Adolescentes

Cómo cambiar su habitación de niño a una de adolescente

Si crees que ha llegado el momento de hacer unos cuantos cambios en la habitación de tu hijo para que ya no siga siendo la de un niño sino la de un adolescente, esto te va a interesar. Te contamos qué cosas has de tener en cuenta para que su cuarto sea un espacio en el que ese joven que ahora es el que fuera tu pequeño se sienta identificado y pueda estudiar, descansar y dormir en línea con sus nuevos gustos. Toma nota.

¡El tiempo vuela! Si ésta es una de las frases que más te repites cuando entras en la habitación de tu hijo y ves cómo la decoración pertenece a un niño que ya dejó de serlo para dar paso a un adolescente, es muy posible que haya llegado el momento de cambiar la decoración de ese cuarto.

Si te estás preguntando cómo y qué elementos tener en cuenta ¡que no cunda el pánico! Te ayudamos. Para empezar, habrá que empezar a pensar en cómo la estética de esa pieza puede dejar de ser tan infantil, para adquirir un toque más juvenil y seguramente moderno. Un toque con el que tu ahora adolescente se sienta más identificado y representado.

Y es que por mucho que nos sorprenda habrá elementos de su habitación que pese a haber estado ahí toda la vida, al menos toda su vida, ya sobran. ¿Cómo qué? Pues tal y como apuntan desde Quotatis, web especializada en contactar con profesionales de la reforma, como esos ositos de peluche que hay en la estantería, o esos libros de Wally, por no hablar de aquellas fotografías de bebé en las que estáis con ropa totalmente demodé y unos peinados que sin duda, ahora mismo, nunca pondrías a tu hijo. ¿Lo tienes claro? Es momento de hacer el cambio. Te contamos cómo.

Colores y luminosidad

El primer paso que debes dar es la elección de la pintura y para ello es necesario que observes con detenimiento las dimensiones del espacio, la altura y las proporciones de las mismas. Sin duda el blanco es el color elegido por excelencia. ¿Por qué? Porque la luminosidad que ofrece este color hace que la zona parezca más espaciosa. Ahora bien, si quieres aportar un toque de color a la estancia, la mejor manera es optar por colores claros como cremas, grises o verdes.

Ten también en cuenta que las habitaciones de los niños normalmente cuentan con espacios dedicados al ocio con paredes expuestas para dar rienda suelta a la creatividad y estanterías repletas de juguetes. Todo ello carece de sentido cuando crecen. Y es que al crecer, la decoración de sus habitaciones cambia por completo.

Aunque no hay una ciencia exacta al respecto, la sencillez, los colores neutros en textiles y la incorporación de elementos naturales son algunos de los puntos clave que puedes tener en cuenta para que el cambio sea todo un éxito. Por ello, Quotatis propone optar por la sencillez, por una estancia donde predomine el minimalismo y tu hijo pueda reflejar su personalidad en ella permitiendo además que el paso del tiempo pase casi inadvertido.

Otra cosa, para que tu hijo se sienta a gusto en su nueva habitación es importante dejar atrás los estampados infantiles y abrir nuevos horizontes para descubrir un mundo infinito de posibilidades. No te olvides de que la elección de una sábana monocolor transmite tranquilidad a la hora de dormir; las colchas y fundas nórdicas dan más juego y permiten innovar con  formas y colores; y las cortinas o estores deben ser ligeros para que traspase la luz y se consiga una armonía global. 

Además de todo lo anterior, Mario Escuredo, director comercial de Quotatis, apuesta por el uso de complementos que aporten calidez a la habitación como las alfombras. Si lo tienes claro, ¡qué comience el cambio! 

Continúa leyendo