Acné juvenil

Acné en la adolescencia: ¿qué hacer?

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Justo en la adolescencia, el periodo en el que más les preocupa su imagen, hacen su aparición los granos en la cara y el acné. ¿Qué podemos hacer para ayudarles?

granos

Parece una maldición (o así lo ven ellos). Precisamente en la adolescencia, la época en que tanto les importa su imagen física (que si el corte de pelo, la ropa, el calzado...), hace aparición el odioso acné. Y, ¿por qué será?, justo hace alarde también cuando menos gracia les hace (una fiesta, el fin de semana, una ansiada cita...): allí están los granos, dispuestos a aguarles la función.

Una cuestión muy hormonal

El acné puede aparecer en cualquier zona del cuerpo, pero es más frecuente en la cara (frente, aletas de la nariz y, sobre todo, barbilla), en la espalda y en el pecho.

¿Por qué surge? Cuando niñas y niños se transforman en adultos, se produce un aumento de las hormonas sexuales. Y los andrógenos (hormonas masculinas presentes en ambos sexos) son responsables del acné, porque bajo su influencia, las glándulas sebáceas se vuelven hiperactivas y producen un exceso de sebo. Veamos cómo influye este proceso en el acné.

La piel es el órgano más grande del cuerpo. Casi toda ella está cubierta de vello (aunque en algunas zonas es casi invisible), y cada pelo aflora a la piel a través de un folículo. Dentro de este conducto hay una glándula sebácea que produce sebo (sustancia oleosa que lubrica la piel) y que, en condiciones normales, sale al exterior a través del poro.

Cuando la producción de sebo se incrementa, el poro puede taponarse. Si se obstruye, pero permanece abierto, la piel se oscurece y surge una espinilla o un punto negro. Pero si el poro se cierra, la piel se abulta y aparece un grano. Si en el poro entran gérmenes, la glándula sebácea se infecta; aparece rojez y un puntito blanco amarillento con pus.

¿Qué otros factores influyen en la aparición del acné? Ciertas medicinas, como esteroides o fármacos contra la epilepsia, pueden provocarlo (incrementan la producción de andrógenos); pero, en general, comienza en la pubertad y desaparece en la segunda década de vida o, como muy tarde, en la tercera. Los varones son más proclives al acné grave. Surge entre los 14 y 15 años y remite hacia los 17 ó 18, bastante antes que en las chicas. La razón es la aparición de la barba: al ser más vigoroso el pelo, rompe el tapón formado por el poro y evita la inflamación de la glándula sebácea.

¿Influyen o no los alimentos?

Hasta hace poco, se consideraba que los alimentos grasos como el chorizo y algunas bebidas estimulantes como los refrescos de cola determinaban la aparición del acné. Al utilizar tratamientos orales, se comprobó que la alimentación tiene poco que ver y que obedece, básicamente, a un proceso hormonal.

La ansiedad y el estrés pueden provocar brotes en algunos casos. En las chicas, pueden aparecer también en determinados momentos del ciclo menstrual a consecuencia del elevado nivel de progesterona después de la ovulación y antes de la regla.

El acné es algo pasajero, aunque a nuestros hijos les parezca el cuento de nunca acabar. No podemos trivializar el asunto (para ellos es importantísimo), pero tampoco hay razón para alarmarles: si no se manipulan los granos, lo normal es que no dejen secuelas. Lo mejor es acompañarles al dermatólogo y animarles a cumplir todas sus recomendaciones. El tratamiento personalizado es la garantía más eficaz para eliminar o al menos mejorar el acné.

 

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