Trastronos alimentarios

Anorexia: hay que estar alerta

La obstinación por no comer afecta sobre todo a los más jóvenes y no es una manía pasajera ni una obsesión exagerada. Es una enfermedad y hay que tratarla.

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La anorexia nerviosa es una auténtica enfermedad mental, un trastorno de la conducta alimentaria que consiste en la pérdida voluntaria de peso por un deseo patológico de adelgazar y un intenso temor al sobrepeso y la obesidad.

Se manifiesta en la obstinación por no tomar alimentos, lo que puede llevar a la pérdida total del apetito y a un drástico adelgazamiento que provoca diversos trastornos y pone en peligro la vida.

Aparece cada vez a edades más bajas

En muchos casos la anorexia se combina con la bulimia, otro trastorno caracterizado por un exceso de ingestión de alimentos que se acompaña de purgas mediante el vómito provocado o bien del uso de laxantes o diuréticos, o bien de un ejercicio exagerado con el fin de quemar calorías, o todo junto a la vez.

Existe una creciente preocupación en torno a la anorexia, no solo por su gravedad (un 6% de los casos desembocan en la muerte), sino también por el aumento espectacular en los últimos años, sobre todo en Europa Occidental y Estados Unidos.

Muchos enfermos ocultan su problema o no adquieren conciencia de él hasta que cumplen 18 ó 20 años, cuando en realidad viene de muy atrás. Más del 80% de las llamadas que llegan a las asociaciones dedicadas a luchar contra la anorexia son de personas que padecen la enfermedad sin decírselo a nadie.

Las jóvenes con edades comprendidas entre los 14 y los 18 años constituyen el 90 por ciento de los casos. El otro 10% lo forman varones adolescentes, niños, niñas y mujeres maduras, también es cierto que este porcentaje es, por desgracia, cada vez más creciente. Pero atención: la edad de inicio ha descendido de los 14-16 años a los 8-9. Son muchas las niñas que presentan este problema sin haber entrado en la adolescencia.

¿Cuáles son las causas de este temible trastorno?

No es un asunto sobre el que esté dicha la última palabra. Se habla de:

  • dificultades para asumir la maduración sexual y el crecimiento (debido a conflictos inconscientes iniciados ya en la primera infancia)
  • existen interpretaciones de tipo bioquímico asociadas a la ansiedad y depresión que pueden derivar de situaciones de acoso
  • también se culpa al culto al cuerpo y al prestigio que la moda concede a la delgadez

En todo caso, parece difícil descartar los factores de índole cultural, ya que la enfermedad surge en áreas geográficas distantes entre sí, pero de características socioeconómicas y culturales similares.

El riesgo es mayor 
durante la pubertad

¿Por qué el inicio del problema está presentándose a tan temprana edad? Los primeros años de la pubertad traen consigo una súbita e intensa atención hacia el propio cuerpo. Es una etapa de grandes transformaciones físicas y a chicas y chicos empieza a importarles mucho la impresión que causan en los miembros del otro sexo. Ellas resultan especialmente afectadas y, según ciertos estudios, parece que las que maduran  de forma anticipada sufren un mayor riesgo. El motivo pudiera estar, por un lado, en la precoz consciencia del propio cuerpo y su efecto en los chicos; y por otro, en un intento de restar sexualidad a su cuerpo y evitar las presiones y vivencias sexuales.

Ya hemos dicho que las causas de la anorexia constituyen, en gran medida, una incógnita. Se piensa que muchas anoréxicas controlan férreamente su peso porque sienten que es el único aspecto de sus vidas sobre el que pueden ejercer un control real (se trataría de personas muy perfeccionistas).

Algunos expertos consideran que hay ciertas características de las relaciones familiares que predisponen al trastorno: severidad y exigencia excesivas, extremada interdependencia entre padres e hijos, exagerado énfasis de los progenitores sobre el peso y el aspecto físico, mala aceptación por parte de la madre de su propio cuerpo o del papel materno, alguna circunstancia de estrés familiar como divorcio, enfermedad, muerte... Por eso, dichos especialistas mantienen que, para que la terapia resulte efectiva, toda la familia tiene que estar implicada en el tratamiento.

¿Por qué aparece el trastorno? Se trata de un conjunto de causas que se combinan de un modo desgraciado, quizás de manera distinta en cada caso. Es un fenómeno complejo, pero sí hay bastante unanimidad acerca de la existencia de ciertos indicios que alertan sobre la probable existencia o incubación del problema.

  • La chica o el chico se convierte, de pronto, en todo una experto en alimentación, cuenta los gramos y cantidades de los alimentos, a la par que exhibe un conocimiento llamativo sobre las calorías de cada uno y adopta una actitud fanática respecto a las comidas y a su preparación.

  • De repente comienza a preocuparse mucho por su imagen, la comenta con disgusto, no reconoce estar perdiendo kilos e insiste siempre en que le sobra peso.

  • Algunos comportamientos van asociados a los anteriores: come poco, elige siempre alimentos bajos en calorías (rechaza siempre los dulces o con grasas) y hace deporte de manera continua con la excusa de estar en forma.

  • Es sospechoso que rehúya comer con la familia, bajo cualquier pretexto, o se levante nada más acabar para ir al baño (los anoréxicos y bulímicos se provocan el vómito).

  • Otros comportamientos no están relacionados con la alimentación: cambios de humor repentinos, irritación injustificada, aislamiento progresivo de la familia y de los amigos; empeoramiento del rendimiento escolar, problemas de concentración, trastornos del sueño; negación del problema, no admitir su comportamiento extraño con la comida y pérdida llamativa de peso.

  • Pueden darse otros síntomas físicos como pérdida de menstruación en las jóvenes que ya la tenían, piel seca, amarillenta o grisácea, ojos hundidos, heridas en los dedos o grietas en los labios.

Cuando claramente se dan varios de los comportamientos descritos, hay que acudir al médico. Si el problema es real, no desaparecerá solo; buscar ayuda a tiempo es esencial.

Etiquetas: adolescencia, adolescencia y sexualidad, adolescentes, alimentación niños, anorexia, bulimia, trastorno alimentario

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