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COVID persistente en niños: los investigadores acuerdan una definición

La actual falsa de consenso en relación a la definición de COVID persistente en niños y adolescentes ha dado lugar a amplias variaciones en la prevalencia de casos estimados o notificados por los médicos.

Aunque, en función de las estadísticas y los distintos estudios científicos publicados hasta el momento, sabemos que la COVID-19 suele cursar leve en los niños, hay que recordar que esto no significa que el riesgo sea cero. Y uno de esos riesgos es lo que los médicos denominan como COVID persistente, también conocida médicamente como COVID prolongada o Long COVID.
A finales de diciembre del pasado año supimos que un grupo de expertos internacionales, liderado por el médico epidemiólogo del Servicio de Neumología del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid, Joan Soriano, han consensuado la que se ha convertido oficialmente en la primera definición de COVID persistente.
De forma que esta condición ya tendría una definición oficial: “Es la condición que ocurre en individuos con antecedentes de infección probable o confirmada por SARS-CoV-2, generalmente 3 meses después del inicio, con síntomas que duran al menos 2 meses y no pueden explicarse con un diagnóstico alternativo”.
Una definición que, como vemos, no incluye el listado de secuelas causadas por el SARS-CoV-2, sobre todo porque ya se han registrado más de 200 síntomas distintos. Aunque los más comunes suelen ser dificultad para respirar, disfunción cognitiva y fatiga, entre muchos otros.
Sobre su incidencia, hay que tener en cuenta que algunos estudios han estimado que entre el 10 y el 20 por ciento de los hospitalizados por COVID-19 continuaron con secuelas que les duraron meses, o que aún las tienen.
Pero, en el caso de niños y adolescentes, es cierto que la actual falta de consenso en torno a su definición en niños y adolescentes ha dado lugar a amplias variaciones en la prevalencia de los casos notificados o estimados. Para encontrar solución, los expertos se han unido con la finalidad de establecer una definición precisa y clara.

¿Qué es la COVID persistente?

Como hemos visto, este término describe la enfermedad en personas que, varias semanas o incluso meses después de haber pasado la infección, aún presentan síntomas como fatiga intensa, dolores de cabeza, dificultad para respirar, confusión mental o la pérdida del gusto o del olfato.
Sin embargo, en la actualidad se sabe poco sobre esta condición en niños y adolescentes, salvo que puede ser tan debilitante como en los adultos. Lo que no ha impedido que surgieran una amplia variedad de definiciones.
Foto: Istock

COVID prolongado en niñosFoto: Istock

Por suerte, los investigadores a partir de ahora ya pueden ponerse de acuerdo, puesto que un grupo internacional de expertos acaba de adoptar oficialmente una definición, quienes trabajaron con niños de 11 a 17 años afectados por COVID persistente para, finalmente, ponerse de acuerdo sobre este tema.

Síntomas que duran al menos 12 semanas después de una infección confirmada

Después de que los expertos llevaran a cabo una revisión cuidadosa de 49 declaraciones de síntomas, cada una de las cuales se clasificó del 1 al 9, en función de su importancia percibida, fueron posteriormente revisadas por el panel de jóvenes participantes, afectados por la COVID prolongada.
Sabemos que la COVID prolongada en niños es una condición en la que un niño, o un adolescente, presenta síntomas que continúan o se desarrollan luego de un diagnóstico de COVID-19, teniendo un impacto en su bienestar físico, mental o social, interfiriendo con ciertos aspectos de su vida diaria (como podría ser el caso de la escuela, el trabajo, el hogar o las amistades), y que tienden a persistir durante un mínimo de 12 semanas, incluso si los síntomas han disminuido o aumentado durante este mismo período de tiempo.
La definición propuesta ha sido publicada en Archives of Disease in Childhood, y dice así: “La condición post-COVID-19 ocurre en jóvenes con antecedentes de infección confirmada por SARS CoV-2, con al menos un síntoma físico persistente por una duración mínima de 12 semanas después de las pruebas iniciales que no pueden explicarse con un diagnóstico alternativo. Los síntomas tienen un impacto en el funcionamiento diario, pueden continuar o desarrollarse después de la infección por COVID-19 y pueden fluctuar o recaer con el tiempo”.
No obstante, como señalan los expertos, disponer de una definición formal está más destinado a guiar la investigación en torno a la COVID persistente, que al propio diagnóstico de la enfermedad.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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