Ser Padres

Los celos entre hermanos no son un problema

Los celos entre hermanos son absolutamente normales, pero muchos padres se preocupan y no saben qué hacer.

Seguro que lo has visto muchas veces incluso lo has tenido en cuenta tú también, ante la llegada de un hermano se suele preguntar, ¿qué tal lleva los celos? O cuando te acercas a dar la enhorabuena a una pareja porque acaban de tener su segundo hijo, hay miradas de complicidad para cuidar cómo se puede sentir el hijo que ha sido destronado.
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Los celos entre hermanosFoto: Istock

Es posible que pueda tener un comportamiento regresivo, comportarse como si fuera más pequeño, llamar más la atención o mostrarse más triste o rabioso. Por eso es bueno que los adultos seamos conscientes de que la llegada de un miembro nuevo a la familia, aunque nos llene de felicidad a unos y sea un motivo de celebración, los hermanos mayores quizás no lo vivan igual porque  tienen que encajar su nuevo rol y aquí es donde quiero detenerme y lanzar la primera reflexión. El problema no siempre son los celos sino creer que éstos son los causantes de los comportamientos que han surgido y pensando que son pasajeros no educar las competencias emocionales que realmente necesita.
Quizás hay que empezar por definir el concepto de competencia emocional. Para esto tenemos que tener en cuenta a un autor de referencia y que consideramos el “padre” de la Educación Emocional,  Rafael Bisquerra, que explica este concepto como “el conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes necesarias para tomar conciencia, comprender, expresar y regular de forma apropiada los fenómenos emocionales”.
Es decir, que un niño o niña que recibe desde pequeño estas competencias, tendrá mejor adaptación a los contextos sociales y mejor afrontamiento  a los retos de la vida, y tener un hermano es uno de los primeros desafíos de la vida donde lo importante no es tanto evitar que tenga celos sino precisamente que se pueda enfrentar a ellos con el acompañamiento de sus padres para desarrollar las competencias emocionales que necesitará para vivir ese y otros momentos similares.
Por lo tanto, en lugar de preguntarnos ¿Cómo hacer para que mi hijo no tenga celos? O tener un cuidado excesivo ante la llegada de un hermano, habría que preguntarse ¿Cómo hago para aprovechar esta nueva situación para que mi hijo mayor encaje bien las emociones que le va a tocar experimentar?
Esto también es un reto para los padres, porque si tenemos que aprovechar los cambios de la vida o las situaciones cotidianas para mejorar las competencias emocionales, tenemos que asegurarnos de que nosotros también contamos con ellas o por lo menos que somos conscientes de la importancia de desarrollarlas, lo cierto es que padres e hijos nos estamos construyendo a la vez.
Algunos consejos que se suelen dar con la llegada de un hermano son muy interesantes pero también es cierto que están enfocados a que el hermano mayor no lo pase tan mal, cuando quizás lo adaptativo es aceptar que sentirse así es lo saludable. Por ejemplo, una vez a la semana aconsejan hacer una actividad madre e hijo mayor solos.
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Hermanos y celosFoto: Istock

¿Qué pasa con este tipo de recomendaciones? Que muchas veces creemos que si pasamos tiempo de calidad con ellos, saciaremos de alguna manera su carencia afectiva y quizás se refleje en un mejor comportamiento, pero cuando llega la noche y tiene una rabieta propia de la edad, nuestra frustración aumenta porque seguimos pensando que ese comportamiento es producido por los celos.
Precisamente aquí es donde tu competencia emocional se tiene que manifestar, necesitas regular tu enfado, ser consciente de tu desconcierto y agotamiento, transmitir las pautas con paciencia y asertividad y hacer un acompañamiento emocional adaptado a su edad, temperamento, características, etc. Como ves, el problema ya no es “que tiene celos” sino que educar requiere de mucha energía y vitalidad que en estos momentos no tenemos.
Que un niño tenga celos no es ni malo ni negativo sino adaptativo, es necesario que a través de los celos nos exprese que echa de menos estar con su madre, pasar tiempo con su padre, jugar sin que nadie le interrumpa, no tener que esperar a ser atendido, ser el primero en tener la atención de sus abuelos, etc.
Todo esto tiene que ver con emociones desagradables que no conviene eliminar evitando que no se sienta mal, sino precisamente aceptar que sentirse mal es lo que más le va a ayudar para asumir su nuevo rol. Nosotros mientras tanto aprenderemos a escucharle, a estar presentes ante sus rabietas, gestionar nuestro enfado para marcarle límites con amor y firmeza y lo más importante, vivir con naturalidad la ampliación de la familia con alegría, miedo, felicidad y también incertidumbre; todas las emociones son legítimas.

Pedagoga. En 2010 fundó Padres Formados, desde donde imparte cursos de  formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México).

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