Contra la Violencia de Género

¿Cómo evito que mi hijo sea un maltratador?

A veces reconocemos en nuestros hijos determinadas actitudes que nos asustan y en las que no reconocemos, en el joven que tenemos delante, al pequeño niño que intentamos educar en los mejores valores, ¿qué podemos hacer entonces?

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Con motivo del Día Mundial contra la Violencia de Género me he hecho la siguiente reflexión: ¿Somos realmente conscientes y responsables de lo que ocurre a nuestro alrededor? ¿Hacemos algo por cambiarlo o evitarlo, o simplemente somos meros espectadores? En los últimos meses han ocurrido sucesos contra todo pronóstico que muchos expertos aseguraban que no iban a ocurrir, como el Brexit en Reino Unido o la victoria de Donald Trump en EEUU. Lo vemos, lo comentamos, nos manifestamos a favor o en contra, pero creemos que estas cosas solo nos tocan ‘de lejos’, y en realidad forman parte de un mismo problema: nuestra responsabilidad en todo ello.

Lo mismo ocurre con la violencia de género. Pensamos que es un problema de otros, que nos es ajeno. Pero es uno de los temas que constituye una verdadera lacra en nuestra sociedad, y la sociedad la formamos todos. Hay padres que piensan que a sus hijas no les va a pasar, pero la realidad es que el problema se está normalizando entre los jóvenes y que determinadas actitudes no las consideran un abuso. Yo mismo me he quedado asombrado al comprobar que alguna de las chicas con las que trabajo ha sufrido violencia de género. Viví una experiencia con una de ellas, de 16 años, que contaba episodios en los que su novio le prohibía vestir de determinada manera y le controlaba el móvil. Pero lo más grave es que ella misma reconocía que no sabía cómo actuar ante esa situación o cómo pararlo. Le pregunté si sus amigas lo sabían y qué le aconsejaban, y su respuesta fue que sí estaban al corriente pero la única solución que le daban era que lo dejase con él.

En mi opinión, es aquí donde comienza el problema. En la creencia de que “como esto no tiene que ver conmigo, no me está pasando a mi” yo no tengo responsabilidad y no tengo por qué hacer nada. No me gusta poner etiquetas, pero la violencia es violencia, y debemos atajarla cuanto antes. Por eso pienso que lo que nos falta es asumir más responsabilidades y ser conscientes de que la sociedad no es más que un fiel reflejo de la evolución de las personas. Y no sólo aumenta este tipo de violencia contra la mujer, sino también los casos de xenofobia, racismo u homofobia entre los más jóvenes.

¿Y qué podemos hacer nosotros al respecto? La mejor arma que podemos utilizar en estos casos es la educación. Una educación desde la responsabilidad y la conciencia. La responsabilidad para mí, como he dicho en otras ocasiones, es la habilidad para responder. Somos nosotros los que debemos enseñar a nuestros jóvenes a adquirir estas habilidades para que el día de mañana se puedan convertir en rutinas habituales. Hay aprendizajes que, aunque pensemos que no tienen nada que ver, están íntimamente asociados. Por ejemplo, situaciones en las que los chavales piensan: “No se lo voy a decir al profe, porque sino van a pensar que soy un chivato”. Este tipo de situaciones son muy habituales, pero si nosotros no ponemos conciencia en que cualquier aprendizaje contribuye a la formación de la sociedad, no haremos nada para que evolucione favorablemente.

Por eso nos debería preocupar especialmente ejercer una educación responsable con nuestros hijos, aprendiendo de los errores aprovechándolos como una oportunidad de mejorar y siendo partícipes de un problema que puede que algún día esté más cerca de nosotros de lo que pensamos.

nano lópez psicólogo

Este texto pertenece a Nano López, coach experto en preadolescentes, adolescentes y padres. 

Su blog es accesible desde el siguiente enlace: Nano López Romero.

 

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