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En la escuela

Adolescencia y escuela: cómo conseguir que tu hijo tenga la mejor relación con sus maestros

En ocasiones, la relación entre el adolescente y sus maestros puede no ser todo lo fluida que los padres quisieran. Y, en algunos momentos, puede ser hasta inexistente. Por suerte, esto puede cambiar fácilmente, ayudándole a expresar mejor lo que piensa y siente.

El instituto puede acabar convirtiéndose en un lugar solitario para aquellos adolescentes que no tienen un mejor amigo, o un grupo de amigos de confianza. Pero cuando son asertivos, son optimistas sobre la vida, poseen algunas habilidades sociales básicas y tienen una buena relación tanto con el padre como con la madre, que incluye hablar honestamente del día a día y de los diferentes problemas que puedan ir surgiendo, los jóvenes tenderán a ser mucho más hábiles no solo en el arte de hacer amigos genuinos (y mantenerlos), sino de tener una mejor relación con sus profesores y maestros.

Y es que en muchas ocasiones, la adolescencia y la escuela o el instituto pueden hacer que los jóvenes comiencen una etapa más complicada y difícil, especialmente si, además, no tienen la sensación de contar con el apoyo de sus maestros.

Independientemente de la edad que tenga nuestro hijo/a, como padres, siempre queremos que su maestra o profesora lo acepte tal y como es, y esto incluye no solo que él tenga la mejor relación con su tutor; es también importantísimo que nosotros intentemos hacerlo lo mejor posible. 

La importancia de que el adolescente tenga una buena relación con su profesor

A los pocos meses de comenzar el nuevo curso en el instituto, las calificaciones de tu hijo/a de repente comienzan a caer. En algunas ocasiones, la transición de la escuela al instituto puede ser más difícil de lo que se espera. Y los padres pueden no entender qué es lo que está causando la disminución de sus calificaciones, o qué hacer ante el problema.

Indagando un poco, de repente descubres que esa bajada en las notas se debe a que las clases le resultaban más difíciles, y sentía cierta vergüenza a la hora de hablar con sus maestros. Aún cuando no entendía alguna explicación en clase, sentía vergüenza a la hora de preguntar delante de todos los demás compañeros, por lo que se calla y no resuelve la duda. 

Como adultos, nos podría parecer obvio que, si un estudiante necesita cierta ayuda, la mejor solución es acudir a la fuente (en esta ocasión, el maestro). Pero los adolescentes no tienden a verso de esa forma. Para algunos jóvenes, hablar con los maestros puede acabar convirtiéndose en una tarea bastante complicada.

Por ejemplo, pueden temer lo que los demás compañeros piensen de ellos, especialmente si entre él y el profesor existe una buena relación, o simplemente porque no quieren ser vistos como una carga. En definitiva, no se sienten tan cómodos con las conversaciones cara a cara como sí ocurre con muchos adultos. Y, en parte, algunos expertos culpan a las redes sociales de ello.

Por suerte, a medida que van avanzando los meses, lo más común es que, para la mayoría de los adolescentes, la comunicación tiende a hacerse más sencilla cada vez que pasa un nuevo curso. Así, al finalizar el primer año de instituto y llegar al segundo, es más habitual que los estudiantes empiecen a abrirse más, y a desarrollar una relación más cercana con sus maestros, ya que entienden el valor de buscar su experiencia, y usar a los maestros como un verdadero recurso.

Consejos útiles para conseguir que tu hijo/a adolescente tenga una mejor relación con los profesores

Por otro lado, es cierto que los padres también pueden ser de mucha ayuda, haciendo que sus hijos adolescentes se sientan más cómodos cuando vayan a hablar con sus maestros. Te proponemos ahora algunas estrategias que pueden ayudar bastante:

  • Trata de que tu hijo organice un tiempo para hablar con el maestro. Sin ser dentro de clase, hoy en día es perfectamente posible comunicarse con el profesor a través de otras vías, como por ejemplo podría ser el caso del correo electrónico. Es una opción útil no solo para consultarle alguna duda relacionada con alguna clase, sino preguntarle cuándo estaría disponible para reunirse.
  • Practica la conversación. Si crees que tu hijo/a tiene algunos problemas para comunicarse con sus maestros, una opción útil es proporcionarle el lenguaje que utilizará en la conversación, y pedirle luego que lo exprese con sus propias palabras. ¿Cuál es el problema y qué se desea solucionar? Tenerlo claro será de bastante utilidad.
  • Fomenta el sistema de amigos. Si el adolescente se siente más seguro/a acudiendo con un amigo/a a la cita con el maestro, no hay problema en que así sea. Cuando no son los únicos en la sala, podría ser adecuado para sentirse menos intimidado.
  • ¿Dónde está exactamente tu hijo?. Para algunos adolescentes, es posible entablar una conversación informal con el maestro, pero les resulta tremendamente difícil hacer pregunta. Mientras que, a otros, les puede ser complicado saludar a un adulto o establecer contacto visual. Es elemental determinar en qué parte del espectro se encuentra tu hijo/a, para poder ayudarlo a dar el siguiente paso. Por ejemplo, si parece agobiado por mantener una conservación cara a cara, comenzar con un correo electrónico dirigido al maestro puede ser muy interesante.

¿Y cómo los padres pueden intentar llevarse mejor con los maestros del adolescente?

Si también deseas llevarte lo mejor posible con el maestro o tutor de tu hijo/a, independientemente de la edad que tenga, a continuación te ofrecemos algunos consejos que te serán de mucha ayuda:

  • Intenta resolver siempre los problemas con el maestro de clase. En ocasiones, sobre todo en esta etapa, en el aula ocurren cosas que pueden ser molestas para tu hijo, o para sus padres, pero es esencial tratar de mantener cierta perspectiva.
  • Evita emboscar al maestro a primera hora de la mañana. Si existe algún tipo de problema para discutir con el maestro de tu hijo, lo más adecuado siempre es mantener una cita para hablar con él después de la escuela o el instituto. Esto significa que no es muy recomendable abordarlo a primera hora de la mañana, o a la salida.

¡Gracias a todos los maestros!

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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