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Cómo conseguir que el perro y el niño se lleven bien

Cuando la llegada del bebé a casa ocurre justo en el momento en el que ya se encontraba un perro en casa, suele ser común que sea necesario llevar a cabo una adaptación óptima para conseguir que el perro acepte al pequeño sin problemas. Pero, ¿qué hacer cuando el perro llega más tarde?

Especialmente en aquellos momentos en los que el perro ha aprendido a convivir y comportarse con los más pequeños de la casa, no hay duda que los perros y los niños pueden acabar convirtiéndose en una maravillosa, única y gran combinación.
Eso sí, mientras que algunos perros todavía pueden necesitar cierto entrenamiento y socialización, otros aman a los niños y parecen, incluso, saber de forma natural cómo deben actuar con ellos, especialmente cuando estos son todavía muy pequeños.
No obstante, independientemente de cómo sea el perro, es imprescindible conocer cuáles son sus límites.
Esto es debido a que no todos los perros tenderán a llevarse bien con los niños. Es más, podría ocurrir que algún perro pueda incluso tenerles miedo. Por suerte, es posible conseguir que el perro y el niño se lleven bien, siguiendo para ello una serie de pautas básicas muy sencillas.

Empezando por el principio: presentando el nuevo bebé al perro

Cuando llegue el momento del parto, o incluso justo después de que el bebé ya haya nacido y tanto el recién nacido como la mamá se encuentran recuperándose en el hospital, el papá puede llevar a casa una de las primeras mantas, bodies o pañales del bebé, para que el perro se acostumbre al olor del pequeño. Así, para cuando el recién nacido llegue a casa, el cánido reconocerá y aceptará el extraño y nuevo olor.
Luego, al llegar a casa, es tremendamente probable que el perro se encuentre encantado de reunirse con la mamá, sobre todo después de que haya estado fuera de casa durante algunos días.
Antes de entrar a casa, es aconsejable que sea el padre quien tenga en brazos al bebé. De esta forma, la mamá puede saludar primero al perro, el cual posiblemente la saludará con muchísimo entusiasmo.
Luego, una vez se haya relajado y calmado, la mamá debe sentarse con el bebé en brazos, y dejar que el perro lo olfatee con la finalidad de familiarizarse con su olor.
Seguidamente, es recomendable que las primeras veces que la mamá le dé el biberón al bebé, o lo amamante, el papá le dé un puñado de golosinas pequeñas a la mascota. Así, si los perros sienten que la lactancia es un momento íntimo, y aprender que son recompensados por permanecer tranquilos, asociarán la alimentación con momentos positivos.

Cómo ayudar a que el perro y el bebé se lleven bien

Es normal que, en un principio, el perro no comprenda totalmente por qué la vida hogareña que conocía ha cambiado de repente, y continúa cambiando cada día, especialmente a consecuencia de toda la estimulación adicional existente, lo que puede originar algunos comportamientos poco adecuados.
En lugar de regañarlo continuamente, todo el tiempo, los expertos recomiendan redirigir su comportamiento hacia algo que podría hacerle feliz, como por ejemplo que posee un juguete que puede volver a masticar de nuevo.
Foto: Istock

Cómo ayudar a que el perro y el bebé se lleven bienFoto: Istock

También se recomienda involucrar e incluir al perro en muchas de las actividades relacionadas con el bebé. Por ejemplo, podemos dejar que se siente cerca cuando nos encontramos cambiando el pañal al bebé, y hablar con los dos al bebé (efectivamente, tanto con el perro como con nuestro hijo).
De esta manera, poco a poco y con el paso de las semanas, el bebé pasará de ser un extraño a su compañero de juegos favorito y amigo de toda la vida.

¿Y en el caso de los niños pequeños?

A medida que el bebé crece es bastante probable que, cuando llega a la edad del primer o segundo año, el perro ya haya “aceptado” la presencia del pequeño en casa. Por tanto, es tremendamente común que a esta edad el niño y el perro se lleven perfectamente bien.
Sin embargo, puede no ocurrir lo mismo cuando el perro llega a casa en el momento en el que el niño es todavía pequeño. En estos casos, siempre es aconsejable enseñar al niño cómo deberían tocar y acariciar al can correctamente, especialmente durante los primeros días.
Esto es debido a que incluso los niños mayores pueden acercarse por error al perro con la intención de darle un gran abrazo o acariciarle la cabeza, lo que podría interpretar como una amenaza potencial y atacarlo.
Por tanto, es útil enseñar al niño que el perro prefiere que le toquen debajo de la barbilla o en el costado del hocico. Además, también es aconsejable indicarse que siempre debe evitar tocarlo cuando esté durmiendo, o acercarse a él sigilosamente.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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