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Escoliosis en niños: causas y tratamiento

Te contamos en qué consiste, cuáles son los tres tipos de esta enfermedad que existen en la población infantil y cuáles son las opciones que tienen los médicos para combatirla.

La escoliosis es una patología que afecta a la columna vertebral, que puede dar muchísimos problemas a lo largo de la vida y que puede aparecer desde la infancia, por lo que conviene estar al tanto de lo que es; al menos, tener una ligera idea de en qué consiste, qué la causa y cómo se trata.
Para entender bien en qué consiste la escoliosis, el Lucile Packard Children's Hospital Stanford explica que “una espalda sana vista desde atrás se ve recta” y, en cambio, “una columna vertebral afectada por escoliosis muestra evidencia de una curvatura lateral, o de lado a lado, y la columna vertebral luce como una "S" o "C" y presenta una rotación de los huesos de la espalda (vértebras)”. Para que sea escoliosis, esta debe ser mayor a 10 grados.
 
El resultado a simple vista, añade, es que “da la apariencia de que la persona está inclinada hacia un lado”. Además, afirman desde la Asociación Española de Pediatría (AEP), “Provoca la aparición de una prominencia o giba que se nota más cuando el paciente se inclina hacia delante”.
La escoliosis puede presentarse tanto en el lado izquierdo como en el derecho de la columna vertebral e incluso es compatible que se dé en secciones de ambos lados. No en vano, puede afectar a la región torácica o parte media de la columna y también a la parte lumbar, su zona baja. “La presentación más habitual es la localización torácica con la giba localizada en el lado derecho”, aseguran desde la AEP.

¿A qué se debe?

Hay tres tipos de escoliosis que se pueden presentar en los niños: congénita, neuromuscular e idiopática. Así las describen los organismos médicos especializados como es el caso de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (American Academy of Orthopaedic Surgeons) y la Sociedad para el Estudio de la Escoliosis (Scoliosis Research Society.
La congénita aparece ya desde el desarrollo fetal y está relacionada con problemas como la deformación de alguna vértebra, ausencia de vértebras o falta de separación entre ellas. La neuromuscular se asocia con muchas afecciones neurológicas: parálisis cerebral, espina bífida o distrofia muscular, entre otras. Y la idiopática, que tal y como explican los dos organismos especializados mencionados, es una patología de la que se desconoce el origen.
  • Infantil (Este tipo de escoliosis aparece desde el nacimiento hasta los tres años de edad. La curva de las vértebras se presenta típicamente hacia la izquierda y se ve más comúnmente en niños. Generalmente la curva desaparece a medida que el niño crece).
  • Juvenil (La escoliosis juvenil aparece en niños entre los 3 y 10 años de edad).
  • Adolescente (Este tipo de escoliosis aparece en niños entre los 10 y 18 años de edad. Es el más común y se ve más comúnmente en niñas).
Lo que sí se conoce de esta última es a qué edad aparece habitualmente. En este sentido, la AEP diferencia dos grandes grupos: menores de 10 años, en cuyo caso sufren escoliosis de inicio precoz, y mayores de 10 años, que sufren escoliosis idiopática el adolescente. Esta es la más habitual y se da sobre todo en las niñas.
Hay organismos médicos y expertos que hablan de un tercer grupo: aquellos menores en los que aparece desde el nacimiento a los tres años. En este caso, “La curva de las vértebras se presenta típicamente hacia la izquierda y se ve más comúnmente en niños; generalmente la curva desaparece a medida que el niño crece”, apuntan desde la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (American Academy of Orthopaedic Surgeons) y la Sociedad para el Estudio de la Escoliosis (Scoliosis Research Society.

¿Cómo se trata?

Dado que no produce dolor ni síntomas claros de entrada, se suele diagnosticar la escoliosis idiopática en niños y niñas en revisiones médicas o porque los padres detectan señales como una altura desigual en la zona de los hombros de sus hijos, asimetrías en escápulas y cintura o prominencia de las costillas de un lado, por ejemplo.
El médico, además de una serie de pruebas y exploraciones que le ayudarán a detectar si existe dicha asimetría, realizará el test de Adams, una prueba visual que consiste en “ver al paciente desde detrás mientras se inclina hacia adelante flexionando el tronco, con los pies juntos, las rodillas estiradas y los brazos colgando libres”, apuntan desde la AEP. El objetivo, añade, es observar “una giba en uno de los lados a nivel costal o lumbar”. Una radiografía posterior confirmará la existencia de la curvatura y detallará dónde se ubica y qué forma sigue.
El tratamiento, apuntan las dos fuentes médicas consultadas para la elaboración de esta pieza, viene dado por las características de la curvatura, pero en todos los casos el objetivo es el mismo: evitar grandes deformidades progresivas con la edad.
Grosso modo, son tres los tratamientos para la escoliosis idiopática: el menos invasivo, la observación, cuando la curva es pequeña o los pacientes son maduros en lo que respecta a su estructura ósea y vertebral, y dos tratamientos que sí son activos. Por un lado, el tratamiento ortopédico del corsé, que pretende “frenar o enlentecer la progresión de la deformidad, pero no la corrige”, apuntan desde la AEP. Y por otro lado, la cirugía, que se reserva para curvas mayores de 45-50 grados y solo en pacientes que ya no van a crecer más. El corsé, por lo tanto, es el tratamiento más habitual en niños y adolescentes porque “está indicado para pacientes que están en fase de crecimiento”, exponen desde la AEP, que incide en que, tal y como propone la evidencia científica, se debe usar “un mínimo de 18 horas al día bien ajustado”.
Además, la actividad física controlada es recomendable y de hecho el médico suele incluirla como parte del tratamiento para combatir la escoliosis porque los músculos tonificados protegen mejor la columna. Basta con retirar el corsé durante la práctica deportiva. “Cualquier deporte vale, ya que no existen ejercicios, ni deportes o actividades que mejoren o empeoren la escoliosis”, concluyen desde la AEP.

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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