tras este tiempo podrían ponerse al sol, siempre con crema solar y siguiendo unas recomendaciones básicas. Independientemente de esto, los pequeños de hasta tres años no deberían estar ante el sol en horas de máxima incidencia ni durante largos periodos de tiempo. Deben estar siempre protegidos bajo una sombrilla y con ropa fresca.

Los solares para niños son específicos. VERDADERO

Son diferentes a los de los adultos, ya que su piel es distinta: la producción de melanina es menor, tienen una capa córnea más fina y un sistema inmune menos desarrollado.

Entre sus peculiaridades:

  • No contienen alcohol, o el porcentaje es muy bajo, para evitar la sequedad de la piel.
  • En general, son más resistentes al agua.
  • Tienen mayor porcentaje de filtros físicos, mientras que los solares de los adultos utilizan mayor proporción de filtros orgánicos, disminuyendo el efecto blanquecino.
  • Sin conservantes, ni perfumes, para disminuir el riesgo de reacciones alérgicas, algo que podría suceder si el niño usa uno de sus padres.
  • Pueden contener dos clases de filtros:
  • Físicos. La crema actúa como una barrera que no deja pasar el sol. Deja la piel blanca y puede usarse desde los cero meses.
  • Químicos. Protege, pero deja que el sol penetre. A partir de los 6 meses.

Los solares para niños deben utilizarse hasta que la piel esté completamente desarrollada, algo que ocurre con el cambio hormonal, entre los 12 y 18 años.

Un único fotoprotector es válido para todo el cuerpo

Aunque desde el punto de vista cosmético es aconsejable utilizar uno específico para la cara y otro para el cuerpo. El del rostro es preferible utilizarlo en forma de crema-gel o gel.

Para el cuerpo lo más práctico es una leche o spray adaptado a toda la familia. Por ejemplo, si viajamos con niños podemos nosotros utilizar el pediátrico: son muy resistentes al agua y esto nos beneficia.

Los sprays son muy cómodos. Los transparentes se pulverizan sin necesidad de extender. El problema es que pueden contener pequeñas cantidades de alcohol y al ser transparentes no se visualiza directamente dónde se ha aplicado.

El protector solar es indispensable solo en verano

Es fundamental que grandes y pequeños lo usen siempre, incluso en invierno y días nublados. Así se evitan los efectos de las radiaciones ultravioleta e infrarrojas, presentes todo el año.

Cuando son absorbidos, estos rayos degradan las proteínas de la piel (colágeno y elastina), produciendo una más cuarteada, áspera, con arrugas profundas y mayor flacidez.

Parte de esta radiación es absorbida por la capa de ozono, pero su destrucción está provocando que penetre y llegue a nuestra piel mucha mayor radiación y se dañe más, provocando la aparición de manchas.

De hecho, estar a la sombra no nos protege, ya que seguiremos recibiendo una cantidad considerable de radiación ultravioleta.

¿Y qué pasa con nuestros ojos y los de nuestros pequeños? También debemos protegerlos todo el año. “Una de las formas más simples y eficaces de prevenir o retrasar el inicio o la progresión de varias enfermedades oculares es el uso de gafas, tanto solares como de visión, con una lente de protección UV hasta 400 nm, comenzando en la infancia”, explica Laura Rocha, Global Product Manager de Zeiss Vision.

Nos protegen de la radiación solar ultravioleta. VERDADERO

Los fotoprotectores nos protegen de la radiación UVA y UVB y, probablemente, de la radiación infrarroja. Adquiere siempre fotoprotectores que cubran UVA y UVB:

  • La radiación UVA es aquella que alcanza totalmente la superficie terrestre y broncea de inmediato, aunque con un resultado poco duradero. Penetra hasta las capas más profundas de la dermis, donde generan radicales libres que causan diversos riesgos para la piel, como el fotoenvejecimiento precoz, la reducción de la efectividad del sistema inmunitario o el cáncer.
  • La radiación UVB, atenuada parcialmente por la capa de ozono, es indispensable para la síntesis de la vitamina D y facilita la formación de la melanina que prolonga el bronceado. Pero una sobreexposición a ella conlleva algunos riesgos como la quemadura solar, inflamación, daños oculares, oscurecimiento y engrosamiento de la capa exterior de la piel e incluso, puede llegar a causar un melanoma y otros tipos de cáncer.

Por eso, aunque los fotoprotectores solares se fabrican según directrices de seguridad internacionales, no todos incluyen filtros que protegen de igual forma contra este tipo de radiaciones, ni son igual de eficaces.

Cualquier protector solar sirve. FALSO

Para que un protector solar sea eficaz debe reunir una serie de requisitos:

  • Seguridad, ni tóxico ni que dé alergias en la delicada piel de nuestros pequeños.
  • Estabilidad frente a factores externos, como la luz y el calor (termolabilidad).
  • Efectividad. Tener un coeficiente de absorción activo. Con filtro UVB (para proteger la piel de quemaduras, daños directos al ADN celular y disminuir el riesgo de contraer melanomas). Y con filtro UVA (frente a daños a largo plazo relacionados con el sol y fotoenvejecimiento).
  • Comodidad, que se absorba rápidamente, no manche la piel y que sea fácil de aplicar.
  • Resistente al agua. La máxima calificación en Europa es “muy resistente”, que se traduce en 80 minutos de protección.

Se puede reutilizar de un verano para otro. FALSO

Una vez abierto, los fabricantes recomiendan usarlo antes de los 12 meses e incluso desecharlo tras la temporada de baños al aire libre, porque el calor degrada sus ingredientes y hace que pierda su efectividad.

Las pieles morenas no necesitan filtro solar alto. FALSO

El factor de protección mínimo no depende del color de pelo, ojos ni , necesariamente , del tipo de piel. “En principio el factor de protección mínimo que se recomienda es el 30, fotoprotección frente a UVB, y aplicar un filtro que también proteja frente a UVA”, explica Ángeles Flórez, coordinadora de la Campaña Euromelanoma de la Fundación Piel Sana de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Además, el tiempo para volver a reponer la crema solar no depende del factor de protección, sino de otras circunstancias como los baños, la ropa o fricción, que puede eliminar antes parte de la fotoprotección, o el efecto espejo de la arena, la nieve o el agua . También de otros factores como la localización geográfica, la hora de exposición, la actividad física y la sudoración. Por eso, ante la duda, se recomiendan los filtros solares altos, +50, los más eficaces.

Sin crema protectora me bronceo antes. FALSO

Podemos ponernos morenos usando crema protectora. Nuestra capacidad de broncearnos depende de cómo asimile nuestra piel la radiación solar y no del factor de protección.

Su clasificación oscila entre 1 y 6 según la escala Fitzpatrick, una clasificación numérica desarrollada en 1975 por Thomas B. Fitzpatrick, que se utiliza hoy en día como herramienta para diferenciar los fototipos. Cuanto mayor es ese valor numérico, más cantidad de melanina genera la piel. El bronceado indica daño solar.

Los fototipos I y II, que corresponden a las pieles blancas y pelirrojos, son los más sensibles, es decir, los que tienen más riesgo de quemaduras incluso con exposiciones cortas. Por lo tanto, deben protegerse con filtros más altos.

Con este tipo de piel es más difícil ponerse moreno. Pero incluso los que se broncean con facilidad deben recordar que tienen seguir usando la crema protectora, ya que el sol les sigue perjudicando.

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