Redes sociales e Internet

Cómo proteger a nuestros hijos del ciberacoso

Cualquier tipo de acoso puede tener efectos tanto físicos como psicológicos en un niño. Pero, según los expertos, el acoso cibernético puede ser, además, particularmente dañino.

Cómo proteger a nuestros hijos del ciberacoso
Foto: Istock

La ansiedad, la baja autoestima, un mayor riesgo de depresión, el miedo, problemas de comportamiento y las luchas académicas son solo algunos de los pocos desafíos que los niños pueden experimentar cuando sufren algún tipo de acoso (tanto físico como psicológico).

Pero los expertos señalan que el ciberacoso (es decir, el acoso que se ejerce y se lleva a cabo a través de Internet, a través de redes sociales, mensajes de texto o incluso llamadas telefónicas) puede llegar a ser más grave, ya que el tipo de victimización puede afectar la gravedad de sus consecuencias.

Si bien es cierto que el ciberacoso puede ocurrir a través de un espacio digital accesible para cualquier persona, como podría ser el caso de una publicación en algunas de las principales redes sociales, también puede acabar tomando la forma de mensajes privados, lo que puede influir en que muchos niños lo acaben manejando en secreto, con el riesgo que ello supone.

Y sus consecuencias pueden llegar a ser muy graves. En lo que a los efectos emocionales se refiere, se estima que más del 30 por ciento de los niños que han sido víctimas de ciberacoso informan haber experimentado estrés, además de sentirse avergonzados y heridos. Incluso muchos pueden llegar a temer por su seguridad, y pueden culparse a sí mismos.

Uno de los principales problemas que encontramos con el ciberacoso es que este tipo de acoso se siente permanente, ya que los niños (al igual que los adultos) saben que una vez se publica algo en línea, permanecerá ahí para siempre a menos que lo eliminen. Esto significa que pueden sentirse abrumados, avergonzados y expuestos.

Pero cuando este acoso ocurre en línea es evidente que el problema es mucho mayor. Y es que los mensajes, las publicaciones y los textos desagradables pueden ser compartidos con miles de personas. Y la gran cantidad de usuarios que, al final, acaban siendo partícipes del acoso puede provocar sentimientos de humillación muy intensos. 

Cómo prevenir el ciberacoso

Cuando se trata de los riesgos del ciberacoso, muchos adolescentes (y los niños, en caso de que no tengan la supervisión de un adulto) no toman las precauciones necesarias para poder protegerse en línea. 

Según las estadísticas, hasta el 64 por ciento de los usuarios adolescentes que utilizan Twitter, como el 40 por ciento de los usuarios más jóvenes de Facebook, no activan la configuración de privacidad de sus redes sociales.

Aunque es cierto que puede no ser del todo posible evitar el ciberacoso, sí es posible hacer algunas cosas para reducir la probabilidad de que ocurra.

Prevenir el ciberacoso en los niños
Foto: Istock

Mantener las cuentas en redes sociales privadas (y seguras)

Es esencial asegurarse de que nuestro hijo/a aproveche la configuración de seguridad. En el caso de las redes sociales, por ejemplo, asegurarnos de que sus cuentas sean privadas. Y enfatizar, sobre todo, en la importancia de que todo lo que publiquen en línea a través de ellas sean “solo para amigos”. De esta manera, solo sus contactos más directos serán los únicos que podrán verlas.

También es aconsejable acostumbrar a nuestro hijo a cerrar la sesión de sus cuentas, ya se trate de su perfil en Instagram o de su correo electrónico personal. De esta forma, evitaremos que, si alguien tiene acceso a su ordenador, o a su dispositivo (por ejemplo, en la escuela), y el acceso a la cuenta aún permanece activo, pueda tomar fácilmente el control y usarlas de manera inapropiada.

Asegurarse de que tanto el teléfono como las ubicaciones son seguras

Es importante recordarle a nuestro hijo que no debe dejar su teléfono móvil desatendido. También es conveniente evitar que nuestro hijo adolescente utilice la geolocalización en las fotos, lo que puede ofrecer mucha información, en tiempo real, acerca de su paradero. 

Lo mismo ocurre con las agendas y calendarios en línea. Es una buena idea protegerlos, o pedirles que lo borren por completo.

Practicando buenos hábitos de seguridad en línea

Además de seguir algunas de las pautas que te hemos indicado anteriormente, es conveniente asegurarse de que nuestros hijos sepan lo suficiente acerca de tener buenos hábitos de seguridad en línea.

Esto implica, por ejemplo, aceptar únicamente solicitudes de amistad de personas que conozcan verdaderamente en la vida real. Y cambiar las contraseñas de sus redes sociales de forma periódica.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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