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Tabaco en jóvenes

Cigarrillos electrónicos y vapeo: ¿son mejores que el tabaco?

La edad media en España de consumo de tabaco son los 14 años. ¿Son realmente los cigarrillos electrónicos y el vapeo una alternativa al tabaco? ¿Qué dice la OMS al respecto? ¿Cómo detectar si nuestros hijos están empezando a fumar?

médico con cigarrillos en las manos
Fuente: Depositphoto

A comienzos del siglo XX se expandía universalmente el uso del cigarrillo. El mundo gritaba por qué no a la combustión de una hoja delgada de papel en forma de cilindro que guardaba en su interior restos de una planta narcótica y productos químicos para agarrar y no soltar a su consumidor. El humo era la sombra que no desaparecía de las calles, las cafeterías, las aulas y del interior de los individuos de cualquier estrato social.

Hicieron falta algunos años y muchos avances en la medicina para dar a conocer la realidad de esas sustancias igual de embaucadoras que de perjudiciales. Las políticas de prevención y de prohibición redujeron el número de fumadores hasta una cifra que a día de hoy sigue siendo preocupante.

Según la última encuesta sobre el uso de drogas en las Enseñanzas Secundarias en España, el tabaco es la segunda droga de mayor prevalencia entre los estudiantes, solo después del alcohol. El 41,3% ha fumado tabaco alguna vez en la vida, el 35% en el último año y el 26,7% en los 30 días previos a la realización de la encuesta. Además, los resultados arrojados reflejan que la edad media de inicio en el consumo del tabaco se sitúa en los 14 años. El consumo diario entre los jóvenes españoles oscila en torno al 9,8%.

Y es que es en la adolescencia cuando la mayoría de los fumadores comienzan un hábito que les va a perseguir durante muchos años, a veces, toda la vida. 

Algunos jóvenes siempre abiertos a las nuevas experiencias, optan ahora por los cigarrillos electrónicos y el vapeo como alternativas a la toxicidad del cigarro corriente. Pero, ¿realmente lo son?

El vapeo como alternativa

El vapeo es una práctica que pisa fuerte entre los consumidores de tabaco desde 2018. Es un tipo de cigarrillos electrónicos que calientan un líquido hasta vaporizarlo. Después, aspiran ese vapor a través de una boquilla.

Si el consumidor lo desea puede añadir nicotina, una práctica habitual entre quienes intentan sustituir el tabaco por el vapeo. Según los defensores del vapeo, se trata de una actividad mucho menos perjudicial para la salud que fumar porque, argumentan, puede servir para dejar de fumar al bajar progresivamente la dosis de nicotina. Además, vapear sale más barato que fumar.

Este nuevo hábito también cuenta con muchos detractores que aseguran que muy pocos dejan de fumar con este método, es igual de perjudicial y también puede verse como un primer paso para caer en los cigarros de tabaco.

¿Qué dice la OMS?

En el pasado mes de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS), emitió un informe donde constata que los cigarrillos electrónicos representan una "amenaza actual y real" en la lucha por disminuir el impacto global del cigarrillo.

El estudio pone de manifiesto que solo el 1% de los fumadores dejan de fumar a través de esta técnica e incide en el gran desconocimiento de los detalles de su composición. No se sabe lo que se está inhalando y la ley no emite ninguna regulación para las empresas que promueven su venta.

Con todo esto, la OMS desestima al cigarrillo electrónico y al vapeo como uso recomendado para dejar el tabaco y además juzga que no debe ser promovido hasta que no haya más información disponible al respecto.

En octubre de 2019, el British Medical Journal publicó un estudio que describe diversos efectos del vapeo sobre el aparato respiratorio, hasta llegar a la conclusión de que no es posible determinar si hoy en día los cigarrillos electrónicos son menos dañinos que los ordinarios.

¿Cómo detectar si nuestro hijo fuma?

En primer lugar, resulta fundamental que el gobierno tome medidas y una acción dirigida hacia proteger a las comunidades del tabaco y evitar los daños que las personas pueden sufrir a raíz de consumirlo. También como padres, es muy importante estar atentos a los hábitos de nuestros hijos adolescentes para prevenir cuando todavía no han empezado a consumir y cortar en el caso de que ya lo hayan probado y antes de que se convierta en un mal hábito.

Algunas de las evidencias que pueden desenmascarar a un fumador son:

  • El mal olor en el aliento, la ropa y el pelo. El tabaco tiene un olor muy fuerte y característico fácil de reconocer. Una señal de alerta puede ser encontrar ese rastro en su ropa, pelo y sobre todo, en el aliento.
  • Mayor desembolso económico. Fumar requiere un gasto de dinero que en algunos casos puede ser muy elevado. Si pide un incremento de paga puede ser que sea para comprar las cajetillas de tabaco.
  • Tendencia a ventilar la habitación, si antes no lo hacía, podría ser para deshacerse del olor.
  • Pérdida de resistencia física. Uno de los signos más comunes del tabaquismo es el agotamiento respiratorio a la hora de hacer ejercicio físico.

¿Qué podemos hacer para prevenirlo?

  • Es primordial dar ejemplo. Si vuestro hijo os ve a vosotros fumar es más probable que normalice la práctica que si no sois fumadores.

  • Las charlas son muy necesarias para informar sobre los efectos perjudiciales del tabaco en la salud, para enseñar casos reales que puedan impactar a los jóvenes y crearles un sentimiento de rechazo hacia la droga.

  • Una personalidad fuerte es clave para no ser susceptible a la presión social que ejerce un grupo de amigos fumadores. Explicad a vuestro hijo que no va a ser más "guay" por fumar y la importancia de saber decir no.

Foto Carla

Carla SMG

Soy periodista y algún día también seré escritora. Me gusta jugar con las palabras para crear mundos y derribar muros, para contar historias, informar, concienciar, emocionar e inspirar. Vivo de atardeceres líquidos, escapadas al monte y recuerdos en hojas de papel.

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