Educación en casa

Acompañar desde el amor y no desde el temor

Ya somos papás. Ahora toca dar un paso muy importante en nuestras vidas: educar al pequeño que tenemos delante. Pero, ¿cómo podemos hacerlo?

¡Enhorabuena mamá! ¡Enhorabuena papá! Eres una persona muy bondadosa y mereces ese reconocimiento.

A lo mejor te sorprende el comienzo de este artículo, pero es que yo lo veo así: La decisión de ser madre o padre es un gran acto de generosidad.

Decisión comprometida

Ser padres es una decisión que conlleva ofrecer a otra persona el gran regalo de la vida, y al mismo tiempo asumir la gran responsabilidad de cuidar, educar y acompañar a esa persona en su camino y proceso hacia la vida adulta.

En una gran mayoría de los casos, se trata de una decisión muy meditada y que no se suele tomar a la ligera. Y es que en el fondo, las personas que decidís tener hijos os dais perfecta cuenta del compromiso que estáis asumiendo, que no es menor.

Visión positiva

Después llega el momento de comprender y además aceptar, que cada niño ha venido al mundo para ser quien es y llevar a cabo su propio proyecto de vida. Y esta parte a menudo resulta más costosa.

La función que tenéis como padres es la de ayudar a otro ser a formarse y a construirse como persona, para que pueda desarrollar su propio plan.

En esto consiste aprender a acompañar desde el amor. Cuando se deja paso al temor es cuando aparece la intromisión y el querer controlarlo todo. Es en definitiva, cuando os ponéis a vivir también sus vidas, además de la vuestra.

El bambú japonés

En mis charlas y cursos suelo explicar el proceso de crecimiento del bambú japonés, como analogía de la función de los padres en la educación y acompañamiento de sus hijos. Creo que aquí también puede servir de inspiración.

Lo primero que tenéis que saber es que el cultivo del bambú japonés no es apto para impacientes. Tras plantar la semilla y durante los primeros seis años, ¡no pasa nada!

Los agricultores se dedican a cuidar de la plantación todo ese tiempo. La riegan y hacen todas las gestiones necesarias para su cuidado, aunque a simple vista aquello, no tenga aspecto de ser nada que se parezca a una plantación.

Pero sorprendentemente, durante el séptimo año en cuestión de seis semanas, el bambú crece llegando a alcanzar ¡más de treinta metros de altura!

¿Qué ha estado pasando durante todo ese tiempo? Pues que el bambú, en su proceso, forma un complejo sistema de raíces que le va a permitir crecer y sostenerse debidamente durante el resto de su vida.

Confianza, compromiso y responsabilidad

¿Veis la similitud? Aunque somos occidentales y no solemos tener instalada de serie la paciencia, el trabajo de ser madre y padre la requiere. Sois como los agricultores de bambú.

Acompañar a tu hijo en su proceso significa ir a su lado en el camino. Ni por detrás empujando, ni por delante tirando de él. Requieren estímulos, pero también límites bien definidos.

Acompañar desde el amor es introducir en sentido bidireccional, la confianza, el compromiso y la responsabilidad en vuestra relación. Esto serían los estímulos.

Acompañar desde el amor es decidir qué sucede cuando alguien rompe la confianza, el compromiso y la aceptación de su responsabilidad. También en sentido bidireccional. Esto serían los límites.

Como con el bambú, para vivir la adolescencia en positivo añade más cuidados y amor y deja menos espacio al temor.

 

Mirari Bolumburu es coach y Terapeuta Emocional de adolescentes y adultos con un espacio coaching 100% virtual en mirarionlinecoach

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