Ser Padres

Escritorios infantiles para motivarles a estudiar

El diseño de estos se ha democratizado tanto que hasta elegir un escritorio puede ser una forma de incentivar a su destinatario. Recopilamos algunas ideas con las que hacer de su habitación un rincón apetecible para llevar a cabo las tareas extra del colegio.

No hace tanto tiempo, un escritorio para una habitación era eso, un escritorio para una habitación infantil. Se llamaba al carpintero o al vendedor de la tienda de muebles del barrio, se medía y se hacía a medida. Y duran tantos años que siguen en pie. Son los hijos de los que estudiaron primero en ellos los que los utilizan cuando se quedan en casa de sus abuelos. Pero el diseño se ha democratizado tanto que hasta elegir un escritorio puede ser una forma de motivar a su destinatario.
Hay dos opciones, mantener la calidad del mueble junto al diseño, lo cual conlleva lógicamente una inversión importante, o buscar un equilibrio rebajando quizá la calidad del material pero dado mayor importancia al estilo. Proliferan los diseños en este sentido.
Junto a la elección del rango económico de la compra, hay otros dos factores claves para elegir escritorio infantil: la distribución del espacio de la habitación y el gusto del niño que lo vaya a utilizar.
En el primer punto poco puede decir el menor, por lo que es una decisión de los padres en función de las necesidades del espacio: los hay abatibles, evolutivos, de un cuerpo, para dos puestos, sencillos, con cajoneras o incluso baldas superiores. En la selección que incluimos a continuación de este texto hemos tratado de incluir distintas opciones para que sirvan de inspiración a quien esté buscando escritorio.
Sobre la segunda cuestión, el niño tiene mucho que decir. O debería tenerlo, al menos. Al y al cabo, el escritorio va a ser para él, así que una vez hecha la selección inicial en función de las variables que al crío se le escapan de su conocimiento, es recomendable pedirle opinión. Incluso cuando tengáis tan claro su gusto que sabéis con cuál se va a quedar. A él o ella le hará a buen seguro muchísima emoción poder elegir su favorito. 
Su elección dependerá de factores como el color, un detalle que les impacta mucho cuando son pequeños, o de que tenga algún detalle estético que les guste especialmente. Pero sea cual sea el motivo que les lleve a elegir entre uno u otro, lo importante es que se sienta parte del proceso porque esa es la forma más efectiva para que le luego, ya instalado en su habitación, esté motivado para darle uso y sea responsable con su cuidado.
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