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¿Se debe decir al niño que tuvo un gemelo que no sobrevivió al embarazo?

En algunos embarazos gemelares, puede ocurrir que uno de los dos embriones deja de desarrollarse antes del nacimiento, o no sobrevive. Durante toda su vida, el gemelo que sobrevive puede sufrir esta pérdida prematura.

Se trata de un tema que, a menudo, aún no se discute en los diferentes libros de texto médicos o en los consultorios de los profesionales y terapeutas. No obstante, la pérdida de un gemelo en el útero materno corresponde a una realidad relativamente frecuente.
De hecho, se estima que uno de cada 10 embriones tiene un gemelo que simplemente no sobrevive o desaparece durante el embarazo. Pero gracias a las ecografías que se llevan a cabo a lo largo del primer mes de embarazo, la pérdida de un gemelo es ahora más fácil que detectar que antes. A pesar de ello, a menudo continúa siendo difícil de abordar.
Por ejemplo, es normal que algunas mujeres se sientan incómodas con la idea de la muerte, y no necesariamente ven el sentido de hablar de eso con su hijo.
En lo que respecta a los ginecólogos, la palabra tampoco es siempre libre. Algunos profesionales médicos se niegan a decirle a una mujer embarazada que uno de los dos embriones no ha sobrevivido para no preocuparla, o para evitar que se sienta culpable por no haber conseguido tener dos hijos.
Esto último puede ocurrir, por ejemplo, cuando la ecografía muestra la pérdida de uno de los dos embriones, pero el embarazo era todavía tan temprano que la futura mamá no sabía que, en realidad, estaba esperando gemelos.
Salvo las ecografías, es casi imposible estar seguro de la pérdida de uno de los dos gemelos. Aún cuando el sangrado durante el embarazo puede ser una señal, las causas de las hemorragias pueden ser múltiples.
Foto: Istock

Cuando se pierde un gemelo en el embarazoFoto: Istock

En los gemelos que sobreviven, sin embargo, pueden surgir algunos signos comunes, que en muchos casos parecen reveladores. Por ejemplo, a menudo se observan trastornos de la visión (miopía) y auditivos, malformaciones vertebrales (como la escoliosis) y problemas dermatológicos.
Pero el niño que sobrevive también puede sufrir lo que se conoce como el síndrome del gemelo perdido, también conocido médicamente como síndrome del gemelo evanescente. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿debemos decirle al niño que tuvo un gemelo que no pudo sobrevivir al embarazo?

Sentimientos de soledad, culpa, ansiedad y miedo a la muerte

En muchas ocasiones, es común que el gemelo que ha sobrevivido sienta sentimientos de nostalgia, culpa, vacío y soledad, sin saber por qué. También puede tener un miedo omnipresente a la muerte, problemas relacionales en la vida amorosa y dificultades para ocupar su lugar en el mundo profesional.
El malestar, además, puede ser significativo, llegando a afectar a todos los ámbitos de su vida. Se trata, como vemos, de un trauma temprano, que deja huellas, y que se reactiva en el momento de la separación o la pérdida de un ser querido.
Por lo tanto, la pérdida de un gemelo puede ocasionar sensaciones y síntomas en el gemelo que sobrevive. Pero, ¿cómo podemos reducir estos síntomas? ¿Es recomendable decirle a nuestro hijo/a que tuvo un gemelo que no sobrevivió?
Como señalan los expertos, lo más importante es la comunicación. En estos casos, es habitual que el niño se encuentre en un fenómeno de búsqueda emocional, especialmente cuando la familia no habla de la desaparición del gemelo. Por lo que es adecuado comunicárselo cuando el niño es mayor como para poder entenderlo.
Esto le ayudará a entender su sentimiento de carencia. Y le ayudará a seguir adelante. Por el contrario, tampoco se debe hablar demasiado de ello, especialmente porque debemos evitar que el niño sienta un sentimiento de culpa.
Para los padres, es cierto, el dueño del niño perdido puede ser aún más largo. Por lo que no deben dudar en obtener ayuda de un especialista, y en acudir a su consulta siempre que lo necesiten.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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