Adolescentes y relaciones familiares

Se ha hecho mayor, ¿cómo cambian las relaciones familiares con un hijo adolescente?

Los niños crecen y eso supone un cambio en las relaciones familiares. Demandan más independencia y desean ampliar sus límites, ¿cómo comprenderlos?

adolescente no escucha

¡Se ha hecho mayor! Y la niña que tiraba de tu brazo para que jugaras con ella, ahora vive pendiente de la pantalla del móvil. Y aquel niño que al llegar a casa te recibía con su gran sonrisa, ahora te saluda con una mueca de difícil definición.

Se ha hecho mayor, y de repente, tienes un adolescente viviendo en tu casa. Ahora te das cuenta de que las cosas están cambiando mucho entre vosotros. También en la manera de relacionaros.

Personas en construcción

Si ya te encuentras abordando esta situación, te diré que según recientes encuestas, más del 80% de los jóvenes no tienen ningún tipo de crisis durante la adolescencia: lo pasan bien, llevan bien sus estudios, sus amistades son saludables, se llevan bien con su familia... únicamente tienen conflictos por ampliar límites y encontrar su espacio.

De lo que se deduce, que lo primero que tenemos que hacer como adultos, es desechar la negatividad, los prejuicios y el miedo que genera la adolescencia, y abrazar con naturalidad la realidad, de que tenemos antes nosotros a personas en construcción.

El primer sistema de relación

La familia es nuestro primer sistema de relación y en el que normalmente nos desarrollamos. Este sistema ha ido evolucionando y ahora nos encontramos con más diversidad en el tipo de familias, la maternidad se retrasa, la adolescencia se adelanta, y todo ello genera nuevos desafíos que afrontar.

Además de los cambios socioculturales, también hay que tener en cuenta que la familia es un sistema dinámico, por lo que las relaciones en su seno cambian. Y cuando alguno de sus miembros alcanza la adolescencia, esa variación se hace más evidente.

Cambios en las relaciones familiares

Como decía anteriormente, los adolescentes son personas en construcción. Y es algo importante, porque comprender este hecho nos da ventaja en la partida.

Ya no son niños. Ahora es una persona camino de convertirse en adulto. Y aunque a veces aparezcan algunos aspectos infantiles, ya no es un niño. Aparecen porque es lo que ha sido hasta hace poco y es lo que mejor conoce. La etapa que comienza es nueva y mientras se adapta a los cambios, recurre a las herramientas que le han funcionado hasta ahora. Se trata de supervivencia.

Más igualdad en el trato. Ahora reclama un trato más simétrico e igualitario. Está en modo preadulto y eso implica que dentro del sistema, su opinión, sus propuestas, su persona entera debe contar. Y si no lo siente así, se rebelará ante la injusticia. Este aspecto quizás sea el más complicado para todo el núcleo familiar, puesto que tenemos al joven que busca su sitio y al adulto que siente que va perdiendo poder. ç

Demanda de mayor independencia. Ahora necesita ampliar sus límites. Necesita empezar a volar solo y buscar nuevos referentes, pero os seguirá necesitando. Recuerda: está en construcción. Por eso es fundamental trabajar en mantener una buena relación. El amor como principal ingrediente no debe faltar, porque aunque se produzca cierto distanciamiento afectivo, si la base es firme se mantendrá.

Su propio universo. Ahora tiene sus problemas. Y son importantes porque son sus cosas. Si les quitas importancia o las ignoras, le desvalorizas, y de nuevo se enfrentará o se alejará de ti. Igual que haría cualquier otro adulto. Mirar desde su perspectiva facilitará que comprendas la dimensión de su universo.

Cuestión de equilibrio

Estas son algunas claves para entender, por dónde se mueven los cambios que se producen en las relaciones familiares, cuando llega la adolescencia.

Los adultos hemos sido adolescentes, y aunque podemos “tirar de hemeroteca”, no hemos tenido que abordar estas situaciones directas hasta ahora.

Pero creo que ayuda entender, que lo que se está produciendo es un desequilibrio en el funcionamiento del sistema. Alguien de la familia está cambiando y eso afecta a todo el sistema, porque hace que todo se mueva.

Por lo que, como madres y padres toca mantener el equilibrio todo lo que se pueda. 

Mirari Bolumburu es coach y Terapeuta Emocional de adolescentes y adultos con un espacio coaching 100% virtual en www.mirarionlinecoach.com.

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